Antes de que Katatonia se transformara en esa deprimente mezcla de melancolía gótica, metal alternativo y progresivo con filo rítmico, Jonas Renkse era simplemente un adolescente sueco absorbiendo todo lo que el metal de finales de los 80 tenía para ofrecer.
Nacido el 19 de mayo de 1975, Renkse tenía apenas 16 años cuando cofundó la banda que terminaría marcando a toda una generación del metal más introspectivo. Entre 1988 y 1994, mientras el heavy metal se fragmentaba en múltiples direcciones como thrash, death, doom, gothic, black y un largo etcétera, él estaba ahí, escuchando, aprendiendo, dejando que ciertos discos le volaran la cabeza y moldearan lo que sería su propio sonido, y aquí te traemos los 5 discos que lo marcaron.
Metallica – "...And Justice for All" (1988)
Para un adolescente como una esponja, esos riffs intrincados y estructuras que rozan lo progresivo eran una apertura mental increíble, al menos así lo viví yo también cuando descubrí que el thrash también podía sonar complejo con este mismo álbum.
Imperiet – "Synd" (1986)
"Imperiet era la banda de rock más grande de Suecia a mediados de los 80 y yo era (y sigo siendo) un gran fan. Liderados por el enigmático cantante Joakim Thåström, ofrecían canciones de rock igualmente misteriosas y cargadas de sudor. Solo lanzaron cuatro LPs propiamente tal y Synd es el tercero. Durante este período experimentaron con algunos elementos electrónicos. Un disco increíble que, en mi opinión, ha resistido muy bien el paso del tiempo."
No todo era velocidad y riffs duros. Renkse también absorbía el dramatismo oscuro del rock sueco. Esa melancolía ambientada en la nieve eterna que más tarde encontraría eco en Katatonia.
Slayer – "Reign in Blood" (1986)
"Estaba algo asustado cuando lo escuché por primera vez. Creo que tenía 13 años y la música (y las letras) se sentían tan extremas. Pero seguí volviendo a él y terminé amándolo por completo. Cuando lo escucho hoy, me sorprende lo atemporal y bien escrito que es. ¡Es un álbum para empezar la fiesta!"
Y probablemente Slayer sea una de las primeras puertas de entrada al metal más duro, oscuro y "extremo". La puerta de entrada a drogas más duras.
Morbid Angel – "Altars of Madness" (1989)
"Aunque estaba buscando lanzamientos más extremos, pasando de escuchar thrash/speed metal a death metal, este disco me impactó como lo había hecho Reign in Blood unos años antes. La energía, los riffs enfermizos y afilados como cuchillas y las voces en combinación con las letras simplemente ofrecían algo que nunca había imaginado. Aún lo considero uno de los discos más importantes en mi vida."
Cuando el thrash ya no era suficiente, el death metal abrió una nueva puerta. Y detrás de esa puerta estaba este álbum, brutal, técnico y absolutamente revolucionario. Un clásico de ayer y hoy.
Paradise Lost – "Gothic" (1991)
"Estando completamente absorbido por el death metal a finales de los 80 y principios de los 90, hubo algunos discos que realmente destacaron para mí. Ya había escuchado mucho el debut de Paradise Lost, Lost Paradise, y me encantaba, pero su segundo álbum fue un punto de inflexión. La combinación de la producción turbia, las voces atronadoras y la atmósfera súper melancólica fue tan inspiradora que finalmente nos inspiró a comenzar nuestra propia banda."
Y aquí está la clave. El momento en que la brutalidad se encuentra con la tristeza profunda. Ese equilibrio entre peso y melancolía que terminaría siendo el ADN de Katatonia. El centro neurálgico del sorrow que nos encanta de los suecos.
De riffs complejos y thrash técnico a death metal extremo y doom atmosférico, la adolescencia de Jonas Renkse fue un viaje intenso. No es casualidad que su música posterior cargue con esa mezcla de oscuridad, emoción, melancolía y precisión.
Y recuerda que tienes tu oportunidad de sumergirte en la tristeza profunda de Katatonia ya que se estará presentando en nuestro país este 18 de marzo en el Teatro Coliseo, con entradas a la venta, a través de sistema PuntoTicket.