El lanzamiento de Back in Black el 25 de julio de 1980 no fue un estreno cualquiera; fue un acto de supervivencia pura para el rock mundial. Tras la muerte de Bon Scott, la banda se encontraba en una encrucijada emocional y profesional que parecía insuperable. Sin embargo, la llegada de Brian Johnson inyectó una energía renovada que permitió al grupo transformar el dolor en un éxito sin precedentes.
La magnitud de Back in Black es difícil de procesar incluso hoy en día, situándose como el segundo álbum más vendido de la historia. Con cifras que marean, este disco solo mira hacia arriba para ver a Thriller de Michael Jackson, consolidándose como el álbum de rock definitivo. Sus canciones no son solo pistas de audio, son himnos que definieron la estética sonora de toda una década.
El concepto del álbum fue un luto elegante y ruidoso, representado en esa carátula negra que prescindía de cualquier adorno. Fue la forma en que los hermanos Young le dijeron al mundo que, aunque el vacío de Scott era enorme, el motor de AC/DC seguía rugiendo. El resultado fue una obra maestra técnica bajo el sello Atlantic Records que conectó con millones de personas de inmediato.
Siguiendo la estela del éxito, el 23 de noviembre de 1981 llegó For Those About to Rock. Este disco trajo consigo la icónica imagen de los cañones, un elemento que se volvería indispensable en sus presentaciones en vivo. Fue el trabajo que ratificó que la banda estaba en su mejor momento comercial, logrando alcanzar el primer lugar de las listas de éxitos.
En este periodo, la banda demostró una capacidad de trabajo asombrosa, lanzando música de alta calidad casi anualmente. For Those About to Rock no solo mantuvo la vara alta, sino que expandió el sonido de la banda hacia recintos cada vez más grandes. La voz de Johnson ya estaba totalmente mimetizada con el ADN del grupo, disipando cualquier duda sobre el relevo.
El cierre de esta trilogía analizada llega con Flick of the Switch, publicado el 15 de agosto de 1983. Este álbum es recordado por intentar volver a las raíces más crudas y directas del grupo. Fue una apuesta por la honestidad sonora, alejándose de las producciones más pulidas para entregar rock puro y sin filtros bajo la misma casa discográfica.
Este tridente de discos constituye la columna vertebral del repertorio que ha mantenido vigente a la banda por más de medio siglo. Son las bases sobre las cuales se sostiene el Power Up World Tour, la gira que finalmente los trae de vuelta a nuestras tierras. Cada uno de estos lanzamientos aportó una pieza clave para que hoy sean considerados leyendas vivas.
La noticia de su regreso a Chile ha paralizado a los fanáticos, especialmente tras una espera de 30 años. Las presentaciones en el Parque Estadio Nacional los días 11 y 15 de marzo prometen ser los eventos culturales del año. No es solo un concierto, es el reencuentro con una historia que se empezó a escribir con aquellos discos de principios de los 80.
Tener a AC/DC en Santiago durante dos fechas asegura que el recinto de Ñuñoa sea el epicentro del rock en Sudamérica. Canciones de Back in Black y For Those About to Rock retumbarán con la misma potencia con la que fueron grabadas hace más de cuatro décadas. El público chileno, conocido por su intensidad, será el complemento perfecto para la electricidad de la banda.
Finalmente, este análisis nos recuerda que la grandeza se construye con persistencia y grandes canciones. Desde el luto de 1980 hasta la gloria de 2026, la trayectoria de estos australianos es un testimonio de la inmortalidad del rock and roll.

