Rabia, una palabra que evoca sentimientos de represión y un proceso de injusticia concretado, pero también vista como algo negativo. No tengas rabia, aprende a superar y perdonar, ese es el mensaje que te entrega el sistema y sus elementos: apaciguar la rabia, como si fuera peligrosa, y vaya que lo es.
Este Rockout se celebra en un contexto nacional extremadamente complejo. Tenemos a una secta religiosa e ideológica nefasta peleando e intentando dar batallas culturales, olvidando que son la cultura hegemónica, con todos los recursos y mecanismos que trae serlo, por lo que la aplanadora contra la población ha sido devastadora. Cobro inconstitucional del CAE, creación de jurisprudencia sin apelación en casos de deliberación de presos por violación a los derechos fundamentales, alzas económicas y recortes económicos graves, todo por lo mismo: luchar una batalla contra fantasmas que ni ellos saben quiénes son, ¿o sí? Pareciera que solo repiten: “FUE EL BORIS, ÉL NOS HIZO QUITARLES EL ALIMENTO”.
Con esta sarta de basura cayendo por los medios día a día, la celebración del Rockout tomaba un color especial, ya que, si veíamos el cartel, este estaba claramente teñido con un especial color crítico a todo esto, pero no solo crítico con la derecha, sino con todo el sistema neoliberal en general, por lo que me esperaba una jornada en esa tónica.
El día comenzaba caluroso, y con algunos imprevistos para llegar a la primera banda, este equipo llegó al Estadio Santa Laura luego de una vuelta completa al estadio, no tengo idea por qué. Lo cierto es que ya dentro pudimos visualizar todo. No era un lugar tan amplio, son las canchas de entrenamiento del estadio, pero sí era un lugar abierto, al aire libre. La disponibilidad de comida era óptima, pero la de baños tal vez sí fue necesario haber puesto algunos más.
El calor pegaba fuerte sobre nuestras caras cuando Tenemos Explosivos apareció sobre el escenario sin guardarse absolutamente nada. En lo visual, un centenar de mensajes directos; en lo musical, el mensaje debía leerse entre líneas, pero al descifrarlo te das cuenta de que es más directo y estructural que un simple “no, porque no”. “Cuerpo al Aire” da un mensaje directo contra la injusticia que sigue pasando en nuestro país, un claro recuerdo de Eduardo Miño.
“El Perro Volodia” y “Ciudad Abierta” ponen la cuota de mensajes a descifrar, mensajes necesarios de estudiar para entender todo esto. “Opúsculo de Tennessee” encauza nuestra rabia, rabia en la que miramos a nuestros maestros que hoy visten camisas y corbatas, pero que no dejan de ser nuestros victimarios. “Felices 50 años” nos hace ver que hemos retrocedido, y con esto un sentimiento de desazón se apodera, por lo que algo debemos hacer.
Como fue la tónica del festival, seguidito apareció Machuca dando una excelente dosis de punk rock nacional. A los tiempos de Basura y Canessa comenzó la fiesta; “Ella” y “Corazón Desilusionado” fueron parte de lo que hizo bailar al público dentro del mosh formado en Stage 2.
Entre todo este coro, gritos y amor a la banda, se halla un mensaje que entrega la banda. Parafraseando su discurso, porque no lo anoté, es que estemos siempre atentos a los movimientos del fascismo gubernamental: está avanzando por territorios que ni nosotros vimos venir. Nunca íbamos a pensar en alguien tan desalmado como para quitarle el almuerzo a las y los niños. Machuca ataca directo, sin miedo, y encauza esta misma rabia en su música; era necesario, necesitamos sentirnos partícipes en un sentimiento colectivo.
Pausa para unas pizzas, y aparecen los argentinos A.N.I.M.A.L., dando el toque más metalero para el festival. Son hermanos, somos hermanos. Ellos, desde siempre, han mantenido un discurso identitario con el indigenismo, dándole un sonido extremadamente pesado a esta crítica.
“Milagro”, “Revolución” y “Cop Killer” sonaron como un cañón, armaron mosh feroces y nos hacen ver que estamos jodidos y radiantes, que no solo estamos unidos por un tema geográfico, sino por un sentimiento: un sentimiento de querer escupir fuego y ácido contra el imbécil que ha carcomido todo un país para demostrar sus alocadas teorías, como si fuera una especie de científico loco, uno de la peor película clase B que pudiéramos imaginar.
Un salto al Stage 2, un salto a la historia del punk nacional. Los KK no son cualquier agrupación: son quienes agarraron un mensaje de odio y rabia en 1989, en los años finales de la dictadura en Chile, y vaya que han vivido y revivido todo con el KKK que tenemos ahora en el gobierno.
“No eres nada”, “No Comprar” y, como era de esperarse, “Estado Decadente” dieron los lineamientos, los musicalizaron de manera extremadamente cruda, como era el punk originalmente, y nos dieron mosh con todo el sol quemando. Estamos en decadencia, debemos cuidarnos; no basta con disparar balas locas, debemos mancomunarnos y avanzar, y eso es lo que cuentan estos gloriosos viejos cracks del punk chileno. ¿Cuántos colegas ya han visto caer? Solo ellos lo saben, y solo ellos lo expresan en este escenario.
