Lucas Fox, ex baterista de Motörhead: “Lemmy era mucho más que una estrella de rock”

Fer31 de agosto de 2026


Hay muchas maneras de contar la historia de Motörhead. Se puede hablar de sus discos, de sus conciertos, de Lemmy y de los distintos músicos que pasaron por la banda. Lucas Fox, sin embargo, eligió otro camino. En el libro "Motörhead In & Out", el baterista de la primera formación de la banda reconstruye mucho más que los seis meses que pasó junto a Kilmister y Larry Wallis. Su historia comienza mucho antes: en su infancia, en los primeros discos que escuchó, en las salas de conciertos que visitaba cuando era niño y en el Londres de los años 60, una ciudad que vivía una explosión cultural que cambiaría para siempre la música, la moda y la cultura popular.  

El libro fue un proyecto de seis años y nació de una particular relación con la memoria. Fox recurrió a fotografías, canciones, perfumes, lugares y entrevistas para volver a momentos específicos de su vida. Conversó con alrededor de 50 personas, incluyendo músicos, managers y fans, buscando reconstruir los acontecimientos desde distintas perspectivas.

A propósito de la publicación de su libro, conversamos con Lucas Fox sobre memoria, música, Motörhead, Lemmy y una vida que, como él mismo insiste, no comenzó ni terminó con la banda.




Escribiste un libro sobre tu experiencia en Motörhead, pero también sobre tu vida, tu infancia y la época en la que creciste. ¿Cómo fue el proceso de escribirlo?

Fue un proceso muy largo. Me tomó seis años. Durante los últimos tres años prácticamente no tuve fines de semana. Era una obsesión, una pasión. Escribía todos los días, desde las dos de la tarde hasta las cuatro de la mañana, pero no fue simplemente sentarme y comenzar a escribir mi autobiografía. Quería encontrar una manera diferente de contar la historia, la idea es entrar en esas cápsulas de memoria que todos tenemos en el cerebro.

Para eso utilicé todo tipo de técnicas: perfumes, discos, música, fotografías, lugares. Cualquier cosa que pudiera ayudarme a volver a un momento específico de mi vida. Por ejemplo, hay un capítulo relacionado con una casa okupa. Necesitaba encontrar la llave para entrar en ese recuerdo. Pensé en el olor del pachulí, porque era algo muy propio de esa época. Después pensé en la humedad de las paredes, en el moho y, finalmente, en el olor de la orina de un gato macho.

Cuando logré combinar esos olores, de repente volví allí. Pude ver la cucaracha en la pared, la cocina al final del pasillo, una pequeña bombilla, oler la marihuana y recordar al traficante. Recordé su rostro, lo que llevaba puesto, su nombre. De repente estaba nuevamente allí.

Eso es lo que hice con todo el libro. No decidí escribirlo de esa manera; simplemente ocurrió.

Es una forma muy cinematográfica de escribir.

Sí. Me encanta el cine y me encanta la producción musical, así que quería hacer algo parecido con el libro. Cuando tenía 12, 13 o 14 años empecé a fascinarme con la manera en que los Beatles y otras bandas utilizaban el estudio. Con discos como Revolver y Rubber Soul, el estudio dejó de ser simplemente un lugar donde grababas a una banda y se convirtió en un instrumento. Podías agregar reverberaciones, ecos, cambiar sonidos, crear atmósferas. Eso me fascinaba.

Quería hacer lo mismo con el libro. Pensaba: “¿Cómo puedo crear una atmósfera? ¿Cómo puedo hacer que alguien vea, huela y escuche lo que estoy describiendo?”. Por eso hay tantos detalles.

Para este libro entrevistaste a más de 50 personas. ¿Cómo fue ese proceso?

Sí, en algunos casos pasé entre 10 y 20 horas con cada una. Todo comenzó cuando publiqué en Facebook que estaba escribiendo un libro. De repente apareció gente que no veía desde hacía 40 años. Uno de ellos fue Steve Gilmore, me dijo que había estado en el primer ensayo de Motörhead. Yo recordaba los ensayos, pero no tenía esa historia. Entonces le pregunté si podía contarme qué había ocurrido. Durante semanas hablé con él y anoté todo.

Eso ocurrió una y otra vez. Cada persona tenía una historia que yo no recordaba o que nunca había conocido.

