En la marco de su presentación en el Festival Rockout, del contexto nacional, plagado de contingencias que hemos estado viviendo como país, nació una entrevista que se adentró no solo en lo más central de Tenemos Explosivos, sino en como piensan dos de sus miembros: Eduardo Pavez y René Sánchez.
Capitalismo, Marxismo, Punk y Política, tópicos necesarios para abordar un mundo que gira, un sistema que depreda y la música que nos ayuda a resistir.
Gonzalo: Muchas gracias, Eduardo, por esta entrevista con Resistance. Partamos por lo más inmediato: ¿cómo se sienten para este sábado 25 en el Festival Rock Out? Es una edición bien marcada por el punk y el hardcore.
Eduardo: Se siente bien, bacán estar invitados, es bonito ser parte de esto. A nosotros nos interesa llegar a espacios donde haya bandas con las que hemos compartido, o que nos interesen, o que queramos ver en vivo. Entonces, cuando te invitan a un festival así, siempre está bueno.
Estamos emocionados, preparando un set tratando de equilibrar varias cosas: dejar contenta a la gente que ya conoce la banda y espera ciertos temas, pero también a quienes no nos conocen y van a escuchar quizás por primera vez. Entonces estamos armando algo que logre aunar esos intereses.
Y también porque los festivales, sobre todo para bandas nacionales, son vitrinas importantes: permiten conectar con gente nueva que, por casualidad, te va a escuchar.on vitrinas vitales para las bandas nacionales; permiten conectar con gente que te escucha por casualidad.
Gonzalo: Me imagino que también hay algo especial en compartir cartel con ciertos nombres. Estarán con Eterna Inocencia, pero también con referentes como Bad Religion o Evaristo Páramos. Son proyectos con letras que apuntan a una crítica más elaborada.
Eduardo: Sí, hay una emoción ahí. Yo nunca he visto a Bad Religion en vivo, entonces también hay un interés personal. Cuando llegó la invitación, los chicos de la banda, que vienen más de esa área musical que yo, estaban súper emocionados.
Al final, es compartir espacio con bandas que son bien cardinales en nuestra organización estética. Uno siempre conversa con su entorno, es imposible no hacerlo.
(Se incorpora René a la entrevista)
René: Perdón por la demora, tenía que ir al baño. ¡Un gusto, Gonzalo!
Eduardo: Justo hablábamos de lo que significa compartir con bandas como Bad Religion o Evaristo.
René: Claro, es que no es solo una estética musical común, también hay un tema de mensaje. Lo de Bad Religion es “nivel Dios”, derechamente.
Greg Graffin es doctor, Eduardo es doctor, Dexter Holland también, Milo Aukerman igual… son como “ñoñerías” en ramas distintas, pero hay algo ahí. Más allá de eso, Bad Religion siempre fue una banda que entregó mucho mensaje. A muchos de nosotros sobre todo en los noventa, nos hizo desarrollar pensamiento crítico, a quienes nos interesaba escuchar las letras. Y eso conecta con algo que dijo Eduardo en ese video que se hizo viral: “si un facho escucha nuestra banda, algo hice mal”. Y eso es muy cercano, porque estamos hablando el mismo idioma. Te aseguro que en Estados Unidos ese ejercicio, el que yo hice en los noventa, el ejercicio que hice en los noventa de pensamiento crítico, y escuchar y entender lo que me están tratando de decir, y con eso, cerrar el libro, o seguir abriéndolo aún más, es un ejercicio que acá no lo han hecho, o sea,. Rage Against The Machine, piensa que es la furia en contra de la impresora. Muchas bandas te invitan a desarrollar pensamiento crítico y Bad Religion es una de esas,, reconocida como tal dentro de sus propios pares, sobre todo en el mundo del punk más melódico o de más fácil digestión.