Un pequeño olor a lacrimógena sale, y es que los lumpen capitalistas acechan afuera. No es punk entrar sin pagar, es fascismo de apropiación e individualismo. No justifico el precio, pero eso tampoco te da derecho a irrumpir de esa manera, como si por un derecho natural debieras tener esto.
En fin, de esta rabia institucional, vamos un poco al barrio, a lo que no debemos olvidar nunca: a nuestro querido barrio obrero, todo esto de la mano de 2 Minutos. Sí, hay harta juerga y ajetreos de la chusma, citando a Doña Florida, pero eso es parte de los derechos del trabajador. ¿Por qué no puedo emborracharme en mi puto fin de semana? Porque claramente el capital quiere que el fin de semana sea para reponer energías que deben ser gastadas en el trabajo, todo en pos de eso. ¿O por qué creen que existen tantas medidas en este sentido en el inicio del capitalismo y la Revolución Industrial?
“Laburante”, “Valentín Alsina” y “Lejos Estoy” son parte del recorrido barrial que nos tiene acostumbrados Mosca y sus muchachos. No es simplemente hablar del barrio: es darnos y entregarnos el espíritu, es decirnos que existe un ecosistema dentro del mismo, que se opone a la cultura, una contracultura barrial que se opone a la cárcel-fábrica y que tiene códigos claros. Por eso es tan fuerte e identitaria “Ya No Sos Igual”, porque es la muestra de cómo es la vida y muerte en el barrio de una clase trabajadora.
Salto enorme para Soziedad Alkoholika, quienes se encargaron de darle el tono más pesado al Rockout con su metal que reúne thrash, crossover y thrashcore. Acá encontraremos letras duras, como nos tienen acostumbrados los españoles: no dejaron con cabeza ningún títere, todos a la guillotina.
“Falsos Dioses”, “Sin Dios ni na” y específicamente “Madrid” fueron las canciones que ondeaban banderas de lucha confrontacional. No hay guante blanco contra el Rey ni el Führer, ni Franco ni Pinochet; las armas sí son necesarias y el golpe en la cara es solo una refriega que debe darse. La tumba del fascismo es Madrid, donde se resistió a los golpistas que derrumbaron a la Segunda República, y esperamos que en Chile aprendamos. Por último, interpretan “Nos Vimos en Berlín” es una canción de denuncia directa ante los mayores genocidas, y que fueron mencionados constantemente: los judíos. Ahora son victimarios y repiten la historia, ¿será que no han aprendido nada?
Tanta rabia agota, pero también desgarra por dentro, y así lo presenta Eterna Inocencia, que aparece ahora en el escenario 1. Un hardcore melancólico, pero no menos reactivo: es la melancolía que deja tanta barbaridad e injusticia, como la que mencionan directamente en “Abrazo” por las Abuelas de Plaza de Mayo, quienes luchan por sus nietos secuestrados e ilegalmente adoptados en dictadura. ¿Cómo mierda no puedo estar melancólico con tanta decadencia y horror en el ser humano?
Show impecable, directo, con una gran energía, y que aviva la conexión que tenemos con ellos, y en general con varias bandas argentinas: conexión a nivel espiritual, a nivel emocional. Se demuestra cuando tocan su bella “Nuestras Fronteras”, pero especialmente con “Weichafe Catrileo”, que no solo denuncia el asesinato de Camilo Catrileo, sino también el dolor y rabia que puede sentir todo un territorio.
Salto y salto, vamos con los colegas de Non Servium, que dieron uno de los mejores shows del Rockout, al punto que varios consideramos que debieron estar un lugar más arriba en las presentaciones. Con un punk agresivo, muy violento, de cabezas rapadas, con tintes oi!, fue lo que ofrecieron sin miedo alguno.
“Violencia” y “Antinazis” son himnos que se mantienen y que no tienen miedo a mostrar, con su boina combativa siempre dispuestos a golpear contra cualquier fascista que se ponga en el camino. Recibimiento increíble, prendiendo las primeras bengalas, hasta una caótica y catártica presentación de “ACAB” con 3 bengalas coreando “Siento de todo corazón. Odio, asco y frustración”. No es para menos: Non Servium es de una expresión mucho más enrabiada, más frontal, no tan de libro, pero sí de calle y de bastante calle, que nos deja los pelos erizados.
En el stage 1 aparecen los uruguayos de La Vela Puerca con una propuesta que rompe el esquema musical del festival, pero no desde el punto de vista discursivo. Sí, acá no se iban a armar los mosh ni los bengalazos, pero sí íbamos a encontrar una fórmula de expresión totalmente distinta.
La rabia tiene distintas formas de manifestarse, y una banda como La Vela Puerca lo sabe. No hay tanto mensaje explícito, sino que, vistos desde el punto de vista más introspectivo, lo dejaron claro con “La Sin Razón” y “El Viejo”. Era necesario amenizar un poco, pero no perder el hilo.
