El sueño siempre ha rodeado a Dream Theater, especialmente como un meme jocoso por lo extenso y “latero” o tedioso de sus composiciones. Pero ahora, la agrupación, que ha vuelto a incorporar al “contratista” Mike Portnoy, decidió adentrarse en ese concepto, pero desde un punto distinto
El concepto es clínico, ya que “Parasomnia” son aquellas experiencias anómalas que podemos padecer al dormir, la mente se mantiene trabajando despierta y el cuerpo no responde, o donde lo onírico se traspola a la realidad. Es un terreno inhóspito y tenebroso. ¿Quién quiere pasar por esto en nuestro momento más íntimo y de bajo estado de alerta? Es absolutamente incómodo, y, por desgracia, no tiene escapatoria.
Medicamente estas experiencias incluyen fenómenos tales como la parálisis del sueño, los terrores nocturnos, el sonambulismo o los trastornos conductuales del sueño REM. Este es precisamente el punto y espectro que Dream Theater recorre en esta pieza.
Esta propuesta no solo es lírica, sino también musical. El cambio es muy impactante porque Dream Theater si bien no abandona la complejidad de conservatorio ni el shredder, si reorganizó todas sus fuerzas en privilegiar una atmósfera oscura e inquietante. De esta manera, hay más repetición, más circularidad en los riffs y que nos genera, sonoramente, una sensación constante de encierro.
Night Terror: Mente alerta, cuerpo encerrado
“Eyes open wide but I can’t see” parte la canción y que no solo es una demostración, sino que una definición de manual de lo que es la parálisis del sueño: conciencia activa con una total incapacidad de movimiento. En “Night Terror” o Terrores Nocturnos, nuestra conciencia está despierta, pero atrapada en un estado entre onírico e irreal que se encuentra distorsionada.
La letra de esta canción es casi en una clave de martirio, así “to the cross, at the stake… on the rack I break” es más bien una sensación extrema y física, como si todo fuera un castigo en el cuerpo sin poder defenderse ni reaccionar.
La música que acompaña este relato es tensional. Los riffs y patrones rítmicos son una vuelta constante, sin saber para donde saldrá, como si estuviera en una cárcel. No hay forma de escapar, los sonidos intensos no aclaran lo que estamos sintiendo, sino que lo profundizan aún más. Así también se entiende “fall down the bottomless well”… una caída al vacío y sin fondo donde chocar.
A Broken Man: El trauma generado por el sueño
En “A Broken Man”, damos un giro, no queremos hablar de un ataque nocturno, sino queremos caer en las consecuencias que nos genera. En la ciencia médica, las pesadillas recurrentes, especialmente asociadas a traumas, pueden formar cuadros como el trastorno de estrés postraumático.
“What of the dreams? A haunting curse Toxic and bleak”. Dormir es solo un momento de desconexión, no hay descanso, solo repetir el daño y el dolor. Una mente que no procesa, solo repite el trauma. Es una lectura potente del trauma, de cómo las vivencias, incluso oníricas, se transforman nuevamente en pesadillas sin avanzar ni superar.
La musicalización de esto quita la epicidad y va más como acompañamiento al contenido de la canción. Hay desgaste en los riffs, que buscan insistir y seguir afrontando, intentar avanzar y golpear en la pared traumática. No más virtuosismo, es la persistencia emocional lo que va adelante, son los especialistas al servicio del clima y la atmósfera.
Dead Asleep: Ya perdimos el control de todo
“Dead Asleep” es la meca de lo perturbador y nos acerca al sonambulismo, donde individuos pueden realizar acciones complejas sin conciencia. “He was never awake” y “I have no memory of anything” así se va construyendo un relato, una narrativa donde un sujeto actúa completamente fuera de sí, trastornado. Vamos con un sonambulismo que es extremo: completa desconexión y trágica aberración.