Gonzalo: Claro, y eso es lo que yo le decía a Eduardo. Me pasa que las letras van más allá y no son uno panfleto facilón, No es sacar una canción que diga “la derecha es mala, muera Trump” y quedarse ahí,sino que buscan patear la caja, mover los cimientos. Como pasa con No Control de Bad Religion, de su tercer disco, que patea todo lo que es el pensamiento de la Ilustración, de que el ser humano puede controlarlo absolutamente todo. No Control les dice, no, hay cosas que ustedes nunca podrán controlar. Y en ese sentido, ¿cómo sienten ustedes que llegaría un mensaje así, tan contestatario, sin una música igualmente contestataria? ¿Sería el mismo mensaje, o sería lo mismo una música tan contestataria y tan fuerte, pero sin fondo? Siento que aquí tenemos un proceso en el que realmente convergen ambos elementos; no sé cómo lo ven ustedes.
Eduardo: Para mí, yo siento que tengo un impulso político y escribo mis cosas aparte, pero lo que me ha mantenido muy interesado en el proyecto es justamente eso: la libertad de poder trabajar estos temas. Y también la sensación de que la música que hacen los chicos, que componemos juntos, aunque yo durante mucho tiempo estuve más invitado y recién ahora me estoy volviendo a incorporar en la composición, me motiva a trabajar estas ideas.
Gonzalo: Pensando en el contexto actual, estamos en una época compleja. Derrumbe y Celebración (2012) ya hablaba del modelo postdictadura, de una estructura que no hemos logrado romper.
Hoy escucho canciones como “La renuncia del hermeneuta” o “Antígona 404”, y el mensaje sigue vigente más de una década después. ¿Cómo sienten que ese discurso se reactiva con el tiempo, en lugar de quedar atrás?
Eduardo: Claro, Derrumbe es del 2012, 2012. Yo siento, creo que alguna vez comenté esto, y perdón si me repito, tengo dos o tres chistes, pero en algún momento, cuando estaba pasando lo de la prueba del rechazo, vine a una pasada a Chile y me decían, estábamos en el auge de la prueba y las marchas y la Plaza de Dignidad y el ojo tapado y todo, como esa épica que hubo en su momento, el octubrismo, maravilloso para mí, hermoso el espíritu que se formó en ese instante, y me preguntaban, así como, oye Eduardo, ¿qué se siente haber tenido razón?
Como haber empujado tanto por un discurso y que se confirme ahora que efectivamente estaba pasando esto, y decía, pero tampoco hay que ser muy genio para ver que esto estaba pasando, como que se sale a la calle y se ven las contradicciones propias de que no te alcanza la plata a fin de mes, de que están estafando a la gente, de que hay colusiones por todos lados, que las instituciones fallan, estamos todos endeudados, no hay que ser muy genio, el ciudadano de a pie lo tiene clarísimo, el problema es una brecha en la representación traumática que hay y también un apoderamiento completo de las instituciones, entonces, claro, son conciencias que van y vienen, porque el juego político que mantiene el umbral de violencia básico para que la sociedad no se desarme, hay una casta política que produce el ordenamiento social y esa a veces se erosiona un poco más, entonces, claro, Mamá Bachelet se va y llega Piñera y ¡ah!, ocurre el problema, y se va Piñera y vuelve de vuelta la institución y como que ahora sí funciona y seguimos concesionando, pero ese negocio que hace la izquierda institucionalizada, que es otra forma de neoliberalismo con las instituciones que tenemos, al final vuelve, es imposible que mejore porque ese mismo sistema está aplicando en todo el mundo y todo el mundo está endeudado, todo el mundo está con problemas, monopolios por todas partes, son contradicciones del tardocapitalismo, si nos dibujaron el mapa Marx hace mucho rato, entonces es cosa de ver más o menos en qué etapa estamos, para mí estamos en este momento en otra de estas subidas y bajadas, estamos todos con rabia, me parecería muy raro que no hubiese un elemento gatillante social que haría que la gente salga a la calle, apenas haya una víctima, pasa usualmente, entonces creo que estamos en un momento de auge político y contradicción que es cíclico y que cada siete años vuelve, hicimos Derrumbe en el 2012 cuando estaban las marchas y después en el 2019 volvieron las marchas y ahora estamos en el 2026 y van a volver las marchas, creo que cada siete años vuelven estos ciclos que son ineludibles dentro de la forma en la cual el capitalismo se apropia de la propiedad de las personas.
