Con el lema de gira de despedida, Megadeth volvió a demoler el Movistar Arena en su segunda noche en Chile ante 15 mil personas.
Las despedidas nunca son fáciles, en ningún ámbito ni contexto de la vida. Ya sea despedirse de un amigo, de un familiar, de un ser cercano, de una pareja o incluso de una mascota. Y es que implica soltar un vínculo, momentos especiales e irrepetibles que no volverán, quedando guardados únicamente como recuerdos.
En el caso de la música, ocurre algo similar, tanto para el artista como para sus fanáticos. El hecho de ver por última vez a tu músico favorito, que —sin saberlo— te acompañó en distintas etapas de tu vida, en momentos difíciles y también en los más alegres, únicamente con su música, sus composiciones y sus riffs, es algo profundamente significativo. Ese es el caso de Dave Mustaine, quien dejó una huella imborrable en la historia del metal.
Y es que para él, despedirse de los escenarios tampoco debe ser sencillo, en especial ante su fanaticada de Sudamérica, la cual siempre ha catalogado como la mejor del planeta. En este contexto, anoche presenciamos lo que, al menos en el nombre, era la despedida de Megadeth de los escenarios, tras 43 años de trayectoria legendaria.
Pero, al menos a nosotros, no nos dejó con un sabor a adiós, sino más bien a un “hasta pronto”. Aquí en Resistance te contamos lo que fue el concierto número 16 de Megadeth en Chile, ante un Movistar Arena completamente sold out.
Cabrio
Para calentar los motores de lo que sería una noche inolvidable, los nacionales Cabrio interpretaron lo mejor de su repertorio durante media hora, provocando una intensa reacción del público, que dio vida a los primeros mosh de la jornada.
Con un sonido de thrash tradicional, comandados por Andrés Marchant, Cabrio supo cómo motivar a los asistentes, desplegando un show directo, enérgico y sin pausas, dejando en claro además que es un orgullo telonear a gigantes como Megadeth.
Megadeth
Siendo las 21:00 horas en punto, y con un Movistar Arena repleto, Megadeth irrumpió de manera demoledora en el escenario, interpretando su éxito más reciente, Tipping Point, de su último disco, provocando de inmediato el movimiento en la cancha y la euforia de volver a ver a los gigantes del thrash.
Una escenografía sencilla —limitada a dos pantallas LED que permitían ver de cerca a Dave Mustaine, James LoMenzo, Teemu Mäntysaari y Dirk Verbeuren—, un telón de fondo con el logo de la banda y un potente juego de luces. No se necesitaba más parafernalia: el colorado siempre ha sido crudo y directo, y con solo sus riffs logra transmitirlo todo. Así se sintió desde el inicio con Hangar 18, acompañado de impecables solos de Teemu y los clásicos cánticos de “¡MEGADETH!”.
A Mustaine se le veía contento, hay que decirlo. No fue de muchas palabras, pero en cada intervención dejó ver su felicidad y gratitud hacia el público chileno, que se mantuvo eufórico de principio a fin. No es menor: 16 visitas al país desde 1994 han construido un vínculo prácticamente inquebrantable.
En la primera noche (lunes 4 de mayo), el propio Colorado anticipó que no repetirían setlist para este martes, y vaya que lo cumplió. Si bien el lunes sorprendió con The Conjuring, los fanáticos de la segunda jornada no tuvieron nada que envidiar: Hook in Mouth se sintió con una fuerza arrolladora, probablemente dentro del top 3 de la noche, con ese “FREEDOM” coreado como un verdadero himno de resistencia frente a la represión y la manipulación de la libertad de expresión. Un tema que, además, considerando los problemas vocales de Mustaine en los últimos años, le calza perfecto, sonando fresco y agresivo a la vez.
Megadeth no dio tregua. En cancha ya se vivía una verdadera caldera infernal en los primeros 25 minutos de concierto, con Sweating Bullets y Angry Again. Pero no fue hasta I Don’t Care —tema algo criticado del disco homónimo— que se desató un pogo más punketa, acompañado de los ya clásicos cánticos de “chú**** Kast”, que han marcado presencia en varios shows de metal este último tiempo.