No utilicé todo el material, de hecho, tengo muchas más historias de las que aparecen en el libro.

¿Qué buscabas con esas entrevistas?

No quería que el libro fuera solamente sobre mí, también quería contar la historia de Lemmy, de Motörhead y de las personas que estuvieron alrededor de nosotros. Por ejemplo, entrevisté a integrantes de Rocking Vickers para conocer cómo era Lemmy antes de que llegara a la banda.

También entrevisté a personas relacionadas con Warsaw Pact, a managers, músicos y gente que estuvo involucrada en diferentes momentos. Eso permitió que el libro tuviera distintos puntos de vista.

También entrevisté a fans. Quería mostrar lo que ocurría desde el escenario, pero también desde el público.

Por ejemplo, cuando tocábamos en el Hammersmith Odeon, yo podía recordar haber visto allí a los Beatles, a Chuck Berry, a Tina Turner y a muchos otros artistas cuando era niño. Después, años más tarde, estaba bajando las mismas escaleras como músico.

Entonces tienes dos ángulos de cámara diferentes: lo que yo vivía y lo que ellos vivían.

Hablando del Hammersmith Odeon, ese lugar parece convertirse casi en un personaje dentro del libro

Sí. Para mí, las salas de conciertos son personajes. Cuando tenía 11, 12, 13 o 14 años iba constantemente al Hammersmith Odeon. Vi allí a los Beatles, los Rolling Stones, Ike y Tina Turner, Otis Redding, Stevie Wonder, Diana Ross and the Supremes, Ray Charles y muchos músicos de blues.

Entonces, muchos años después, cuando estaba tocando allí, bajaba las mismas escaleras que ellos habían bajado, eso me producía una sensación muy extraña. Pensaba en todas esas personas que habían pasado por allí antes que yo.

También era parte de la historia que quería contar: no solamente quién tocó dónde, sino qué significaba estar en esos lugares.

También querías describir algo que normalmente queda fuera de las autobiografías musicales: lo que significa estar sobre un escenario.

Exactamente, di eres músico, una de las partes más importantes de tu día es estar sobre un escenario, nunca había visto a nadie escribir realmente sobre lo que se siente estar allí.

Pensé: “Bueno, un concierto es un concierto. ¿Cómo puedo escribir sobre muchos conciertos sin repetir siempre lo mismo?”.

Fue un desafío enorme, porque tienes músicos, público, luces, el edificio, el sonido, la energía… quería describir todo eso, quería que el lector sintiera que estaba allí.

¿Cómo recuerdas a Lemmy?

Una de las cosas que más se subestimaba de Lemmy era su inteligencia, leía constantemente. Todo el tiempo. Y no solamente libros sobre la Segunda Guerra Mundial o sobre música. Leía sobre muchísimas cosas, podías hablar con él de filosofía.

La gente veía al rockero sobre el escenario, esa imagen de alguien que bebía, tenía una vida salvaje y todo eso. Pero para mí era mucho más interesante su inteligencia. Era una persona muy compleja.

¿Crees que tu libro permite conocer a Lemmy desde un lugar diferente?

Sí, quería que la gente pudiera verlo como un ser humano y no solamente como una estrella de rock.

Detrás de una estrella de rock hay una persona con contradicciones, inteligencia, frustraciones, emociones y defectos. Lemmy no era simplemente “Lemmy de Motörhead”, era mucho más complicado que eso.



¿Cómo fue realmente el comienzo de Motörhead?

Puedo decir que durante los primeros ensayos ocurrió algo mágico entre nosotros tres, fue eléctrico, muy fuerte, emocionante y rápido.

Lemmy y yo éramos muy cercanos en ese momento. Íbamos juntos al estudio, ensayábamos, después nos íbamos al bar, salíamos por Londres o nos encontrábamos con amigos, no era solamente una relación entre músicos, éramos amigos, creo que eso es importante para entender cómo comenzó Motörhead.

¿Qué recuerdas de ese primer período?

Fue una de las etapas más intensas de mi vida, fue muy breve.

La primera formación de Motörhead existió durante seis meses, pero ese período tuvo una importancia enorme. Motörhead Mark One fue, para mí, una especie de vínculo entre el rock progresivo y el punk, era una banda de garaje, mucho más rápida, mucho más ruidosa. Ocurrió apenas un año antes de que apareciera el punk.



