La historia que les voy a contar es bien extraña y bizarra, pero en el buen sentido, y ocurrió el sábado 7 de marzo de 2026, y debiera ser recordada como el día en que se armó la fiesta, con hoguera en medio, a punta de espadas y skates.
Puede que parezca una premisa extraña, pero ¿qué opinas si te digo que en el cartel de este festival se juntaron un exponente grande del hardcore neoyorquino, la banda más influyente del crossover/hardcore y exponentes del metal épico español? impensable.
La historia comienza llegando al Club Hípico, temprano a las 14:00 aproximadamente. Un calor que no daba mucha tregua, pero al poco llegar me encuentro con muchos espacios de sombra y stand con merch, bebestibles, rampa de skate, que ya entregaba mixtura al evento.
Esto también se veía con las atracciones principales: El colectivo (perdónenme si no es el término correcto) de Medieval Party, que siempre anima los Ragnarok Fest con su temática vikinga y medieval; también la Expo Guadalupe, que nos ayudó a conocer mucho de la cultura Lowrider; y la Batalla del Tatto, con toda su cultura de la aguja, dolor y tinta que a muchos apasiona. Todo esto ayudaba a que el interludio y la espera fueran llevaderas, lúdicas y entretenidas.
Además, lo que me gustan de estas instancias es que se acercan a un publico infantil de una manera adecuada a la autonomía progresiva. Y es que sí: habían muchos niños y niñas o con sus camisas XXXL y gorros godines, o con sus póleras negras épicas de Rhapsody o Mägo de Oz, que llegaban poco a poco para sus primeros conciertos.
Luego de esto, nos acercamos a al escenario para comenzar la jornada con un callejero, sucio y filoso thrash metal de parte de los nacionales Slicer. Si bien siempre puede resultar complejo comenzar los fuegos en un festival, el cuarteto lo hizo con la suficiente prestancia. El sonido de la banda se parece un poco a la Bay Area, pero con la rabia más cercana al thrash nacional, los chicos de Slicer dieron un show enorme para este recién empezado festival, que fue gran acierto para la mixtura del mismo
Mientras el sol pega, literalmente , tomé una pequeña pausa para el bloqueador, un par de bebestibles y ya se aparece el punk rock al hueso de Los Peores de Chile, que poco a poco fueron prendiendo a la gente que ya armaba sus círculos eternos y tierrosos al son de "6+1", "Síndrome Camboya" y "Chicholina" en una celebración que acompañaba a la banda por sus 30 años de vida. Es hermoso pasar del thrash metal al punk rock, géneros emparentados, pero que atacan de raíz el mismo punto.
Hasta este momento la mezcla no parece tan extraña, hasta que Fabio Rey Lione aparece montado en su dragón junto a sus espadachines chilenos para darnos una verdadera clase de historia de lo que es Rhapsody para el power metal. El italochileno no escatimó en su presentación y fue directo con "Dawn Of Victory", luego repasó toda su obra con Rhapsody (no of fire) con "Wisdom Of The King" y "Holy Thunderforce". Un tanto para recordar a una banda brasileña con "Rebirth" y un cierre completo con "Emerald Sword".
Fabio Rey es extraño: yo creo que es un vampiro de la comitiva del Conde Brolock, porque se mantiene perfecto. Sus acompañantes chilenos tienen espacio de mejora, especialmente los guitarristas y el teclado, tan importante en este género, pues sonaron un poco a destiempo, leve, pero para quienes conocemos "Eternal Glory" o "The Wizard's Last Rhyme" casi de memoria se nota, poco, pero se nota. Pero esto no es para el baterista y el bajista, de quienes desconozco sus nombres y me disculpo, pero fueron los que se lucieron durante todo el show con el italobrasichileno.
En este punto el público comenzaba a ser bastante familiar, de familias completas o padres y madres con cuidado personal único, y así, junto con unas hamburguesas o unas salchipapas, se recibe una nueva visita de Tierra Santa a nuestro país.. Los riojanos se sintieron locales, con un coreo de su nombre en cada momento pero, a pesar de esto, hicieron de este show como se fuera una introducción para no fanáticos.
