El proyecto nació en pandemia.
Sí, mientras todos estábamos en restricción de movilidad, Adrian Smith y Richie Kotzen comenzaron con este proyecto, ¿y cómo lo hicieron? Fue fácil, eran vecinos en Los Ángeles.
The Caveman.
Para su primer trabajo, a pesar de que fue producido completamente por Smith y Kotzen, tuvo un invitado especial: The Caveman, el Sr. Kevin Shirley, quien se encargó de darle el sonido al proyecto. Kevin Shirley es un hombre ligado al rock y al metal, es el encargado de darle ese sonido característico a Iron Maiden desde el 2000.
Un sonido especial.
Si has escuchado alguna canción de Smith/Kotzen notarás que las guitarras no tienen un sonido idéntico, y esto es porque ambos guitarristas no sólo tienen técnicas distintas, sino también formas distintas. Sí, Adrian Smith toca con una uñeta y Richie Kotzen a la antigua, a puro dedo. Esto genera un efecto como de “batalla” constante entre ambas.
Invitados estelares bajo perfil.
Para la batería, si bien Kotzen toca en casi todas las canciones, en sus dos discos han tenido invitados de lujo. Primero a Nicko McBrain en “Solar Fire” y luego a Bruno Valverde en “Darkside” y “Wraith”.
Una Sociedad Creativa.
El proyecto no busca una jerarquización creativa, sino que todo funcione a través de una sociedad entre ambos. Esto lleva, por ejemplo, a que nadie intente destacar sobre el otro, siempre buscando un sonido más “garage” o “de carretera”, lleno de vida y de imperfecciones sabrosas.
Isla Caribeña.
El primer trabajo del proyecto fue grabado en un territorio británico llamado Islas Turcas y Caicos, en el mar Atlántico. Y no, no fue en un estudio, sino en una casa adaptada para la grabación. Un territorio de ensueño para la inspiración.
La cita del 19 de abril en el Teatro Coliseo promete ser una jornada imperdible para los fanáticos del género, donde el talento nacional e internacional se reunirán en un espectáculo cargado de energía yvirtuosismo.

