No hay manera en que podamos suavizar 18 años sin visitas de The Haunted por estos lados. Para algunos puede ser una vida entera; para otros, media vida. Lo cierto es que ha sido un rango de tiempo excesivo. Muchas cosas han pasado desde entonces, aunque la brutalidad musical sigue más presente que nunca.
Podrán cambiar los personajes, emergiendo con fuerza las figuras de Ola Englund y Marco Aro, y cambió el recinto, pasando del extinto Rock y Guitarras a la catedral del metal en Santiago, como es el Teatro Cariola, el TC bueno, para los entendidos. Pero algo se mantiene intacto, a pesar de las distintas etapas de la banda, y es la forma en que terminamos con una todalgia que ni un relajante muscular puede aliviar.
La jornada de este 10 de septiembre tenía su punto de encuentro en San Diego, y acá se congregaron no solo cientos de fanáticos, sino que dos bandas primas, con propuestas completamente diversas, aunque ambas emanan, en cierto sentido, del sonido tronco que define a The Haunted: Gotemburgo, eso lo dirá todo.
A pesar del dolor de cabeza que me apremiaba y de que los reptiles de Enel me habían cortado la luz, tuvimos toda la energía para iniciar una buena jornada en Teatro Cariola. Ya con mi coquita fría y con gente que llegaba a goteo, aparece Projector en escena para darnos una muestra, de primera fuente, de su más reciente trabajo, “Before the Last Light”.
El inicio fue un tanto complejo. Como si fuera Caribdis o el Hotel Overlook, nuestro querido Cariola tomaba protagonismo: su reverberación se hizo muy presente, pero ya luego Projector logró sortear esto como unos campeones. Con “Solitary Ascension”, al igual que Odiseo, sortearon el tornillo acústico.
Projector no escatimó en nada. Era el momento de sacar su material más pesado, y así fue con “Living Resources”, “Kakistocracy” y “Corporatocracy”, que terminaron por sacar gritos y aplausos de quienes nos encontrábamos presentes. Acá quiero destacar algo: la banda ha logrado algo que no siempre es fácil; no solo se escuchan sólidos en vivo, sino que también se les ve afiatados, lo que permite que, ante cualquier situación, puedan salir adelante, y me refiero a situaciones artísticas, mas no personales.
Los elogios para lo que hizo la banda también los pueden encontrar en su presentación para In Flames, pero acá se repite. La banda es un gran número a nivel musical, su trabajo es sinceramente buenísimo y en vivo suena demoledor. A pesar de algunas cosillas al inicio, la presentación fue de primer nivel, y de verdad espero que esta banda, así como otras con menos recursos musicales, logren llegar a los lugares donde se disfruta mejor de estos sonidos tan distintos del godinismo y los beodos de mezclilla.
No les mentiré, ya no tengo dolor de cabeza, pero sí me molesta un poco el cuello y la espalda. Puede ser la edad mapachística, pero también la incitación que generaron los nacionales a mover el cuello durante su presentación, la que se intensificó con los ecuatorianos Madbrain.
Mientras muchos recién ingresados buscan hidratación peligrosa para septiembre, desde la mitad del mundo surge la propuesta mucho más hecha para mosh y para el acometimiento múltiple. No se guardaron absolutamente nada y, en poco más de treinta minutos, nos hicieron girar al son de toda la ferocidad que nos podían ofrecer desde Quito.
“El Tiempo Es Hoy” e “Ira, Odio y Valor” son una muestra de la carrera que ha cosechado Madbrain y que, por segunda vez, teníamos el placer de escuchar en Chile. Con esas tonadas alegres, y si sumamos canciones de calma como “Psicópatas” y “Mientes”, podemos tener la fórmula perfecta que llevó a los más prendidos a danzar e iniciar pugilatos masivos mientras Washo Orellana bajaba del escenario para oficiar como un ministro o maestro de ceremonias.