"Indomable", "La leyenda del Holandés Errante" y "Legandario" son las cartas de presentación con las que los españoles mostraron su interpretación del heavy metal. No hablaremos de sexo ni fantasía, sino que hablaremos de historia, de leyendas, de como un holandés no puede tocar tierra firme y de Rodrigo Díaz De Vivar ,que mantuvo libre a Valencia de la invasión de los moros. Ya embarcados sobre nuestro velero bergantín, comenzamos navegando al final de este inmensa presentación, que sigue poniendo en alto el festival que estamos viviendo. Con cañones apuntados explota "La Canción del Pirata" que transforma el ruido en aplausos, cervezas y sables en alza, con un cariño envolvente, que demostró claramente la conexión de la banda con nuestro país.
Debido a que con Tierra Santa y Fabio Lione se había levantado suficiente tierra se hizo necesario refrescar y comer algo. Acá otro puntazo para la producción por la alta variedad de la comida que se ofrecía, a precios razonables. Por el lado de los bebestibles, también se agradece, aunque a veces quedaban en panne por la cantidad de asistentes y el calor típico de las 14-18 horas; se entiende perfectamente.
Ya con mi agua mineral y mi shawarma vegano me apronté para la primera dosis de hardcore del día, el regreso del poder neoyorquino de Madball. Tenía mis dudas si el público aceptaría esta mixtura, porque, si bien ya se habían presentado bandas ajenas al power metal y al metal español (que para mi es un género aparte, y tengo razones para creer esto y que no se dirán acá) estas lo hicieron temprano, y pudieron haberlas saltados. Pero, ahora, estaban obligados a escucharla dentro del recinto, y la verdad es que el recibimiento fue gigantesco.
Una banda acostumbrada a recintos cerrados y pequeños en nuestro país recibió la insanidad chilensis en su máxima expresión: tornados de tierra, bengalas y mosh enormes a mitad de cancha. Lo curioso es que estos mosh parecían mezclar espadas medievales y skates con bandanas, una verdadera locura que el propio Freddy Cricien agradeció. No se engañen lectores: el concierto fue una perfecta muestra del hardcore neoyorquino y, creo, que más de alguno agregará, luego de saurom, algún temita de Madball, más de un nuevo oyente rescató la banda.
Pero no todo es bueno, y en este punto comienzan problemas que hicieron de este festival un show que aun puede seguir mejorando. Primero, por alguna razón, hubo entrada de gente ajena al publico, por ejemplo un par de imbéciles que no se les ocurrió nada mejor que entrar a machetear con un perro, para luego ir a un mosh con él en brazos. Además de estos descerebrados, hubo gran presencia de domésticos (carteristas de poca monta) que aprovecharon los mosh para apropiarse de cosas muebles ajenas, es decir, celulares. Para ambos tipos de descerebrados no juegan con impunidad, una cosa es la organización y otra la gente y asistentes, y la autotutela siempre puede hacerse presente y es una veía reconocida, con algunas limitantes.
Olvidando a estos tarados, el show continuó con Kabrönes, o como dicen algunos, el verdadero espíritu de Mägo de Oz, con el histriónico José Andrëa a la cabeza. Sin más preámbulo, y con un recinto bastante lleno, aparecieron la ancestral "Jesús de Chamberí" y "La Santa Compaña". La clásica "Molinos de Viento" hizo cantar a todo el recinto, o a gran parte, me gusta exagerar un poquito.
Ya la cancha estaba al rojo vivo con solo estas canciones, imagínense cuando comienza a sonar el violín, sí esa linea de violín, que da bienvenida a la "Fiesta Pagana" recibida con caldera y una hoguera completa por la cancha del Club Hípico.
El canto libertario (NO MILEINIANO) no cesa. Lo que si debe cesar un poco es José Andrëa, se lo pedimos acá Sr., descanse , porque su voz se escucha desgastada por las giras que ha tenido como solista y ahora con Kabrönes.
Pero volvamos al festival estoy disperso perdón. Acá ya se degeneraron porque no hallaron nada mejor que sacarse el temazo "Finisterra" con sus buenos 15 minutos. Luego de este momentazo, los cabros sacaron la hermosa canción "El Lago", tema que fue aprovechado por José Andrëa para subir a una niña a cantar con él. Como buen caballero, no como don Dino, hizo del momento algo mágico para ella.
