La noche cuasi otoñal del pasado 19 de marzo fue perfecta para adentrarnos en una humareda, cual Soulslike, y presenciar el regreso de un verdadero peso pesado dentro de la escena y movimiento stoner como son los alemanes de Kadavar.
No debemos engañarnos tampoco, Kadavar es más que una simple banda con sonido para fumetas; es una agrupación que ha sabido tomar sonidos perdidos, casi en estados de preservación, y convertirlos en un gancho excelente y ganador para su sonido stonero, transformando en una progresión que toca lo inhóspito de la psicodelia de los 70's.
Es como si estas bandas fueran las verdadera dueñas del Cronovisor y lo usaran para seguir explorando sonidos o tesis musicales abandonadas. No son ladrones; son eternautas del sonido que exploran en lo desconocido, en aquellas zonas donde no muy a menudo suceden cosas normales.
Con este contexto, y luego de enfrentarme a un abogado (usted sabe quien es señor de Global Ice) que no había leído el Código del Trabajo, igual que varias y varios honorables de la diestra, emprendo la ruta para disfrutar de lo que sería una congregación de sonidos rockeros y stoneros de densidad humeante y aplastante.
Primer sorbo y sale en escena Arteaga, nacionales que comulgan con este rock setentero y psicodélico, sabbathero, pero también muy hijo de los alucinógenos de bandas como Jefferson Airplane, Iron Butterfly y los clásicos The Doors.
Canciones como "Pisteando con Satanas" y "Vita Hot Knights" demostraron que los nacionales no están con cuentos. Poderosos y locos sonidos arquitectónicamente construidos, con LSDx en el cuerpo, hacen de la experiencia Arteagana realmente grata e increíble (escuché a varias personas preguntar si eran chilenos, como si por ser chilenos los hace "mediocres" o "imposiblemente buenos"). No ven la necesidad de copiarle a nadie, tienen identidad propia, no solo personalidad en el escenario, sino que también un sonido identitario muy necesario en este rubro. Además, tienen a un Theremín, que le da un corte tétrico al asunto, lo que personalmente me encantó.
Repuesto el bebestible, y saboreando la espuma, me acomodé para disfrutar del regreso de Kadavar. Y vaya lo apoteósico que es. No escatimaron en absolutamente nada, apretaron por completo el acelerador en su inicio para un cuarteto absolutamente ganador con "Goddess Dawn", "Lies", "Doomsday Machine" y "Last Living Dinosaur" que hicieron retumbar toda la Sala Metrónomo.
Mientras la banda se ve cómoda, y del ambiente comienza a surgir un manto de humo que le daba toda la vibra necesaria a este show y cubría por completa la comuna de Recoleta, hasta Alf Jadue preguntaba que estaba sucediendo. Todo esto con baterías incesantes y riffs pegrilosos que pasaban de hundirnos en las profundidades, para luego arrastrarnos a navegar en la creatividad misma de la psicodélica experimentación. "Black Sun" fue un enorme punto de la presentación, interpretada bajo un vitoreo de toda la gente, momento que remata con una excelsa interpretación de "The Old Man", con un vaivén por los peligrosos riffs que dan sed.
Luego, una hija de simple conjunción del "Master of Reality" es la sabbathica "Explosion of The Sky", que sonó en su máximo esplendor, para rematar con una violenta "Total Annihilation" dedicada a toda la estupidez humana que promueve la guerra, como también sabemos encasilla otras cosas como publicar a los deudores del CAE. Aunque en este punto fue dirigido a un asistente que estuvo webeando bastante, y así se lo hicieron saber, con una bandera de Ucrania.
De ahí en adelante la interacción no era en palabras, sino en sonidos, en stonear hasta la muerte forever y forever, sonaron riffs demasiados peligrosos para los beodos como "Die Baby Die", "Come Back Life" y el cierre de "All Our Thoughts".
Antes de bajar el telón, y desechar el último vaso, solo imagino y vuelvo a aquella época temprana de descrubrimiento rockero, en donde sonaban sonidos con sintetizadores y guitarras distorsionadas y primaveréscas con reverb, y pensaba: ¿por qué nadie siguió con esto? Bueno, años más tarde me di cuenta de todo un movimiento forjado entre orange, humo y densidad, que han redefinido y regresado de sus viajes eternaúticos para darnos sonidos inesperados ante un rock que a veces pierde el norte. Gracias por eso Kadavar y Arteaga; gracias por crear esta vibra necesaria, ese orificio en el paño, que finalmente hace de esta música tan singular.
SETLIST KADAVAR
Goddess of Dawn
Lies
Doomsday Machine
Last Living Dinosaur
Black Sun
The Old Man
Explosions in the Sky
Total Annihilation
Purple Sage
Scar on My Guitar
Die Baby Die
Regeneration
Come Back Life
All Our Thoughts
Fotografías por Ariel Lobos
Review por Gonzalo Biava





