En un momento tan oscuro, en que todo parece desmoronarse, en que nuestro cimiento se escurren como arena en las manos, volvemos a donde podemos sentirnos a gustos: el puto Nü Metal o aggropecuario para la escena local. Una música, un sentimiento, una letra que siempre encauso esa rabia y pena que no tenía nombre, un sonido que le daba nombre y reconocimiento a algo que en el DSM IV quedaba inclasificable o en el territorio inexplorado.
Con un Parque Estadio Nacional repleto, Korn desató la locura uniendo a distintas generaciones de la mano de nuestro compatriota Ra Díaz. Más allá de ser un ejercicio de nostalgia, la banda demostró que se encuentra más vigente que nunca, con un repertorio impecable, un nivel envidiable y un show visual espectacular.
Chile, Santiago, Ñuñork, una tarde otoñal muy lúgubre, fría y con trébol trilineado se preparaba para recibir un "mini festival" protagonizado por los nacionales Chances, Seven Hours After Violet, Spiritbox y Korn, los líderes de la jornada. Tras horas de viajes por los atochamientos, logramos llegar al parque, cruzarlo completo, y llegar corriendo a un show con una cartelera soñada amiga (emoji de pinta uñas). Tras correr entre la seguridad y burocracias, escabullirme entre el público, ya estábamos en cancha frontal para vivir este show con 4 bandas que comparten algo en común. Todas golpearon los límites de lo establecido, para posicionarse como referentes en su estilo en distintas épocas. Según yo, sin ser un experto, un momento prolífico de la escena y un maravilloso momento para estar vivo.
Hay algunas reticencias, tal vez alguna memoria extraña sobre conciertos pasados, pero que poco a poco se fueron apagando debido a que las productoras le han ido tomando mejor pulso a los conciertos organizados en el Parque Estadio Nacional.
Eran las 17:00 y el Parque Estadio Nacional comenzaba a llenarse tímidamente, cuando la banda nacional Chances no pidió permiso, pateo derechamente la puerta para presentarse con la presencia e impronta de cualquier banda internacional, para ponerse a la altura de este evento. Con una recepción tibia por parte del público lograron realizar su set de manera impecable, demostrando que su puesto en el lugar no era un regalo, si no que un premio al arduo trabajo de años. Aguante la Chanceta mierda!
Luego fue el turno de Seven Hours After Violet, banda comandada por Shavo del 8, bajista de System of a Down, aunque no dejan opacarse por esta gran sombra, y de a poco han ido creando su propio camino. Con un sonido agresivo y rápido, su conexión con el público fue muy rápida, y no podía ser menos ya que dentro de su set, habían momentos muy mosheables que el público no podía desperdiciar, y que servirían de calentamiento para lo que esperaban todos los asistentes amantes del choclo. Una banda muy joven que hay que prestarle atención, porque se vienen cositas, péguele una orejita.
Ya se adentraba la noche y entraba al escenario para hacer su debut en chile Spiritbox, comandados por Courtney LaPlante, quienes entraron con un público bastante tibio y quizás la elección del setlist para abrir no fue la mejor, pero aún así la banda lo dio todo. Tras un discurso de Courtney, cargado de humildad en donde daban las gracias al público chileno por recibirlos con respeto, diciendo que es algo que no se toman a la ligera, lo que el público recibió con un gran aplauso y la reverencia frente al trabajo y esfuerzo (quizás a esto se refería su presidente con meritocracia, después de todo no hay mejor regalo que ser pobre). Este acto fue algo que yo al menos nunca había visto, menos viniendo de una banda tan grande como Spiritbox, dando clases de lo que significa ser artista y deberse al público.
Luego de esto comenzaron a cerrar a su show con un set de canciones más potentes como Holy Roller y Softspine, abriendo moshpits y gritos, acercándose más a lo que quería escuchar el público. Tras esta buena recepción lograron cerrar con broche de oro, y se retiraron entre vítores, a lo que Courtney prometió volver a Chile. Ojalá lo hagan con un set más gordo y largo, ya que el nivel de la banda es muy bueno, y la configuración vocal de Courtney haciendo un mix entre voz limpia y mid screening, es sencillamente exquisito.
Mientras comenzaba la previa con el mejor mix de funk, como equipo pensábamos en hasta donde había llegado Korn, con un escenario monstruoso, con más de 50.000 asistentes, y que antes tocaba en un recinto más "intimo" como el Caupolicán. Y es que, habían sido 9 años, 9 años en que este pequeño pasquín no era considerado para cubrir un show, 9 años en que pudimos ver y apreciar como Korn se fue transformando en un monstruo de la escena. No solo por la música, sino porque es la generación de los treintones que está carreando y volviendo a poner en juego a estas bandas, bandas que antes era sinónimo de burla ser escuchadas y que hoy, con gente vestida de choclo y en voladas tripaloski, nos sentimos orgullosos se llevar un buzo con tréboles rayados.
