Katatonia regresó a Chile de una manera un tanto agazapada. Es cierto, una de sus alas se quebró: la salida de Anders Nyström es más profunda de lo que ven los fans. Y en parte es también el quiebre de la dialéctica interna de la banda: entre borrar el pasado o mantener el presente más accesible. Lo cierto es que ya sabes cuál triunfó y nosotros, como entes externos, solo nos queda disfrutarlo o simplemente pasar de largo.
En esta oportunidad decidimos disfrutarlo y asistimos a su nueva visita en Chile para la promoción de su más reciente trabajo "Nightmares as Extensions of the Waking State", trabajo que no recibió las mejores críticas ni comentarios por presentar un sonido apagado. Tal vez este disco, como dijo el Führer Kast, se trata de un disco de emergencia, un trabajo que vino a poner las emociones y luchas en el piso, aterrizar todo para avanzar. O, tal vez, como Patricio Aylwin, es un disco de transición a un nuevo sonido de Katatonia, un disco que nos devolvería el Sorrow: Suecia, la alegría se nos va!
A pesar de todo esto, siempre he sido un convencido que un nuevo disco no solo debe medirse en la escucha en estudio; debe darse la oportunidad en vivo, y acá si que hay grandes sorpresas, porque Katatonia sabe de esto, siempre deja la vara alta en cuanto a la forma en que interpreta y presenta sus trabajos más recientes.
Dicho esto, y mientras nos quitan derecho sociales y los pingüinos de Humboldt era llevado al paredón, nos acercamos a Sala Metrónomo para esta nueva presentación de los suecos, hijos del doom y de darnos las mejores depresiones posibles.
Advertencia: y tal como dije al inicio, no esperen material antiguo. El mandato de Jonas Renkse retrocede hasta el "The Great Cold Distance"; más allá es jolgorio. Desconozco su decisión, pero, tal como hablé con un amigazo de cierta banda nacional proyectada, tal vez se deba a una decisión netamente técnica, lo que es respetable, no hay nada contra eso. Pero, no sé, porque la última vez se sacaron un temazo del disco "Tonight's Decision" y me dejó un poco esperanzado.
No perdamos el hilo, que la banda ingresa rauda con "Thrice", "Soil's Song" y "The Liquid Eye". Espacio para presentarse entre la humareda, y antes que se manifieste Carlos Pinto y quien sabe que otra cosa más, Katatonia no se despega e interpreta "Austerity", "Rein" y un temazo como "Leaders".
La dinámica fue así, intercalar canciones actuales con los clásicos modernos como "Leathen" o "July", momentos culmines por lo que para muchos de nosotras y nosotros significan las letras y sonidos de estos clásicos catatónicos. También nos elevan los sonidos más progresivos con "Old Heart Falls".
Para finalizar la potente "Forsaken", que terminó por bajar el telón del regreso de los suecos a nuestro país. Se puede estar en desacuerdo con las canciones elegidas, a mi me faltaron muchas, pero no con lo impecable de la presentación. Un set para nada corto, fueron 16 canciones y que reafirman la leyenda del genero, y del "sorrow sueco" que es Katatonia. Luego de todo esto, es momento de salir, revisar el celular y darme cuenta que no solo salí reinterpretado por el sorrow, sino que con una espada de Damocles sobre nuestros derechos laborales.
Katatonia es un cuervo anhedónico y con un ala rota, no se cuál, pero no logra batir el vuelo con soltura, pero sigue intentando mantenerse en las nubes. En el aire se ve débil, pero cuando se posa en la ciudad va y se impone y, con su plumaje oscuro, solemne. A pesar de todo, siguen aquí, y seguirán aquí.
Contra todo, hay Katatonia para mucho rato más.
SETLIST KATATONIA
Thrice
Soil's Song
The Liquid Eye
Austerity
Rein
Leaders
Dead Letters
Nephilim
Wind of No Change
The Longest Year
Old Heart Falls
July
Lethean
No Beacon to Illuminate Our Fall
In the Event Of
Encore:
Forsaker
Fotografía por Ramiro Jorquera
Review por Gonzalo Biava