Reseña Morir Saltando: round dos, ahora con todo

Fran p23 de julio de 2026
Hesse Kassel irrumpió con un debut que decir que fue exitoso es una subestimación; acumulando una flota de seguidores dedicada y reconocimiento crítico, siendo su galardón más reciente está el Premio Pulsar a Mejor Artista Nuevo. Un poco más de un año después vuelven para consolidarse con un trabajo que continua la propuesta de La Brea pero esta vez más amargo, sagaz y agresivo; Morir Saltando se corona como lo mejor que ha sacado cualquiera de los integrantes, incluyendo proyectos externos. 

Múltiples canciones del nuevo disco llevan meses siendo interpretadas en vivo y finalmente escucharlas en sus versiones de estudio es como conocerles una nueva cara. Notar qué arreglos quedaron inmortalizados y qué otros existirán solo en registros de shows genera una apreciación retroactiva por aquellas presentaciones. En esa misma línea, lo mejor de Hesse Kassel es verlos en vivo, con una actitud relajada y juguetona, la cual al fin lograron trasladarla al estudio. Se percibe que están menos nerviosos y más enojados, con una actitud un tanto maniática durante el transcurso del álbum.

Con una apertura maratónica, casi delirante, “Pornomiseria” arranca este disco sin ninguna reserva o recelo. Un ataque frontal de 14 minutos donde todos los integrantes están en su tope de performance. Un punto alto de este tema, y Morir Saltando en general, es la presentación vocal de Luca Cosignani, donde finalmente están luciendo un recurso que quizás no estaban explotando como deberían. Se le entrega una dimensión emocional y texturas a las que habían apuntado en trabajos anteriores pero que tal vez no lograban realizar con el nivel en el que están operando hoy. 

La calidad lírica tuvo un salto importante, las rimas fluyen más, no se están rebuscando tanto en los ritmos de las sílabas pero aun así le otorgan textura y dinamismo a la composición, un estilo más picaresco que a veces asoma una faceta elegante. Logran alisar asperezas de trabajos anteriores en ese sentido. “No Me Puedo Relajar” transiciona impecablemente hacia “El Reflejo”, una maduración de sonidos anteriores. La cara más sensible del grupo con los dientes de la propuesta de Morir Saltando. Posiblemente encapsula este sentimiento de desesperación presentada en el disco. La transición entre temas fue notable, en una primera escucha puede no darse cuenta que son dos canciones pero en el buen sentido, es como si fueran dos caras de una misma moneda, que funcionan independientemente; a diferencia de Pornomiseria que se entiende inmediatamente como una narrativa con secciones definidas que no se pueden separar.

La segunda mitad del disco es la sección más desbocada. Es veloz, animalística y frenética, como si se hubiesen entregado a una locura bufonesca. Están enojadísimos, todo está mal y se ha evaporado cualquier luz de optimismo pero vamos a pasarla bien igual, no queda nada más que tomarse la cabeza a dos manos y reírse. “Sancho Plagio” nos había dado un vistazo a esta nueva era pero “Mariposa” queda como otro ejemplo de la nueva energía que están proponiendo. El trabajo en general es mucho más masculino y juvenil que el anterior, no como algo malo si no que expresa actitudes muy distintas a La Brea y quizás es en Sancho Plagio donde más se nota. No es para nada delicado, es más es burdo, irreverente y un tanto imponente. Renatto Olivares aquí es un personaje. Definitivamente ha encontrado y pulido más su estilo personal. Suave, elegante y con una acidez que ahora es mucho más aparente, posiblemente aprendida de sus trabajos como solista.
 

La única parte un tanto decepcionante de Morir Saltando es lamentablemente su cierre, “Tulpa”, pero solo porque se aleja un tanto de la propuesta del resto del disco. Vuelve a la sensibilidad de El Reflejo o el inicio de Mariposa pero aun así se siente nada que ver. Su inclusión se hace un tanto inconclusa en comparación con la narrativa redondita contenida en los otros temas. De todos modos, esto puede atribuirse a falta de escuchas, posiblemente sea uno de esos temas que deban madurar con el tiempo.

Morir Saltando resuelve muchos comentarios negativos que uno podría haber arrojado a la banda. Cuando solo el año pasado parecían ahogarse con sus propias ambiciosas propuestas, ahora logran integrarlas y pulirlas en un proyecto realmente brillante que sirve como un tapaboca a cualquiera que tenía críticas (de buena fe) a La Brea y al grupo en general. Con un spoken word más comprometido, letras mejor resueltas y conceptos más groovy, dejan ir el nerviosismo latente en La Brea para lanzarse con todo a un sonido que incluso siendo más abrasivo y rabioso logra ser más accesible; una obra puntiaguda pero que te invita a compartir frustraciones.

Hesse Kassel como banda ha tenido un año de estar bajo el escrutinio implacable del público general pero es en estas instancias donde uno realmente no puede decir nada. Que hayan apuntado a pulir los aspectos más criticados de su trabajo hace que cualquier crítica les resbale, y es solo con un desplante así que uno logra establecerse como un gran artista y lanzar uno de los mejores discos del año. 

Y qué alegría que podremos ver parte de este disco en el festival Fauna Primavera el jueves 26 de noviembre, además de quién sabe qué otras cosas tengan preparadas para ese show. Recuerda conseguir tu pase en sistema Punto Ticket. 


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