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#DeCulto - Black Star Riders: la vigencia de una era irrepetible


   Es entendible que el nombre Black Star Riders, al menos en estas tierras, nos suene poco y nada de familiar, pero los nombres que componen este supergrupo y/o estuvieron ahí tienen un peso innegable para los amantes del Hard Rock de viejo cuño. El más prominente de esos nombres, por lejos, debe ser el del veterano guitarrista estadounidense Scott Gorham, componente de la alineación más recordada del legendario grupo irlandés Thin Lizzy, uno de los pilares del género durante la década del ’70 e influencia fundamental en la evolución y auge del Heavy Metal a partir de la década siguiente. Y razones hay más que suficientes.

  Protagonista de una parte importante en la historia del Hard Rock  y pionero del uso de las “guitarras gemelas” en el estilo –junto a ese eterno talento en bruto llamado Brian Robertson-, Gorham puede jactarse de su aporte a la etapa más exitosa del conjunto liderado por el inmortal Phil Lynott, la cual abarca desde la edición de “Fighting” en 1975 –debutó en el subvalorado “Nightlife”, pubicado un año antes-, hasta el final de ciclo con el electrizante “Thunder And Lightning” a comienzos de los ’80, el último trabajo editado un par de años antes del fatídico deceso de Lynott, producto de un alcoholismo que terminó por minarlo a los 36 años. Por ende, Gorham no dudó un instante cuando, en 1996, su ex compañero John Sykes le propuso una reunión en la que también tendría cabida el baterista Brian Downey y el tecladista Darren Wharton, sumando al bajista Marco Mendoza. Nada de material inédito: pese a las críticas por parte de los puristas, Thin Lizzy volvió a girar sin su malogrado líder-fundador, con un repertorio compuesto de clásicos.

  De aquella alineación de “reunión” de hace dos décadas, Scott Gorham se ha mantenido como el motor de esta versión de Thin Lizzy que ha incluido integrantes históricos e invitados, unos más connotados que otros. La renuncia de un decepcionado Sykes, las idas y venidas constantes de integrantes y una serie de problemas económicos que terminaron empañando la interna, pudieron ser claves en un final irreversible. Pero la llegada del histórico cantante del grupo escocés The Almighty Ricky Warwick implicó algo más que continuar girando para rendir homenaje a Phil Lynott en cada noche: junto al ex-guitarrista de Brother Cane Damon Johnson, el trabajo creativo derivó en material para un posible álbum en estudio. Sin embargo, Gorham aclara públicamente que no utilizará el nombre de Thin Lizzy para este propósito y tanto Brian Downey como Darren Wharton se retiran del proyecto.
  

   Si bien Ricky Warwick y Damon Johnson marcaron terreno desde un comienzo como compositores principales, es gracias a Scott Gorham que el sonido de Black Star Riders rememora la bravura de la banda con la cual alcanzó la inmortalidad. Y es que hablar de Thin Lizzy es mencionar a una agrupación que encarnó la rudeza propia del Hard Rock, intercalada con la sensibilidad de su compositor principal y el peso de cada riff al momento de marcar pauta como elemento esencial en el género. 



  La atmósfera pendenciera de "Fighting", el gancho irresistible de "Jailbreak", y el aire 'canchero' de "Johnny The Fox" (1976), conforman una trilogía obligatoria para todo fan, sin desmerecer en absoluto la orientación altamente melódica de "Black Rose: A Rock Legend" (1979) y la metralla incesante de "Thunder And Lightning", por nombrar las placas más exitosas del legendario conjunto irlandés. Por supuesto, la voz de Warwick recuerda bastante a la del entrañable Phil Lynott, aunque con brillo propio y sin caer en posturas prefabricadas.



  A partir de "All Hell Breaks Loose" (2013), la propuesta de Black Star Riders no tiene por qué sorprender en cuanto a novedades musicales, salvo la que realmente impulsa el funcionamiento de la agrupación: el Rock duro hasta la médula, con riffs de alto octanaje y actitud en llamas. Quizás sin los excesos de antaño, cuando las borracheras y el consumo de drogas eran la tónica de un estilo de vida, pero siempre rememorando una era dorada que se resiste a permanecer atornillada a un período determinado. 



   Recreando en parte la vibra característica de Thin Lizzy en su mejor forma, el combo de mantiene grabando y girando alrededor del mundo para desplegar todo su potencial, incluyendo sendos guiños y homenajes al legado de la mayor leyenda del Rock irlandés y pilar fundamental en el desarrollo del Heavy Metal en suelo británico y a nivel planetario. Por ende, no debiese extrañar que himnos como "Jailbreak", "Emerald" o "The Boys Are Back In Town" encajen como anillo al dedo en un set donde "The Killer Instinct", "Heavy Fire" y "Soldierstown" destacan por sí solos como testimonios irrefutables de la vigencia de los viejos códigos.


  Black Star Riders se presentará por primera vez en nuestro país, en el marco del festival Santiago Gets Louder, en el Movistar Arena de la capital. Puedes encontrar acá tus entradas.

Escrito por: Claudio Miranda
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