“Puño” no solo funciona como el final necesario, sino como una declaración de unidad y hermandad entre pueblos latinos, pueblos que compartimos siempre las mismas desgracias, como un péndulo que se mueve en distintas posiciones y oscilaciones. Es algo que muchas y muchos recuerdan, pero siempre viene bien un recordatorio amistoso de que las fronteras son solo delimitaciones políticas.
Ya vamos para las 22:00. La jornada laboral nos golpea bastante en este punto de la noche, pero faltaba aún el plato bestial final: el regreso triunfal de los monstruosos The Haunted, los que no tuvieron templanza ni misericordia alguna contra nuestros cuellos en una jornada de viernes chico.
“Warhead” entra explosivamente junto a la banda, repasando su más reciente trabajo. Lo mismo ocurre con “In Fire Reborn”, con mosh que se iban formando de manera incipiente. “99” y “Trespass” dieron el golpe definitivo, arrojándonos al poderoso maquinal que se nos vendría.
De ahí en más, la banda fue marcando su poderío en el escenario, demostrando no solo que The Haunted volvió a Chile, sino que volvieron con todo a la escena. No sé si se deba, en parte, a que su banda prima se encuentra de duelo eterno, pero claramente vienen con una energía renovada y con un poderío inagotable que hicieron sentir con todo en el TC de la gente decente.
Como lo dije al inicio de la review, y acá quiero ser bien respetuoso, si bien es cierto que la estructura y pilar de la banda recae sobre Jonas, Adrian y Patrik, el alma de este The Haunted, ya desde 2013, aunque asentada y decantada desde 2025, son Ola y Marco. No sé, siento que le entregan mística y alma a la refriega que se manifiesta y aflora a sus pies.
Y lo digo por lo que se ve. Mientras nuestras piedras angulares mantienen todo el soporte de la máquina de brutalidad, Marco y Ola comparten con el público, interactúan constantemente, mientras nosotros nos agarramos a coscachos en nuestra peleíta, peleíta que descansa un poco con “To Bleed Out”, luego de lo cual viene todo lo desgarrador.
Un pequeño interludio musical y la banda desplegó todos los clásicos, como “In Vein”, “Undead”, “Bury Your Dead” y la icónica “Hate Song”, dándonos una muestra del salvajismo propio de la mezcla que logró la banda a finales de los 90. El cuerpo tiene ya claras muestras de esta reyerta. Estábamos ya en ese punto en que el cuerpo demanda ibuprofeno de 600 ; tal vez un relajante muscular sea mejor, pero esto todavía tenía una pequeña pata antes de despacharnos.
“All Against All” y “Bullet Hole” fueron las últimas tintas, la última vuelta de la cueca, que nos dieron la última punción para terminar finalmente con una distensión cervical. A la casa con el cuello roto, el cuerpo apaleado, pero así se vive el día a día para todos quienes estamos en una lucha constante: el día nos apalea, pero acá estamos de frente, con el puño en alto y el rock and roll en los oídos.
Entonces, ¿puedo tomar si estoy tomando remedios? Si es sí, genial; si es no, benditos The Haunted.
SETLISTS PROJECTOR
What You Really Need
Solitary Ascension
Between the Nature and Ego
Living Resources
Kakistocracy
Corporatocracy
SETLIST MADBRAIN
Respiro
El Tiempo Es Hoy
Ira, Odio y Valor
Psicópatas
Resurgir
Mientes
“Puño”
SETLIST THE HAUNTED
Warhead
In Fire Reborn
99
Trespass
The Flood
The Medication
D.O.A.
Time Will Not Heal
Hell Is Wasted
To Bleed Out
No Compromise
In Vein
Death to the Crown
Undead
Hollow Ground
Dark Intentions
Bury Your Dead
Hate Song
All Against All
Bullet Hole
GALERÍA COMPLETA
Fotografías por Ramiro Jorquera "Bigote"
Review por Gonzalo Biava