Tras 50 minutos de arreglos en el escenario y el sonido, todo acompañado del más sucio y groovero funky, Korn llegaba a Chile una vez más, esta vez de la mano de nuestro coterráneo Ra Diaz, con la mítica Blind, especial para crear la atmósfera oscura y densa que nos traía el quinteto. La conexión del público fue inmediata, y los saltos, moshpits, bengalas y fuegos artificiales no se hicieron esperar. La cancha frontal se agolpaba en la reja como una marea que golpeaba al ritmo de los Cajazos de Ray.
El escenario es imponente, y debe ser porque tiene vida propia: se mueve, tiene cortes y juego de luces, espacioso y representan, visualmente, lo que es Korn: un sonido caótico y majestuoso, solo digno de quienes pusieron este puto círculo en los medios y en la cabeza de una generación.
Tras golpear con un juego de tres hitazos, Jonathan Davis saludó al público impresionado, diciendo lorea toda la gente que vino esta noche mostrando emociones real frente a todos los adictos al choclo presente. Trajes de choclo, poleras de choclo, gorros de choclo y obviamente buzos Adidas inundaron el espacio, haciendo del ambiente un espacio aggro friendly, reuniendo a familias completas en torno al Nü Metal.
Uno a uno fueron cayendo los temones de Korn con un setlist que repasaba a lo largo y ancho su carrera, tocando temones de su disco homónimo, así como sus últimos trabajos, llegando a su último single, donde Jonathan contó que llevaban más de 5 años trabajando en su último disco pero que aún no podían lanzarlo, lo que era frustrante para ellos, pero de momento nos compartieron su último single, con el que colaboraron con el juego Diablo IV, Reward the Scars, un temazo que nos recuerda que la banda sigue completamente vigente.
La prolijidad de la banda fue increíble, algo que la verdad no esperabamos porque nunca los había visto en vivo, y me sorprendió que su nivel de error fue muy cercano al cero. Mención aparte tiene la incorporación de Ra Díaz, que fuera del amor de Ramiro por el compatriota, su tacto con el bajo es sublime, ya que llenar los zapatos de alguien como fieldy no es tarea fácil.
Los zapatos son importantes, tan importantes que algunos tripaloskis chocleros, mientras Korn nos golpeaba, comenzaron. rendirle pleitesía a una zapatilla abandonada, fue una escena sacada del 2001: A Space Odyssey, pero más épica.
Volviendo al show, el sonido de la banda fue impecable, algo muy difícil de lograr en un espacio tan abierto pero nos sentimos gratamente sorprendido, el tronar de la batería era reconfortante y el sonido de las 8 cuerdas hacían un match perfecto. El juego de luces, gráficas y puesta en escena cerraban el trato, poniendo broche de oro a un show espectacular. Cerraron la noche con una triplete de clásicos como Falling Away From Me, A.D.I.D.A.S. y Freak on a Leash para hacer de esta noche, una noche más que perfecta. Todo mientras algunos maestros pokémones soltaban, responsable o irresponsablemente, a sus Charmanders en cancha general animando con llamaradas mientras nos retumba el pecho con el bajo.
En lo personal, y sin miedo a la fauna, creemos que este show está dentro de lo mejor de este año, por no decir el número 1 y cerrar la puerta por fuera, y si me apuran, hasta diría que esta el mi top 5 de conciertos de la vida, pero para Ramiro. Para mi, el otro periodista, es un concierto de los más impresionantes del año, pero aun no se si es el mejor, necesito ver lo que se viene, aunque claramente estará codeandose. Sin ser los fanáticos número 1 de la banda, después de este concierto nos declaramos unos adictos al choclo.
Cerramos por fuera camino al metro o al Bigote Móvil, pero con el mente más sintonizada, luego del golpe certero que recibimos de la nostalgia escolar con Korn, como diría uno por ahí: no fueron poleras negras y buzos Adidas, fueron camisas blancas, corbatas sobrias y pantalones plomos, esas fueron las armaduras internas que relucieron en este hermoso recuerdo eterno. ¿Alguna Duda? fue tal la vuelta al colegio que hasta Otakin terminó en la enfermería con una Agua de Manzanilla bajar la presión. Un eterno retorno, las camisas que nunca se fueron, los cuadernos con la R al revés, eso es lo que caminó fuerte a su hogar
SETLIST SEVEN HOURS AFTER VIOLET
Abandon
Radiance
Alive
Go!
Float
Gloom
Paradise
Glink
Graves
Sunrise
SETLIST SPIRITBOX
Cellar Door
Black Rainbow
Perfect Soul
Keep Sweet
Jaded
The Void
Hurt You
Yellowjacket
Circle With Me
Rotoscope
Holy Roller
Soft Spine
SETLIST KORN
Blind
Twist
Here to Stay
Got the Life
Clown
Did My Time
Shoots and Ladders (con fragmento de One)
Coming Undone (con fragmento de Let's Go All the Way)
Reward the Scars
Cold
Twisted Transistor
Dirty
Somebody Someone
Ball Tongue
Y'All Want a Single
Encore
4 U
Falling Away From Me
A.D.I.D.A.S.
Freak on a Leash
Fotografías de Korn por Diego Pino
Review por: Ramiro Jorquera
Gonzalo Biava.