De hecho, dices que Motörhead se adelantó al punk.

El primer concierto de Motörhead en el Roundhouse fue el 20 de julio de 1975, allí estaban personas que después formarían parte de The Clash, The Stranglers, Generation X, Warsaw Pact y muchas otras bandas.

Algunos de ellos dijeron que ver a Motörhead fue lo que les hizo querer formar una banda, porque esa primera versión de Motörhead era cruda, peligrosa y completamente descontrolada. Y ahí estaba la gracia.

Después de Motörhead continuaste con otras bandas. ¿Por qué era importante incluirlas en el libro?

Porque mi vida no es solo Motörhead y está lejos de serlo, pasé muchos años haciendo música antes de Motörhead y muchos años después. Warsaw Pact, White Lightning y otras bandas son igualmente importantes para mí.

Por ejemplo, Warsaw Pact muestra lo que significaba estar en una banda punk que prácticamente apareció de la nada. También cuenta cómo grabamos, cómo eran los conciertos y cómo era estar sobre un escenario teloneando a bandas como Siouxsie and the Banshees. No quería reducir toda mi vida a seis meses.

También has trabajado mucho como productor. ¿Qué aprendiste de esa experiencia?

Me encanta producir, me fascina sacar grandes actuaciones de otras personas y encontrar sonidos.

Trabajé en estudios muy interesantes. Por ejemplo, grabamos demos en el sótano de Three Savile Row, donde los Beatles hicieron su famoso concierto en la azotea.

Después trabajé en estudios relacionados con Tony Visconti, que produjo a David Bowie, Marc Bolan y muchos otros artistas, todo eso me enseñó mucho.

Creo que mi vida estuvo marcada por una serie de accidentes y encuentros que me fueron llevando hacia diferentes lugares, no solamente estaba persiguiendo la posibilidad de estar en una banda. también estaba persiguiendo un sonido.

¿Piensas en el legado de Motörhead?

No pienso demasiado en el legado, pienso en crear cosas y tratar de hacer algo diferente. Todos somos diferentes. Lo que realmente me interesa es cuando alguien va más allá de sus influencias.

Los Beatles y los Stones comenzaron grabando canciones que ya existían, pero después las hicieron a su manera y se convirtieron cada vez más en ellos mismos. Eso es lo emocionante.

¿Qué significa para ti que nuevas generaciones sigan descubriendo a Motörhead?

Es fantástico, yo entiendo que hay gente que nunca tuvo la oportunidad de ver a Motörhead. Hay personas que nunca pudieron conocer a Lemmy, pero ahora pueden escuchar los discos, comprar vinilos, leer libros y descubrir toda esa historia.

Eso es maravilloso. La música no desaparece.

¿Te gustaría convertir el libro en un documental o una serie?

Un documental es una buena idea, pero no creo que sea posible por ahora. Me gustaría hacer una versión hablada del libro, pero tampoco quiero que sea simplemente mi voz leyendo.

Quiero efectos de sonido: gente caminando por un pasillo, sonidos de una escuela, un concierto, todo eso. Sería muy complejo y me tomaría mucho tiempo.

También me han dicho que debería hacer una serie de televisión y lo primero que pensé fue: “¿Quién interpretaría a Lemmy?”, porque no puedo imaginar a nadie interpretándolo.

Tu libro también habla de tu relación con la memoria. ¿Qué fue lo más difícil de reconstruir?

Algunos recuerdos fueron muy difíciles, hubo capítulos que me provocaron pesadillas durante días, pero decidí que tenía que darlo todo. Si iba a escribir el libro, quería que la gente pudiera comprenderme y vivir lo que yo había vivido, por eso incluí los momentos maravillosos, pero también los terribles.

Después de tantos años. ¿Qué significa para ti volver a tocar esas canciones?

Es una sensación increíble, porque cada vez es diferente, una banda diferente, un público diferente, un lugar diferente, una canción que existe desde hace tantos años puede volver a sentirse nueva. Eso es lo que me gusta. No quiero simplemente repetir el pasad, quiero tomar esas canciones, esa historia y llevarlas a otro lugar, porque creo que eso es lo que debe hacer un músico. Ser uno mismo.

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