René: O sea, Gonzalo, tú lo dijiste súper bien, no importa quién está, siguen administrando el modelo al final del día, cuál es el manejo político para evitar que explote, porque es inevitable que explote, eso es la dialéctica, y así como va un mes, que se sienten años, en cualquier minuto va a pasar.
Gonzalo: Sí, a mí me pasa que ahí, bueno, desde otro punto de vista, me acuerdo mucho de Mark Fisher, cuando dice que el capitalismo finalmente es como la película The Thing, digamos, de John Carpenter, que se va adaptando, entonces, claro, vienen estos puntos altos, feminismo, las marchas feministas de 2018, los movimientos estudiantiles, y el capitalismo los deja un tanto, los absorbe, los controla, y vamos de nuevo, entonces cada vez tenemos que empezar a apuntar más alto para tratar de romper el modelo.
René: Lo llevo un poco a lo que nos convoca, nos convoca, digamos, la música que hacemos, música de guitarras, o sea, no sé si tuviste la oportunidad de ver, hace poco salió una entrevista de Billy Corgan. Ah, sí, lo mismo. La música de guitarras con mensaje en los noventa estaba volviéndose peligrosa, deliberadamente se manipuló para que dejara de serlo, ¿sí? Puede sonar medio... conspiranoico.
Eduardo: A mí me pasa que, respecto a lo que decía Gonzalo, acepto el marco conceptual propuesto por Mark Fisher, pero me lo llevo un poco más atrás. Me gusta más el marco de Victor Turner. Víctor Turner plantea que existe algo llamado el drama social, y en el drama social ocurre que hay una estructura, y dentro de esa estructura, como tiene contradicciones, como toda estructura, de pronto ocurre una brecha que rompe cierto orden de la estructura.
Y cuando ocurre ese rompimiento del orden, la estructura o intenta taponearlo y lo retiene, o ese crecimiento empieza a escaparse. Y cuando ese crecimiento se escapa, se vuelve una etapa liminal en la cual la estructura comienza a ver cómo cresta absorbe esto, y despliega la Guarda Nacional, sale a matar gente, etcétera. Y en algún punto de crisis, esta estructura o absorbe ese movimiento, o la estructura es reemplazada por otra, y vuelve una nueva estructura que lo sostiene.
Lo interesante de eso son dos cosas. Una, que nos plantea salir de esta cuestión, porque si solo vemos como que se forma una estructura, el crecimiento es hacia arriba. Y yo creo que no necesariamente es hacia arriba, sino que puede ser horizontal, se reemplaza por otra.
Pero lo otro que es interesante de eso, y por qué lo traigo a colación, es que según Turner, y estoy de acuerdo, lo que hace que haya una brecha en la estructura, o lo que produce un rompimiento, es un sueño o un interés de la masa por una diferente metáfora mítica de entender la sociedad. Ya no es la sociedad del individuo, sino que es la sociedad del colectivo, o ya no es “la vida es un mercado”, sino que “la vida es una familia”, por ejemplo, como sea, pero hay algún tipo de metáfora o discurso social que logra romper esa brecha y que el capitalismo no pueda agarrar.
Entonces, claro, sí, el feminismo lo permitió a la estructura, pero creo que es un poco menos pasivo que eso, la estructura. Cuando apareció el feminismo, estaban empujando con todo en la academia para que las minas no hicieran sus simposios; acá en Chile declararon que hablar de… en los 90, cuando se hizo el primer simposio de sexualidad en Chile, en la Chile, salieron a alegar todos los políticos de que hablar de género era abrir la puerta a la homosexualidad y a la separación, y que no se podía permitir el lesbianismo, entonces también hay un aparato social que lucha en contra de esto y que eventualmente dice, bueno, si es que no podemos evitar que la gente se bese entre ellas, así que mejor digamos que sí, pero que sigan comprando, y adaptad, y tenís como Nike Gay Pride, ¿cachai? Digamos, es lo mismo que… ya lo dijeron… adormecernos.
