Jamiroquai en Claro Arena: odisea bailable en la cordillera

Fran p20 de septiembre de 2026

 
La tarde prometía ser una maratón de funk pero gracias a nuestro glorioso sistema de transporte público no pudimos estar presentes para el show de Los Tetas y la primera mitad de Joy (Anonymous). Aun así, fue extremadamente cómico como todos los pasajeros de la 421 desde Tobalaba estábamos haciendo el mismo peregrinaje a la frontera se Santiago con la precordillera. Cuando nos bajamos todos el trekking continuaba, donde ahora había cada vez más gente haciendo sus propias caminatas desde los múltiples estacionamientos que ofrecía Claro Arena. La concentración de sombreros y tocados era cada vez mayor y posiblemente habían más prendas Adidas que para los shows de Korn y Oasis combinados. Todo este esfuerzo y ritual para presenciar el gran retorno de Jamiroquai a nuestro país. Después de casi 10 años de ausencia, los ingleses regresaban a Chile para celebrar los 30 años de Travelling Without Moving. 

Cuando llegué al recinto, se podía escuchar el infeccioso sonido pop de Joy (Anonymous) que te invitaba a mover la cabeza desde la fila para entrar. Una vez instalada en mi puesto noté que curiosamente estaban todas las luces encendidas por lo que los músicos se perdían un poco en el escenario. Fue en la última patita del show que se apagaron las luces grandes del estadio y el espacio se convirtió en algo más parecido a una fiesta. El escaso público atrevió a pararse a bailar algunos temas. Henry Counsell estaba extático de estar en el escenario, con una actitud agradable y voz poderosa, acompañada del dj Louis Curran, quien se encargaba de dirigir la energía del show. El llamado de Joy de ser “gente alegre” resonó con la mayoría de los asistentes que tomaron atención a la propuesta de estos británicos. El fragmento de show que alcancé a ver demostró una propuesta amena por parte de Counsell y Curran, en donde su objetivo inicial como proyecto sigue vigente: un espacio acogedor para poder entregar tu cuerpo al ritmo.

Quedaban solo 20 minutos para el show final y el aire era eléctrico, la gente se apresuraba en llegar a sus lugares y se sentían ansias entre los que ya estaban sentados. Esas ansias se convirtieron rápidamente en pifias, debido al atraso de Jamiroquai, que no deben haber sido más de 20 minutos pero se sintieron como años. De repente, se apagaron las luces y el público desató gritos de emoción, más la sección en la que estaba yo atinó a solo pararse, muy recatadamente. Esta fue la tónica durante las dos horas de espectáculo. 

 

Las primeras notas del bajo de (Don’t) Give Hate a Chance retumbaron en el recinto, acompañadas del brillante sonido de las cuerdas y percusión. Entonces, emerge Jay Kay en el escenario, con una elegante chaqueta con flecos y un sombrero de vaquero brillante. El tipo demanda que lo mires, con movimientos ligeros parece flotar sobre el escenario, mencionando lo contento que está de visitar nuestro país una vez más. 

El show fue bastante completo, haciendo un recorrido por los grandes exitos de Jamiroquai, con jams que lograban alargar canciones hasta los 15 minutos, Light Years y Alright siendo las que más destacaron en este sentido. La sinergia de la banda era un espectáculo en sí mismo, Matt Johnson se mostraba relajado pero en verdad dirigía la operación junto a Derrick McKenzie para tener a toda la agrupación operando en completa sintonía. Cada uno respondía a los detalles que incorporaba el otro para crear interpretaciones con cuerpo, familiares pero aun así con nuevas cosas por descubrir. 

Otro aspecto a destacar fue la puesta en escena y apoyo audiovisual. La cantidad de equipo de iluminación en el escenario era absurda, con un escenario no tan grande pero altísimo, con focos en cada tramo vertical de este, acompañado de una pantalla gigante que abordaba todo el escenario.Justo cuando pensabas que no podían incluir más cosas, Disco Stays The Same reveló lásers como parte del arsenal, tragándose al Claro Arena en un baile de luces y colores. Los visualizers también demostraban ser un aporte, con imágenes interesantes pero simples, que no distraían de los artistas en el escenario. 

Por lejos lo  más entretenido de ver era a Jay Kay, quien parece ser incapaz de quedarse quieto, cubriendo todo el escenario y algunas partes de la barricada con pasos de baile que dejan perplejo a cualquiera, además de 3 cambios de vestuario a lo largo del show, con dos de estos haciendo referencia a Chile. Es alguien que realmente no puedes dejar de mirar pero que tampoco está desesperado por tu atención. 

Con un último tramo cargado de hitazos uno tras otro, los últimos 20 minutos de show fueron esencialmente un clímax cinematográfico, donde las ganas de bailar superaban lo insípido del resto del público, donde los menos tímidos se atrevieron al fin a dejarse llevar por la música. Fue en Virtual Insanity donde todos estábamos cantando cada palabra de corazón, un tema que se hace un tanto amargo pero que al menos puedes vivir esas emociones acompañado. 

 
Esta visita de Jamiroquai en Chile es la más multitudinaria que ha experimentado la fanaticada en el país, con un cruce generacional unidos por una sola premisa, pasarlo chancho. Y parece que la próxima instancia para reunirnos de esta manera no será en un futuro tan lejano, ya que a la mitad del concierto, Jay Kay mencionó anecdóticamente que el próximo álbum está casi listo y que la próxima vez que nos veamos no va a tomar tanto tiempo. Cuando ese día llegue, estaremos listos una vez más para corear sobre el espacio, vaqueros y lo maravilloso que es bailar. 

Setlist
(Don't) Give Hate a Chance
Little L
Seven Days in Sunny June
Space Cowboy
Alright
Light Years
Disco Stays the Same
Travelling Without Moving
Canned Heat
Cosmic Girl
Love Foolosophy
Virtual Insanity
Deeper Underground 

Galería completa de fotos

Reseña por: Fran P

Fotos por: Antonia Bisso
 

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