Llegó el momento del plato fuerte: los maestros del hardcore gringo, Bad Religion, salían a presentarse nuevamente en Chile, con su tenida de padre de domingo, ahora en un momento histórico mucho más complejo, tal vez el más complejo de todas las visitas que han tenido. “Recipe for Hate” es parte de esto mismo, también “Do What You Want”.
El sonido que tenían era excelente; tal vez estaba bajo en un momento en los detalles más débiles, pero fue la representación necesaria.
Aparecieron algunas bengalas pronto, como en “Fuck You” y “We’re Only Gonna Die”, que encendían una noche que ya se había puesto bastante helada, y así algunos asistentes que solo se dedicaron a contemplar, casi con respeto o en estado catatónico, o por quién sabe qué, a la banda. Yo esperé un descontrol, eran los putos Bad Religion, pero solo vi a la gente apagada, extraño totalmente.
Nunca hay que olvidar que estamos ante una banda que sus letras no son panfletarias facilonas, te describen problemas complejos en 2-3 minutos, algo que ni un académico puede hacer. Ese es el nivel de Bad Religion, no hay que olvidarlo. Tienen una fuerza y contenido tan potente, que viene del mismo Greg Graffin, un señor maestro y que viene planteando problemas que, en los 80's, aun solo eran discutidos en la academia. Es decir, estamos frente a alguien que puso en la calle problemas solo habilitado para gente con estudios, democratizando completamente el mensaje.
Pero no importa, “No Control” fue un punto alto de la jornada, con hasta 3 bengalas al mismo tiempo, que desatan la efervescencia misma. “You” fue otra con la que el público logró conectar bastante, y finalizaron con el himno de este año 2026: “American Jesus”. Gringos ultraconservadores, ¿no es acaso Trump el American Jesus? Es cosa de ver sus fotos y reuniones ridículas: puto nacionalismo mezclado con religión, todo al servicio de aplastar y mantener viva la bestia capital.
Y, para más remate, ya cuando el cuerpo, la mente y el corazón no pueden más con tanta rabia encima, aparece el maestro del punk español, el letrista más creativo y ácido, don Evaristo Páramos, con una polera del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, sacando ronchas a conservadores unineurales, quien comenzó directo, casi conectado, con la crítica religiosa con “Salve”, golpeando desde ya al opio del pueblo donde más les duele.
Evaristo no quiere callarse, no quiere que la rabia sea simplemente interna, quiere verbalizar, y así aparecen “Come Democracia”, luego “Igual para Todos” y “Así Es La Vida”, canciones que se vuelven tan vigentes a nuestra realidad. Es fuerte, porque Evaristo escribió estas letras en los 80’s y 90’s, y la realidad sigue siendo la misma: no vemos mejora, todo sigue igual, toda la puta vida igual.
Entonces, ¿cómo esperan que no nos enojemos si todo se mantiene igual? Mientras suena “La Solución Final”, que mucha verdad tiene respecto a lo que vivimos en Chile con el recorte de presupuesto de programas sociales y de cuál sería la solución, pienso que no es posible que toda esta rabia, que muchos sentimos y que se veía en ese festival, y en las calles en general, esté dispersa, como si tuviéramos que seguir aguantando, como si cada vez que prendiéramos el televisor o abriéramos alguna red social fuera un ataque del gobierno hacia la gente, gracias a esta agenda de batalla cultural, casi como la seguridad nacional de Pinochet, justificando la batalla cultural como la guerra civil de la que hablaron. ¿Cómo puede haber batalla si ellos dominan todo? ¿Hay batalla cuando es el poder hegemónico quien aplasta al más débil?
Entonces, ¿cuánto más resistiremos? ¿Cuánta rabia más aguantaremos? No lo sé, creo que se está jugando a eso, jugando a que resistamos encomiablemente hasta que, ¿reduzcan derechos laborales? ¿reduzcan derechos constitucionales? ¿Cuál es el límite a estos imbéciles? Somos carne para la picadora. Aquí comienza el final: “Ellos dicen mierda”, himno a todas y todos los caídos que calza perfectamente con esto.
¿Será que estamos contenidos por la moral y la ley? ¿Será esto lo que nos impide protestar contra lo que estamos pasando y viviendo? No lo sé, pero tal como dice el Evas, pareciera que solo decimos “Amén”, y ya basta de decirlo.
Mientras se termina todo, y una irritación fácil por el sol y la lacrimógena de la tarde, pienso que este tipo de congregaciones deberían ayudarnos a pensar, a entender el mensaje y ver cómo canalizamos la rabia, no dispersarla solamente en peleas y alcohol. Tal vez es ese alcohol el que nos evade de nuestros problemas, tal vez debamos sentarnos y construir algo. No podemos seguir siendo pisoteados como ciudadanos y ciudadanas. ¿Qué estamos esperando? ¿La primera víctima? Porque, si es así, esta no tardará en llegar.
Nunca olvidemos, ciudadanas y ciudadanos, que la rabia es el mayor motor político que tenemos, por eso nos lo quiere arrebatar. Por eso despolitizan todo, por eso critican que todo sea político, porque evitan el campo para meter su ideología nefasta por debajo. Recuperemos esto y a cuidarse.
Fotografías por Diego Pino
Review por Gonzalo Biava












