Rhapsody con Orquesta y Coro en Chile: la sinfonía de un sueño cumplido

Javier Pardo12 de junio de 2026



Es difícil graficar los sentimientos y las emociones que uno experimenta cuando por fin puede cumplir un sueño. Un sueño que durante años esperó y anheló, y que finalmente se hace realidad.

Para todo fanático de Rhapsody, siempre existió el deseo de ver a la banda sobre un escenario junto a una orquesta, en un formato completamente sinfónico para quienes fueron pioneros del power metal sinfónico. Una propuesta ambiciosa que también anhelaba concretar Luca Turilli algún día. Lo dijo en entrevistas hace varios años, y finalmente el sueño se hizo realidad tanto para el virtuoso guitarrista como para miles de seguidores de la banda italiana.

Y es que anoche, con un Teatro Caupolicán repleto, Rhapsody de la mano de Turilli y Fabio Lione, junto a la Filarmónica Live Action y más de 50 músicos en escena, dieron una verdadera cátedra de power metal sinfónico. Durante dos horas y 15 minutos nos regalaron uno de los relatos más grandiosos que jamás se hayan contado en nuestro país.

Te contamos todos los detalles de esta histórica visita de Rhapsody con Coro y Orquesta acá en Resistance.

Rhapsody con Coro y Orquesta: la razón de estar vivo

La histórica velada, donde por primera vez seríamos testigos de un concierto de Rhapsody junto a una orquesta sinfónica, nos recibió con una atmósfera envolvente, marcada por luces frías en tonos azules y una escenografía cargada de sombras. Sobre el escenario, antes del inicio, ya estaban posicionados los más de 50 músicos de la Filarmónica Live Action, quienes anteriormente han estado a la altura de grandes espectáculos, como el año pasado junto a Marko Hietala y Tarja Turunen.

La gran pantalla, casi como si estuviéramos en una sala de cine, mostraba el imponente logo de Rhapsody acompañado del "with Choir and Orchestra". Bajo la dirección de Nicolás Galaz comenzaron a sonar los coros al unísono, los violines, los instrumentos de cuerda, viento y percusión. Era la interpretación de In Tenebris, la introducción de Power of the Dragonflame, que rápidamente me puso la piel completamente de gallina.

Pero la sorpresa fue aún mayor cuando, tras finalizar la introducción y con el ingreso sucesivo de Dominique Leurquin, Patrice Guers, Alex Holzwarth, Luca Turilli y Fabio Lione, comenzó el mítico arranque de Dawn of Victory, dando inicio de manera demoledora a una travesía que nos transportaría a los relatos de la Espada Esmeralda.


Una interpretación absolutamente épica, prácticamente calcada a la grabación de estudio, donde más de cuatro mil personas hicieron retumbar el teatro con el eterno GLORIA PERPETUA. La emoción era compartida. No solo por parte del público, sino también de Luca Turilli, quien se veía más feliz que nunca al recibir semejante recepción y al concretar el sueño de interpretar sus obras más emblemáticas junto a una orquesta de primer nivel.

La travesía recién comenzaba y todavía quedaba mucho camino por recorrer. Así llegaron dos relatos fundamentales de Symphony of Enchanted Lands: Wisdom of the Kings y Eternal Glory. Con esta última vi a varios conmocionarse profundamente. Su interpretación logró tocar el corazón de muchos, incluyéndome, hasta sacarme algunas lágrimas ante la belleza de lo que estábamos escuchando en vivo.

Y si hablamos de historias que emocionan, Fabio, con su característico humor y su español "caliente", como él mismo lo definió, nos presentó la historia detrás de The Magic of the Wizard's Dream. Allí recordó que fue el mismísimo Christopher Lee quien le confesó tener el sueño, ya pasados los 80 años, de grabar una canción junto a él. Así nació este himno que la banda interpretó con enorme respeto, dedicado al histórico actor que inmortalizó personajes como Drácula y Saruman en El Señor de los Anillos.


Pero el ritmo y la intensidad debían continuar. Estábamos viviendo una celebración histórica, sí, pero sobre todo un concierto del más puro power metal. Un grupo importante de fanáticos armó un mosh que se mantuvo durante gran parte de la noche en el sector derecho de la cancha, liderado por un personaje en torso desnudo y con un gorro de dragón. Tanto en Power of the Dragonflame como en Knightrider of Doom quedó la grande, sin dar tregua alguna para recuperar el aliento, botando litros de sudor en una verdadera batalla digna de los relatos del poder de la llama del dragón.

Ese mismo mosh terminó transformándose en un gigantesco abrazo grupal durante The Village of Dwarves, con todos saltando y cantando como si estuviéramos en una auténtica taberna medieval, al ritmo del folk metal más puro de la banda.

También hubo momentos donde el protagonismo recayó completamente en Fabio Lione. El italiano desplegó toda su capacidad vocal, pasando por notas sostenidas, registros operáticos y pasajes dignos de un barítono dramático, especialmente durante la versión en italiano de Son of Pain

Tras ello, el Teatro Caupolicán estalló en aplausos para Nicolás Galaz, director de la orquesta, a quien Lione agradeció personalmente por el enorme trabajo de preparación detrás de esta producción, aprovechando además de sacar algunas sonrisas con su habitual picardía.


Era esperable que un formato como este permitiera aprovechar al máximo ciertas canciones del catálogo de Rhapsody, y así fue. La banda interpretó completa Symphony of Enchanted Lands, una composición mucho más sinfónica, cargada de arreglos orquestales y donde prácticamente cada detalle fue ejecutado en vivo (aplausos para el notable sonidista).

