Liturgy en Chile: Sobre trascendencia, experimentación y nuevos sonidos

René Canales24 de junio de 2026



El show de Liturgy, en su formato solista, llegó a Chile el pasado sábado a MiBar, donde la artista interpretó un set cargado de black metal trascendental experimental en formato libre. Acompañada por la gran banda de post metal nacional Antar, que presentaba su más reciente larga duración, la jornada se transformó en un verdadero espectáculo dedicado a celebrar lo mejor de los nuevos sonidos de la música extrema y experimental.

Antar abrió la noche a eso de las 21:30 con un set marcado por su último lanzamiento, En Vakuo, en una línea sonora cercana a bandas como Neurosis, Isis o SUMAC. La banda dio inicio a la jornada con una presentación aplastante en cuanto a calidad y ejecución. Aunque alejada en su forma de la propuesta del plato de fondo, la versatilidad del proyecto resultó suprema, y dejó a la banda muy a la par del show principal de Liturgy.



 

Si el set de Antar funcionó como un golpe certero y técnico, la presentación solista de Liturgy se sostuvo en las antípodas. Sin batería, sin banda completa, Haela Hunt-Hendrix se plantó sola en el escenario con guitarra, voz y una pedalera que terminó siendo el verdadero corazón de la propuesta. El show prescindió de cualquier estructura de setlist convencional, optando por un formato libre donde cada tema emergía casi como un ritual en sí mismo, más ambiental que narrativo, alejado de cualquier lógica de "canción" tradicional. Los momentos más logrados de la noche fueron justamente esos instantes iniciales en que Hunt-Hendrix construía, en tiempo real, loops vocales en distintos registros y tonalidades, levantando capas armónicas que funcionaban como introducciones instrumentales antes de que cada pieza tomara forma plena. Esa construcción en capas —voz sobre voz, textura sobre textura— operaba casi como una liturgia en el sentido más literal: una repetición ritual que iba acumulando densidad hasta generar un trance sonoro que sostenía a la audiencia en tensión constante, sin clímax explosivo pero tampoco sin respiro.

Resulta difícil pensar este formato despojado sin remitirse al proyecto teórico que sostiene a Liturgy desde sus orígenes: el "black metal trascendental" que Hunt-Hendrix formuló como un manifiesto que buscaba redimir la negatividad nihilista del género y transformarla en una experiencia de afirmación casi mística. En su versión de banda completa, ese proyecto se apoya en el llamado burst beat y en arreglos que remiten tanto al black metal como a la música de cámara contemporánea. En su versión solista, esa misma ambición se reduce a su forma más esencial: una voz que pasa de lo angelical a lo desgarrado sin transición aparente, sostenida únicamente por loops y reverberación. Esa desnudez, lejos de empobrecer la propuesta, terminó siendo su mayor virtud: dejó en evidencia que la "trascendencia" de la que habla Hunt-Hendrix no depende de la masa sonora de una banda completa, sino de su capacidad de construir tensión y textura desde el material más mínimo posible. Fue, en ese sentido, una experiencia que rompe los esquemas habituales de cómo se interpreta —y cómo se compone en vivo— la música extrema.


 Lo que terminó de definir la jornada fue justamente ese contraste entre ambas propuestas. Antar demostró que el post metal nacional puede sostenerse con una ejecución de nivel internacional sin perder identidad propia, mientras que Liturgy ofreció un ejercicio de despojo radical: una sola voz, una guitarra y una pedalera bastaron para construir un espacio ritual que desafió cualquier expectativa convencional de lo que significa un show de black metal. Lejos de sentirse como dos actos inconexos, la noche en MiBar funcionó como un manifiesto coherente sobre hacia dónde puede expandirse la música extrema cuando se la piensa desde la experimentación y no desde la fórmula. Que Hunt-Hendrix haya elegido a Chile como parada de su gira solista por Latinoamérica, con Antar como contraparte local, no hizo más que confirmar que la escena experimental nacional está dialogando de igual a igual con las propuestas más arriesgadas del género a nivel internacional.

 Reseña por René Canales

Fotos por Cristián Belano 

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