#Especial: Arte es disfrutar: Eterna Inocencia y el Hazlo tu Mismo

 


Son contados con los dedos los géneros musicales que lograron trascender de los estudios para transformarse en auténticos movimientos (contra) culturales. Estilos que consiguieron construir una escena con sustancia teórica y práctica. El punk, en este sentido, es uno de esos casos selectos donde, con muy poco en su haber, se logró levantar uno de los fenómenos culturales más famosos y replicados de la historia. 


Ahora, si bien la mayoría de las personas asocia el punk con letras contestatarias, melodías filosas, espectáculos frenéticos, o incluso con un código estético determinado, la verdad es que el motor de la cultura punk está en otro lado; que dicho sea de paso, es tanto o más visible que las herramientas antes señaladas no solamente en la corriente en sí, sino que también en el día a día. Nos referimos a la cultura del hazlo tu mismo, esta idea de que es posible idear y hacer cosas al margen de lo convencional, una cultura alternativa para traer al día a día nuestros planes e iniciativas de manera autogestionada. 


En resumidas cuentas, el Hazlo tu Mismo (DIY, por sus siglas en inglés) significa tomar la responsabilidad por tu vida y el entorno que te rodea a través de la acción directa. No debes esperar que otros proveen y lo hagan por ti, cuando puedes ser tú quien tome la iniciativa y los medios a tu alcance para desarrollar tus objetivos de manera independiente. De esta manera, el DIY se convirtió en un mantra para el movimiento punk, y posteriormente el hardcore, durante años a la hora de producir festivales, grabar discos o incluso confeccionar merchandise. Una filosofía que caía como anillo al dedo a un género fundado en una crítica contestataria al estatus quo. 

 

Pero en tiempos como estos, donde el mundo digital ha facilitado un montón de cosas, sobre todo para el mundo musical, el DIY se ha vuelto un imperativo para todas las personas que desarrollan algún tipo de arte. Desde la producción de material audiovisual, hasta la producción de eventos, la autogestión es una constante entre las personas empecinadas en concretar sus proyectos personales. Sin embargo, ¿han pensado lo que debe haber sido en épocas previas mantener una línea DIY, y más aún en América Latina? Con un mundo más desconectado, donde las plataformas para mostrar el arte eran limitadas, una banda de hardcore punk argentina dio un paso al frente y marcó una diferencia notable.


Nacida en la mítica escena de Quilmes durante los años 90 's, Eterna Inocencia es una de hardcore punk que, como si hubiese estado escrito de antemano, nació para ser grande. Con casi 30 años de trayectoria, reconocidos como una de las bandas más sólidas de la escena hardcore punk argentina, Eterna -como la apodan con cariño sus seguidores- es el ejemplo vivo de que la música es más que solo palabras que se aprenden de memoria. Para el conjunto, el punk es una filosofía, un mensaje estricto, que debe practicarse más de lo que se predica, donde el DIY es un mandato sobre el cual se debe edificar cualquier movimiento que se autoproclame como contracultural. 


Cosa que, si bien ellos mismos han reconocido que la era de la digitalización ha acelerado el proceso de difusión, aumentando las oportunidades para que las bandas movilicen sus proyectos; cuentan también con cierta nostalgia que el mundo donde se dieron a conocer era más bien distinto en lo que respecta a la autogestión. En palabras de Guillermo Mármol, icónico vocalista de la banda: “Nosotros somos una generación de transición entre lo analógico y lo digital. Cuando empezamos a tocar, junto con muchas otras bandas a mediados de los noventa, todavía nos escribíamos a través de cartas, que además contenían casetes de otros grupos o incluso cantautores latinoamericanos. Así, fuimos descubriendo un mundo nuevo pero también la posibilidad de difundir nosotros mismos nuestras propuestas”. 


Esta idea del Hazlo tu Mismo, es algo que Eterna ha replicado en todas sus dimensiones a lo largo de su carrera. Desde giras y conciertos de gran envergadura, que los ha llevado a grandes escenarios tanto fuera como dentro de su país natal liderando conciertos en lugares como el mítico “Templo del Rock”, el Estadio Obras Sanitarias; hasta la producción de su material discográfico, la cual han llevado a cabo por medio de su propio sello discográfico “Discos del Sembrador” desde el año 2001 con su mítico “A Los que se Han Apagado”. 


Para los chicos de Quilmes, la música es un canal para mostrar algo más potente que sólo melodías efusivas, se trata de un mensaje fuerte e imperecedero, que busca representar los aconteceres críticos de la sociedad y las formas de afrontarlos. Ya sea desde el mismo DIY. como también desde la difusión inagotable de un discurso crítico que han movilizado desde sus inicios a nuestros días, alcanzando la concientización y responsabilidad del presente a diferentes generaciones que se han nutrido de los esfuerzos de la banda por acercar este mensaje armados con un set de instrumentos y un micrófono. Derechos humanos, el amor, la rabia, la distancia, la presencia y el desafío de lo establecido, son parte de las herramientas de las que se vale Eterna Inocencia para darle empuje a un proyecto que en casi 30 años no ha perdido ni un poco de potencia; y que esperamos que continúe así por muchos más. 


En este contexto, la banda se ha embarcado en una serie de conciertos rememorando su época más joven, con un show concentrado en sus primeros discos, específicamente sus primeros diez años de carrera. Chile también tendrá su turno este sábado 24 de febrero en el Teatro Coliseo. Las entradas se encuentran a la venta a través de Puntoticket, para que no te pierdas esta tremenda fiesta. 


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