Ha llegado el momento de despedir abril, un mes que nos ha dado show tras show, un concierto tras otro, paralelos incluso, y este 30 de abril no sería la excepción. El equipo de Resistance, incluyendo a nuestro fotógrafo oriundo de la ciudad inexistente de la sexta región, se apersonó con todo al Teatro Coliseo para un último baile otoñal en Nataniel Cox.
Otoño pintado en gris marcaba el día para el regreso, tras 7 años, del cañón sonoro que es Black Label Society, que durante años se ha encargado de profesar una increíble mezcla de Heavy Metal y Southern Rock, muy bien desplegada por Zakk Wylde. Bueno, todo esto fue atrayendo y congregando a seguidores, fanáticos y fieles de la hermandad, incluyendo a uno que otro SOA de Lo Curro, que bajaron desde Club Amanda a los espacios contiguos de Culto Oficial de nuestro país.
Telón grande nos recibe, cerveza en mano, harto humo, y el murallón sónico de la agrupación nos da la bienvenida con "Funeral Bell" y Wylde en todo su esplendor, con guitarras apoteósicas que a todas y todos los guitarreros les provocaron paroxismo solo de verlas, generando reacciones corporales similares al priapismo durante toda la presentación.
Zakk, y esto lo digo literalmente y sin figuras ni performatividad, tiene una guitarra por cada una de las canciones que interpretó. Entonces, para evitar repetirles "y Wylde al terminar cambió de guitarra", quiero que lo imaginen cada vez que describa las canciones y vean el setlist; realmente llevó gran parte de sus herramientas a la gira. A eso sumamos que, junto a Dario Lorina, se sacaban armónicos sin un puto esfuerzo, con una naturalidad envidiable y encomiable.
El setlist fue corto en canciones, incluso en el repaso mismo de la discografía, pero no por eso bajo en intensidad ni menos denso de lo necesario. La elección de temas fue una necesaria muestra de lo que es la banda y la potencia que puede alcanzar en vivo, cosa que en el estudio se percibe poco. Lo esencial era mostrar un poco de su material original como "Name in Blood", pero también sus clásicos incendiarios como "The Blessed Hellride", dando espacio a sus más recientes creaciones como "A Love Unreal" y "Set You Free", que han marcado a fuego el camino de Wylde y su hermandad.
No señor Kast, Black Label Society no es una Secta ni asociación ilícita por ser Society, son algo más.
Pero no solo de fuego vive el barbón rubio, sino también de un poco de nostalgia y pena, pena sincera, o como diría mi psiquiatra, pena dulce. Y no es menos cierto, porque el recuerdo de sus camaradas Dimebag Darrell y Vinnie Paul, junto a su maestro paternal, el señor príncipe de las tinieblas Ozzy Osbourne, cala fuerte en un sujeto que se ve imponente, pero que en redes pasea sus figuras por todo el backstage.
Ante esta pena dulce, de la que el Dr. Risco debe explicarme cómo llegó a su concepto, el que comparto plenamente, aparecen homenajes y nostálgicas canciones como "In This River", dedicada a los hermanos Abbott, "No More Tears", "Ozzy's Song" y un guiño a "Black Sabbath", dedicada a su guía y maestro musical, con quien por tantos años hizo la formación más mítica de la etapa solista de Osbourne.
Esperemos que el gobierno entienda que las imágenes proyectadas por Black Label Society son de John Michael Osbourne y no de Trinidad Steinert, no sea cosa que el presidente salga diciendo "Zakk Wylde apoyó a la ministra de seguridad"; con lo de los humedales ya puedo esperar cualquier cosa.
"Fire It Up", "Suicide Messiah" y "Stillborn" le dieron el toque clásico al show, que terminó con una verdadera fiesta para la comunidad de la etiqueta negra, demostrando que no solo vinimos a recordar a nuestros compañeros, sino también a disfrutar de lo que vivimos y de cómo lo vivimos. Y es que, acá quiero ser directo, Zakk Wylde no incluyó ninguna canción completa de sus homenajeados, pudiendo hacerlo con toda la reivindicación moral; ha tocado en las agrupaciones y venía de estar girando con Pantera, pero prefirió mantener su originalidad y encontrar en sus canciones, en sus sentimientos del momento, una forma de tocar el suelo, abrazarlos donde estén y mantener vivo su legado.
Así se despide abril, con hermandad, con fuego y nostalgia, con guitarras distorsionadas, con heavy metal en clave southern, amurallándonos en sonidos que reviven figuras para toda la eternidad. De eso se trata, de esto y de tirarse armónicos por la vida, y con la guitarra en la espalda, sin miedo a absolutamente nada, miedo que no conoce Zakk, ni sus músicos, ni Victor/Ale que se devuelve a Silent Hill luego del show.
SETLIST BLACK LABEL SOCIETY
Funeral Bell
Name in Blood
Destroy & Conquer
A Love Unreal
Heart of Darkness
No More Tears
In This River
The Blessed Hellride
Set You Free
Fire It Up
Suicide Messiah
Ozzy’s Song
Instrumental Jam (guiño a "Black Sabbath")
Stillborn
Fotografías por Alejandro Soto
Review por Gonzalo Biava