El caso clínico que presenta la canción, retratado en una acción violenta sin recuerdo, conecta de forma extrema con estos trastornos, son personas en estado disociativo. No hay intención voluntaria ni consciente, pero las consecuencias de los actos si son muy reales.
La banda entra en un terreno mucho más narrativo, aunque no rompe la lógica ni temática del disco. Hay camiones en las secciones, pero las ideas siempre retornan, como una mente humana, que intenta reconstruir los hechos sin poder lograrlo, fallando estrepitosamente en el intento. Culpa y Confusión imaginado detrás de la técnica de los músicos. Atrapados en un recuerdo sin entender. sin escapar, obligados a construir y fallar, como Sísifo
Midnight Messiah y Bend The Clock: Adicción y ciclo
Comenzamos la bajada, y es que en “Midnight Messiah”, el sueño deja de ser solo amenaza y pasa a ser refugio, un punto de encuentro, una tierra prometida, un hogar. Acá estamos frente a una intrusión REM, lo onírico invade la vigilia y genera estados híbridos. “Take me back into the dream… it’s calling me back to my home”. Hay una dependencia clara, una atracción hacia ese estado alterado. La trampa es que no hay estabilidad, es un escape que pronto se empieza a consumir y caer.
“Bend The Clock” es esto, el quiebre de la ilusión. “This circle I can’t break… but wide awake / I’m paralyzed again”. Aquí aparecen elementos de la parálisis del sueño con alteración del tiempo. Se transparenta y se explicita el loop infinito: la noche que se vuelve eterna, se repite, estados que no van a cambiar. Dream Theater musicaliza con música que regresa, retrae y vuelve constantemente, volviendo al ciclo.
Olvida el avance o progresión heroica, solo existe encierro onírico.
The Shadow Man Incident: El miedo colectivo es más real
El cierre del disco es una alquimia y transfiguración del sueño a lo real. Son las alucinaciones hipnagógicas o hipnopómpicas, percepciones vividas que ocurren al quedarse dormido o al despertar del mismo. Ahora, la banda toma el relato colectivo y clásico de las parálisis del sueño con “The Shadow Man Incident” y nos trae el miedo, lo siniestro, el hombre sin rostro, la transmutación, la materialización del miedo, de la logia de “los hombres sombras”.
“He stands in the corner… as you go insane”, “leaves us paralyzed” no es una figura retórica, es un fenómeno descrito y documentado multicultural. Es la sensación de presencia, la imposibilidad de moverse y la amenaza constante. Se acabó el miedo individual, ahora es colectivo, todos hemos visto hombres sombras, ¿qué quieren? ¿de dónde son? Con casi 20 minutos, y a pesar de lo apoteósico, la extensión no se siente como un onanismo shredder, sino como una verdadera exhibición. Todo aparece, desaparece y lo volvemos a construir. La inquietud que te acecha en cada rincón, nos mira en el rincón, apreciándose, ¿con qué motivo? nunca lo sabremos. Eso es: “you never will escape from the devil in your dreams”.
No te vuelvas a dormir
Parasomnia no es un abandono del ADN progresivo de la banda, pero se redefinió con un propósito, en gran parte del mando de la reincorporación del Contratista. El virtuosismo y la técnica están intactos, pero en este trabajo no es el centro de atención. Acá buscaron un relato, un concepto, una idea que quisieron explorar.
Lo médico y la forma apuntan a esto, a una estructura repetitiva, la melodía contiene la angustia y una falta de terminación, de resolución, es parte de este encierro, de atraparse en un ciclo. el ciclo del sueño. Esta es la clave, no es un trabajo abrumador en excesos y grandilocuencias, sino que remarca una inquietante persistencia.
En esto, Dream Theater no es para dormir. Ni lo intentes… porque puede que no vuelvas a despertar.
Recuerda que la banda se estará presentando el próximo 22 de abril en Movistar Arena. Entradas por Sistema Puntoticket.



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