Hagamos la pregunta molesta: ¿Es Soda Stereo la mejor banda de rock en español? La discusión parece cerrada, pero recientemente Billboard la abrió nuevamente reafirmando la indiscutida cima de la agrupación. Pero ojo, esto solo es un ranking que simplifica todo, Soda Stereo no es la piedra angular del rock latino ni español, pero es el pináculo arquitectónico.
Hay una antes y un después con la aparición de Cerati y compañía. Antes se buscaba validar un sonido que intentaba imitar a los anglos o, incluso, ir contra ellos pero sin un hilo conductor suficientemente claro. Luego de Soda, todo comenzó a tratar de crear e imponer la identidad del sur del mundo, en un idioma lleno de jergas enriquecedoras de nuestro continente, propias del sincretismo lingüístico y cultural de esta región.
Desde Soda Stereo (1984), el trío argentino demostró una ambición no menor, más allá de sonar en su ciudad (de la furia o esa era Santiago de Chile). La figura de Gustavo Cerati es y seguirá siendo relevante, él no entendía la guitarra como un simple instrumento, que en el rock es protagonista, sino que era una herramienta más en la arquitectónica tarea sensorial.
Pero no debemos dejar de lado ni quitarlos focos a Zeta Bosio y Charly Alberti que nunca quisieron organizarse ni interpretar bases rítmicas encerradas en lo convencional, querían una estructura cambiante, dinámica y viva, que tuviera el suficiente aguante para sostener toda la exploración sonora necesaria.
Con Nada Personal (1985) y Signos (1986), Soda Stereo hizo suyo un sonido muy cercano al new wave y el post-punk, con una identidad muy propia. No tenía acento británico y se cantaba en un poderoso español con lunfardo. Todo esto se unía a algo muy típico de las creaciones de este territorio, y que incluso ha sido afirmado, medio en broma, medio en serio, por el hijo de Gustavo Cerati: la sensualidad muy latina impregnada.
Hay un mundo sensible, de piel, ardiente, pero que vive con una separación emocional, una distancia sentimental; un deseo sin una conexión más allá de lo carnal, una oda al amor eros.
Acá nos encontramos con una construcción poética que parece ser una reinvención del gran autor Julio Cortázar: se fragmentan las imágenes, las emociones son dejadas al pie de página, el vínculo arde tocando cuerpos pero no el alma, es la propiedad latinoamericana del conosur. No queremos amores perfectos, abrazamos la imperfección, lo impredecible, lo errático y urgente del encuentro, es como si Oliveira y la Maga estuviera en un “Juegos de Seducción” o se separan a través de una “Persiana Americana”. Ambos solo un par de “Prófugos” sin más pretextos.
A pesar de todo esto, la consagración de la banda llegó desde un componente distinto, la fuerza y la entereza de los himnos del rock. Canción Animal (1990), fue el gran punto anotado por Soda Stereo. Se dejó de lado la sofisticación y pasamos a algo más crudo, inspirado especialmente por el rock de los 70’s hecho en Argentina.
Este sonido directo y alejando de los sonidos del Post Punk y New Wave se notan en la sola portada: leones copulando. Lo que da cuenta de lo físico, sensorial y más corporal del sonido buscado por la agrupación.
Indiscutido hablar del gran himno generacional, e incluso yo diría de la misma Argentina, que fue “De Música Ligera”. Una verdadera declaración de principio y de lo que era la banda ahora, somos los arquitectos de la historia musical y así lo impondremos.
En este punto sucede algo inexplicable, pero demasiado importante para la música latinoamericana. El lanzamiento del Dynamo (1992) fue un cambio realmente extraño en ese época, se acabaron los sonidos directos crudos y regresamos a lo abstracto, pero ahora elevado al mil por ciento, guitarras que se pierden en círculos, baterías disonantes y un ambiente incómodo de humo y reverb.
Este disco es un evidente pilar para lo que es el sonido del shoegaze a nivel mundial, y obviamente lo hizo presente en nuestro continente. Es demasiada la coincidencia con Loveless (1991) de My Bloody Valentine, desde los sonidos intentados, como de la portada, que yo creo es una evidente inspiración.
No sé si Gustavo Cerati vio a esta banda o sabía de ellos (tal vez sí, era un curioso de la música), pero lo cierto es que hizo que Soda Stereo creara y se subiera no solo a un barco nuevo, sino que al día de hoy sonara contemporáneo. Es hasta escalofriante, porque el disco no solo tiene un sonido clásico del Shoegaze, sino que también suena al que se definió años después, hasta tener momentos muy del Shoegaze Contemporaneo.
Sin miedo debes escuchar “Toma la Ruta”, “En Remolinos” o “Claroscuro”, no es solo My Bloody Valentine, es también Slowdive, American Football, Nothing o Alcest.
Toda la historia de Soda Stereo será siempre un relato de transformación constante y sin descanso. Pasando desde la inmediatez y búsqueda de identidad, hasta sofisticar los sonidos viajando en más de mil mares sónicos, lo que redefine a la banda como viajeros errantes: Los Argentinos Errantes, que fueron condenados a navegar por siempre sin poder tocar la tierra firme de un género o estilo musical.
Su identidad es la búsqueda, es el subirse al movimiento, no alejarse del remolino, sino estar en el ojo mismo. Creo que esto responde a la pregunta inicial con crece. Soda Stereo no creó el rock en español, ni mucho menos el rock argentino, pero si lo dotó de elementos que lo volvieron irreconocible y sobre el que, quieran o no, descansan muchas y muchos músicos.
En otras palabras, estamos parados sobre los hombres de Cerati, Alberti y Bosio.
Recuerda que la banda se estará presentando el próximo 26, 27, 28 y 29 de marzo de 2026. Entradas para la última fecha de 28 de marzo a las 14:00 horas en Puntoticket.