Gonzalo: También, Gilles Deleuze, Félix Guattari, lo dijeron también con los flujos, que se van cortando, el aparato que se va poniendo, el aparato de guerra, la máquina, digamos, que va cortando los flujos.
Eduardo: Cuerpos sin órganos. Cuerpos sin órganos, vamos.
Gonzalo: Entonces, aquí es donde yo vengo, una pregunta ya, vamos a la música de nuevo. Por ejemplo, todo esto que estamos hablando está desde la teoría, mucho de la academia, de gente que estaba incluida. ¿Cómo sienten ustedes que su música, tanto desde las letras como desde la música, digamos, desde la instrumentalización, lleva este mensaje a una, por ejemplo, a una escena que, si bien siempre ha sido crítica, a veces no es tan crítica, como les decía al principio, no es tan crítica, un poquito más allá? No basta decir como “fuego a los carabineros”, “fuego a las instituciones”, necesitamos como… ¿por qué tenemos que prenderles fuego? Explíquenos, ¿por qué? Entonces, siento que, cómo ustedes ven esa, como… no quiero usar la palabra que es como bajar el mensaje, porque siento que no es bajar el mensaje, sino que explicarlo, como reinterpretarlo, interpretarlo y reinterpretarlo musicalmente. ¿Cómo lo ven ustedes.
Eduardo: Yo lo veo distinto, y lo veo, y me llama la atención, porque de hecho lo veo radicalmente distinto, y está bueno. Yo lo veo desde el otro lado, por ejemplo, a mí me pasaba que yo… me gustaba mucho el agro, me ha gustado siempre mucho Deftones, Korn, el primer disco de Incubus, toda la onda, y me gustaba mucho, yo tenía una banda de agro, de scratch, era DJ en esta escena, y en esa escena la única banda política era Requiem, así como… o sea, había otras, pero la banda con el discurso político más claro era Requiem.
Y me pasaba cuando yo los iba a ver, y yo decía, hoy, estaría bueno eso mismo, pero con un discurso un poco más elaborado, porque al final es como “el patrón es tu enemigo”, “qué mal Estado”, y yo decía, sí, estoy de acuerdo, pero dame algo más complejo. Y cuando se armó este proyecto, parte de lo que empezamos a trabajar, porque las primeras letras también, cuando uno empieza el proyecto, empiezas a botar ideas, y en una de esas ideas, de una letra que había armado, René me dice, “está bueno esto, pero si es que bájale dos, tres puntos a la contingencia y tratemos de encontrarle algo más universalizable”.
Y se me abrió una clave a mí en esa, y dije, claro, toda la razón, si queremos hablar de elementos políticos, tratemos de hacer algo que te obligue a una relectura, como que ves la canción, la escuchas, pero si la escuchas de nuevo, parece que hay otra cosa pasando debajo, y si la escuchas en relación con otras canciones, parece que hay otra cosa pasando debajo, que no es un código de lynching, es simplemente una red interconectada de referencias, y esa red interconectada de referencias es la apuesta de la banda. Entonces, paradójicamente, para acercar el discurso político, el ejercicio es ocultarlo un poco, cosa de que haya un esfuerzo de la audiencia, y si se sigue ese esfuerzo, que tampoco es mucho, vayas a encontrar el mensaje con relativa facilidad, y lo vayas a poder conectar, y vas a sentir que es más tuyo, porque no hay nadie dándotelo en la boca.
Gonzalo: Sí, y eso, mira, yo soy que… siento que… yo soy que, desde Derrumbe hasta La Virgen, digamos, con todo el nombre de los discos, el mensaje era bien crudo, en el sentido de que era bien directo, aunque habían cosas solapadas. Yo… no, no quería decir un artista, yo soy demasiado fanático, entonces he hecho las conexiones. Por ejemplo, cuando yo escuché por primera vez Derrumbe celebración, allá el 2013, y escuchaba “Antigona 404”, yo recién universitario, y decía, oye, está bueno, conozco… bueno, la obra, la tragedia de Antigona, y después me hizo mucho más sentido, y después las letras que vienen después, y cómo se desarrolla el mito, pasa lo mismo.