Una obra de casi 13 minutos que sonó perfectamente equilibrada y que se transformó en un verdadero regalo para nuestros oídos y nuestra alma. Dentro de ella destacó el dueto entre Fabio Lione y la corista Grecia Villar, quien se ganó merecidamente los elogios del público. Y lo más increíble era que todavía quedaba cerca de un cuarto del concierto por delante.

Tras un solo de la orquesta acompañado por una exhibición de Alex Holzwarth en batería, Rhapsody sacó del baúl de los recuerdos Land of Immortals, provocando una verdadera batalla campal en la cancha y permitiendo que Luca Turilli volviera a exhibir toda su virtuosidad.


Pero si hablamos de momentos que quedarán grabados en nuestra retina y nuestros tímpanos, fue imposible no emocionarse al escuchar los primeros acordes de la Novena Sinfonía de Antonín Dvořák, más conocida como la Sinfonía del Nuevo Mundo. Aquello daba paso a The Wizard's Last Rhymes, una canción que parecía haber sido creada específicamente para una noche como esta. Para mí fue un auténtico privilegio escuchar en vivo las últimas rimas del mago, siendo además una de mis favoritas de toda la discografía de Rhapsody. Sin duda, uno de los tres momentos más memorables de la jornada.

Era momento de comenzar el cierre, o al menos eso nos hizo creer Fabio. Con su habitual cercanía, nos contó una anécdota sobre Andrea Bocelli, quien vive a apenas 40 kilómetros de su casa en Pisa y a quien visitó recientemente junto a su esposa. Y sí, el italiano sacó un as bajo la manga: una emotiva interpretación de Con te partirò, transportándonos por algunos minutos a un teatro de ópera de primer nivel.

Rompiendo nuevamente la calma y desatando la euforia absoluta, Holy Thunderforce hizo temblar el recinto. Pero aún faltaba algo más. La banda abandonó momentáneamente el escenario mientras la orquesta permanecía en su lugar e interpretaba los acordes de Epicus Furor. Sí, la inolvidable introducción de Symphony of Enchanted Lands, ejecutada completamente en vivo.

Y todos sabíamos lo que eso significaba.

El arribo de Emerald Sword, el mayor himno de Rhapsody y una de las canciones más importantes en la historia del power metal. Fue probablemente el momento donde más fuerte se sintió el coro colectivo del público. Miles de voces retumbando al unísono mientras Turilli y Lione reflejaban en sus rostros una felicidad absoluta. El sueño estaba completamente materializado.

Y por si fuera poco, aún quedaba espacio para emocionarse una vez más con Lamento Eroico, la primera canción íntegramente en italiano de la banda, antes del cierre definitivo con Unholy Warcry, un regalo que, según Fabio, iba dedicado tanto a los presentes como a Christopher Lee, quien seguramente los escuchaba desde el cielo. Una auténtica oda al power metal sinfónico que mantuvo la intensidad de principio a fin. Finalmente, aprovecharon la presencia de los más de 50 músicos en escena para despedirse con Act VII: The Angels' Dark Revelation, poniendo punto final a una noche sencillamente inolvidable.

Los rostros de todos los fanáticos reflejaban lo mismo: alegría, emoción y asombro. Era difícil creer todo lo que habíamos vivido durante dos horas y 15 minutos. Un sueño que durante años pareció lejano, casi una fantasía imposible, pero que finalmente se materializó frente a nuestros ojos.

Un repertorio de primer nivel que Rhapsody construyó precisamente para que noches como esta jamás sean olvidadas. Cada canción se sintió increíblemente cercana a su versión de estudio gracias al notable trabajo de todos los involucrados: los músicos de la orquesta, los coristas, los integrantes de la banda y el equipo técnico detrás de cada detalle.

Esto fue, sin duda, una de las mayores interpretaciones del Rhapsodyverse que hemos presenciado en nuestro país. Pero además me atrevo a decir que, quedando todavía seis meses para que termine el año, estamos frente a uno de los tres mejores conciertos de la escena metalera de 2025. 

¿La razón? Porque la espera valió completamente la pena. Porque la música puede transportarnos a mundos que parecen inalcanzables y alejarnos, aunque sea por un momento, de la realidad. Y porque por noches como esta, por la pasión de este puñado de músicos y por experiencias que parecen irrepetibles, vale completamente la pena estar vivo.

Para quienes asistirán esta jornada al Teatro Caupolicán, disfruten al máximo esta experiencia única de ver a Rhapsody en formato sinfónico. Porque cuando las luces se apaguen y suenen las primeras notas, entenderán exactamente de qué estamos hablando.

Setlist Rhapsody with Choir and Orquestra 11 de junio

In Tenebris

Dawn of Victory

Wisdom of the Kings

Eternal Glory

The Magic of the Wizard’s Dream

Power of the Dragonflame

The Village of Dwarves

Triumph or Agony

Beyond the Gates of Infinity

Knightrider of Doom

Son of Pain

Riding the Winds of Eternity

Symphony of Enchanted Lands

Land of Immortals

The Wizard’s Last Rhymes

Por ti Volaré (Andrea Bocelli cover)

Holy Thunderforce

Epicus Furor

Emerald Sword

Lamento eroico

Unholy Warcry

Act VII: The Angels’ Dark Revelation


Escrito por: Javier Pardo Sepúlveda

Fotografías por: Ariel Lobos

Revisa la galería de fotos aquí

Publicidad
Cargando anuncio...