Esto dio paso a una breve intervención de Mustaine, quien interactuó con el público preguntando quiénes estaban por primera vez en un show de Megadeth y quiénes ya eran repetidores habituales. Todo esto acompañado de cánticos al unísono de “olé, olé, olé, Mustaine”.
Si bien, en lo personal, esperaba escuchar con fuerza In My Darkest Hour y Wake Up Dead —presentes en la primera noche—, el cambio de setlist trajo sorpresas igual de potentes: Poison Was the Cure y Countdown to Extinction, ambas interpretadas por primera vez en esta gira This Was Our Life. Sin duda, si estuviste en ambas noches, puedes sentirte afortunado (especialmente quienes escucharon Ride the Lightning el lunes).
Pero quizás el punto más alto llegó a mitad del show con Trust, uno de los temas más populares de la banda. Una canción más íntima en su melodía, pero con el pulso firme del thrash, que generó una atmósfera distinta en el recinto.
El público lo sintió: cantó a pulmón, saltó en los solos de Teemu y en los riffs de Mustaine, quien además logró sacar una de sus mejores versiones vocales actuales. Fue una descarga emocional potente, marcada por la angustia y el dolor de la traición que transmite el tema. Un momento que permitió el desahogo de muchos —incluyéndome— y que puso la piel de gallina, especialmente cuando, tras finalizar, Mustaine aseguró que este no es el final, que no es una despedida definitiva, y prometió que volverán a Chile una vez más.
Palabras que generaron risas y bromas entre los asistentes, como si todo lo de la despedida fuera “una bromita”. Pero como decíamos al inicio, las despedidas son complejas, y muchas veces nos aferramos más de la cuenta. Aun así, tras lo visto en estas dos noches, queda claro que todavía hay combustible de sobra en Mustaine, acompañado además de músicos de altísimo nivel como Mäntysaari y LoMenzo.
El cierre estuvo cargadísimo de thrash. Primero con Let There Be Shred, una de las favoritas del último disco, que contó con la aparición de Vic Rattlehead vestido de blanco, tal como en la portada. Luego vino Tornado of Souls, desatando la locura total mientras Teemu ejecutaba de forma impecable el legendario solo de Marty Friedman.
Y como es tradición, la trinidad final no falló: Symphony of Destruction, con 15 mil voces coreando como si fueran el triple el clásico “Megadeth, Megadeth, aguante Megadeth” (y aguante los parraleños); luego Peace Sells, con dos bengalas encendidas en medio de dos enormes mosh pits; y finalmente Holy Wars... The Punishment Due, una obra maestra que entregó el cierre épico al que la banda nos tiene acostumbrados.
Así, tras una hora y media, terminó lo que en el papel era la despedida de Megadeth de los escenarios junto a su fanaticada chilena. Pero quienes estuvimos ahí lo sabemos: no había ambiente de despedida, no estaba esa melancolía de ver por última vez a uno de nuestros ídolos. Todo lo contrario.
Porque, sin lugar a dudas, Megadeth volverá a Chile. Probablemente en 2027 o 2028 (ojalá en un estadio). Y ahí estaremos otra vez, esperando a Dave Mustaine, con el mismo ímpetu, su talento intacto en la guitarra y ese carácter tan particular que lo ha convertido en uno de los reyes del thrash y en uno de los grandes compositores del género.
No fue un adiós, sino un hasta luego, Colorado.
Setlist Megadeth en Chile 5 de mayo de 2026
Tipping Point
Hangar 18
Hook in Mouth
Sweating Bullets
Angry Again
I Don't Care
Dread and the Fugitive Mind
Poison Was the Cure
Countdown to Extinction
Trust
This Was My Life
Let There Be Shred
Tornado of Souls
Symphony of Destruction
Peace Sells
Holy Wars... The Punishment Due
Escrito por: Javier Pardo Sepúlveda
Fotografías por: Diego Pino