Lo mismo pasa con, por ejemplo, que también me pasa que es bien… hay harta referencia al teatro griego, digamos, a las tragedias, a Agamenón, obviamente es lo mismo, y después yo a Agamenón lo agarro y digo, oye, esto puede ser la banalidad del mal de Hannah Arendt, con estos militares que usan… entonces fue como, claro. Pero también siento que igual, cuando uno va a los conciertos, a las tocatas, donde tenemos conciertos en salas, salas grandes, salas pequeñas, la gente canta un mensaje, en los coros sobre todo, que sí es muy fácil de digerir.
¿Por ejemplo, “que arde mi cuerpo al aire” es muy fácil de entenderlo, distinto sería otro mensaje, como por ejemplo, “Porque yo soy aquel que hizo lo impensable al cumplir con su deber”, eso no está tan claro, pero desde antes sí, desde antes yo creo que está bien claro, pero después, claro, como tú dices, lo solapa. Hay, por ejemplo, nombres de canciones que son ensayos, “Instintos y instituciones”, por ejemplo, ahí hay uno, también “El Corta Calle”, digamos, que esto, yo según yo, que también me gusta, lo lleva a lo que se llama… está mucho más solapado, hay muchas más cosas que se van conectando.
De repente uno escucha canciones sueltas, solas, y dice, esto se refiere a esto, y después uno escucha la línea entera y es como, oh, esto se puede hacer con esto y esto. Ese es un ejercicio como… como una especie, como se conoce a veces en los juegos, digamos, por ejemplo, un sandbox, y nosotros tenemos la misma situación, y yo voy armando, como yo voy viendo la canción, como lo ven, digamos.
Pero, ¿creen a veces…? Porque hay canciones que sí, “nos quieren ver muertos y no lo van a lograr”, ese sí es un mensaje directo, pero hay otras que, obviamente, hay que… no digamos que hay que ser como instruido, digamos, pero sí hay que entrar a trabajar un poco el detrás.
René: Sí, bienvenido al ejercicio que siempre uno hace, o sea, yo cito… para mí, así como Eduardo hablaba del agro, para mí el punk fue lo que me abrió la cabeza, por otros motivos y gracias a otra religión y otra más, pero a mí la que realmente me hizo así como “oh, voy a…”, fue Propagandhi, ahí es como “oh, realmente”, bandas que en sus líneas nos citaban, “oye, lee esto, lee aquí, lee allá, este autor acá”, y cosas por el estilo.
Y un poco lo que Eduardo lleva, lo que conversamos en su minuto, era… lo tomó bien, lo tomó… esto, la universidad del mensaje, gracias, para… lo haces propio y empiezas a investigar, y empiezas a hacer, y cómo tú lo interpretas para ti, y cómo a ti te hablan.
En algún minuto le dije: mi disco favorito, de los cuatro que hemos hecho, es La Virgen de los Mataderos, y alguna vez le dije, amigo, espero nunca verte tan triste como para que podamos hacer La Virgen de los Mataderos 2.0, temas personales.
Y hay muchas cosas que, en el círculo más cerrado, como propio, amigos, que incluso no escuchan a la banda, y si es que les muestran una canción, saben a qué se refiere. Hay otros que hacen el trabajo y lo asocian a esto, libre de interpretación, y haz lo tuyo, haz lo tuyo, haz lo propio, eso es.
Gonzalo: Y, bueno, sabiendo que ya tenemos Cortacalles, que este año cumple cuatro añitos, ¿se viene algo nuevo? ¿Está pensado algún quinto trabajo?
Eduardo: Sí, estamos… o sea, estamos ahora en el momento de generar material, seleccionarlo y ver también lo que uno tiene en la mesa, como que estamos tirando cartas y viendo los colores, y ahora que tenemos todo el mazo decimos, ya, a ver, esto más o menos por acá, estamos en ese proceso. Pero, claro, ese proceso requiere, uno, fricción. Karl Marx tenía razón, lo único que le da valor a algo es el trabajo, entonces hay que meterle más horas de trabajo hasta que salga exactamente, o tener un camino un poco más claro de dirección estética, de para dónde van a ir las cosas.