AUNQUE, y acá de nuevo me voy por la tangente, le informo a los padres y madres que el daño auditivo de un show puede ser irreparable, por favor, cómprenle protectores de oido a sus hijos e hijas, no los expongan a esto, vi muchos andando como si nada y realmente es una irresponsabilidad horrible.
"Satania" pone fina a la presentación de los españoles sobre el escenario, pero aún les esperaba un pequeño show fuera. Luego de salir de escena, y dirigirse al vestuario, fueron esperados por algunos fanáticos que no solo agradecieron su gran show, sino que también aprovecharon de cantar juntos "Hasta que el cuerpo aguante" a capella, sin más luz que las linternas y flash de los celulares.
Mientras esto pasaba, comenzaba el montaje para el retorno de Suicidal Tendencies. La noche ya había caído y, si bien varios se retiraron, la cantidad de gente para el plato final del día era perfecta. Con una cancha repleta, y unas graderías con pocos espacios en blanco, acá soy hiperbólico, comenzaron aparecer las bandanas chicanas, los jockey godines y la ropa ancha: el momento había llegado asistentes del Epic Rock Fest II, Mike Muir dijo presente.
Sobre el escenario vemos a la banda, pero no suena nada muy bien, pareciera que las guitarras estaban con serios problemas técnicos, algo bastante extraño porque durante todo el festival el sonido no había sido problema. Intentaron hacer una intro de la que no muchos entendimos, para luego ir directo al hueso con "You Can't Bring Me Down". La verdad, en este momento solo se escuchaba la batería, el bajo y Mike, pero la gente respondió como se debe y les entregó su primer bengalazo apoyando y cantando como si no hubiese mañana.
Luego de algunos mensajes familiares de Muir, la banda recuperó el sonido, un poco, con "Freedumb", momento de fervor total digno de otra bengala. Como sonaba ese bajo por la chucha, Tye Trujillo un increíble heredero de su padre en estos oficios. Ya con el sonido recuperado, aunque no en su totalidad, estos locos no hallaron nada mejor que sacar toda la carne con "War Inside My Head", "Subliminal" y "I Saw Your Mommy".
Mike aprovecha de recordar una anécdota sobre cuando vino por primera vez a Chile y conoció a un joven que le pidió una foto, joven que luego de años se transformaría en el bajista de la banda por un tiempo, ya saben de quien hablamos, el mismísimo Ra Díaz.
Luego de este recuerdo, a mi parecer, Suicidal Tendencies cometió un error: resulta que para cerrar el show eligieron "Pledge Your Alligiance", nada malo con ese tema, pero para un cierre como el que se esperaba uno necesitaba algo más fuerte, no algo TAN anticlimático. Podían haber finalizado con "How Will I Laugh Tomorrow" , que había sido interpretada días antes en Uruguay. También extrañe su otro gran clásico como es "Institutionalized", ambas canciones perfectas para cerrar esta presentación, pero creo que será para la otra.
Fuera de todo, creo que Epic Rock Fest II fue una verdadera locura. Se planeo como una locura, se vendió como una locura y fue finalmente la mixtura loca que todos esperábamos que fuera. Mucho respeto entre asistentes, mucho respeto con las bandas y, sobre todo, una jornada redonda para quienes tienen en su playlist a Miguel Bosé y a Public Enemy, o algo así.
Fue una gran mixtura, fue un gran día, hay algunos bemoles que debemos tener presentes, sobre todo los domésticos y los espacios con tanta tierra, ambas cosas que van en pos del asistente. Pero, y aun con lo dicho, dudo que alguien se haya ido insatisfecho con lo ocurrido, un gran estándar igual el demostrado y las bandas todas a su nivel, con las particularidades que ya se mencionaron.
Eso es todo, me voy con mis zapatitos con tierra, el pelo bien tieso, pero con la deuda salda con varias bandas necesarias. Ahora, mis dudas son? ¿Nos veremos en la Parte III? no lo se, ¿tal vez sea el momento de juntar a Anthrax con La Oreja de Van Gogh? con lo de hoy, todo esto es posible.
Fotografías por Cristián Calderón
Review por Gonzalo Biava