Pero sí, tenemos materiales, pero no sabemos todavía qué forma tienen, no sabemos si es un disco, si es un EP, si es una serie de algo, no lo sabemos. Lo único que sabemos es que estamos componiendo y tenemos un cerro de temas, no ha sido un cerro de letras, pero ya estarán ensamblados de alguna forma, que no sea coherente, pero no tenemos fecha, ni orden, ni nada, trabajamos súper laxamente y según se nos va dando en la sala de ensayo, y a veces nos juntamos una semana entera y no pasa nada, y a veces nos juntamos un rato, un día, y sale un tema, entonces es muy, muy, muy random el asunto, es muy aleatorio.
René: Además, la exploración que hacemos ahora con Eduardo todos los días ahí es distinta. Antes Eduardo recibía un bulk de temas, tomó el bol y “letra esto”; ahora las letras, las canciones, están naciendo desde una línea melódica de Eduardo, desde una figura en un piano, desde distintos lados, o sea, no tenemos una hoja de ruta definida de cómo es el proceso creativo. Siempre había sido de un… o sea, para La Virgen, la mitad de La Virgen, Victoria, Cortacalles, fue de una manera más o menos clara, y lo que estamos haciendo ahora, en cuanto al proceso creativo, no se parece tampoco mucho a lo que hicimos cuando Eduardo todavía vivía acá, en Derrumbe, aparte de La Virgen de los Mataderos.
Y lo mismo, el no estar amarrado a tener que hacer algo, a las mismas lógicas de los sellos y estas cosas, así que en nuestro caso no existe, tenemos la libertad de hacer lo que a nosotros nos plazca.
Gonzalo: Y, bueno, ya estamos por finalizar la entrevista, pero antes me gustaría que me… si saben, o bueno, más que sepan en realidad, ¿qué está escuchando Eduardo y qué está escuchando René actualmente? Así como, o que redescubrieron y dijeron, oye, no había escuchado esta canción o este disco hace mucho tiempo y me tiene pegado. ¿Qué los tiene pegados en este momento, musicalmente?
Eduardo: Chuta, yo tengo un problema, que yo por lo menos una vez al año caigo en el bache de pegarme con Eric Chenaux, entonces siempre me pego, y me volví a pegar hace poco con Slowly Paradise de Eric Chenaux, y lamentable, porque caigo ahí un mes y no salgo. Pero el otro día redescubrí un disco re bueno, Shape Up de Leikeli47, estuve muy pegado cuando salió, y sobre todo con la primera mitad del disco, que es increíble, y cuando fuimos de gira estaba escuchando eso todo el día, y se me había olvidado por completo. El otro día estábamos en ensayo y salimos, y fui hablando con el bajista y le dije, ¿cómo era ese disco?, y nos acordamos del nombre y lo encontramos, Leikeli47, Shape Up, súper bueno.
Gonzalo: ¿Y René, qué lo tiene pegado?
René: El fin de semana escuché en shuffle Candelabro, o sea, el fin de semana, sí, ahora siempre estoy escuchando algo, pero el fin de semana escuché en shuffle todo el rato el disco de Candelabro, muy interesante, escuché mucho Candelabro. Y la semana anterior me pegué con un disco en semana, más con un sentido exploratorio, como sacando el rollo de qué están escuchando, qué pasajes sonoros, y escucho mucho la música como en colores, y el de Neurosis, el último, lo estuve escuchando harto, y hoy volví a mi top 5, In Utero, en eso estoy hoy día.
Gonzalo: Lo último, un saludo para nuestros lectores de Resistance.
Eduardo: (realiza gesto circense)
Risas
Eduardo: Un saludo muy grande para toda la gente que esta viendonos y los lectectores de Resistances, un abrazo y gracias por el apoyo
René: Muchas Gracias
Gonzalo: Nos vemos entonces el sábado.
La banda será parte del Rockout que se celebrará este 25 de abril en Estadio Santa Laura. Entradas por Puntoticket.

