Pocas veces tenemos la oportunidad de presenciar la energía del underground en dos formatos distintos, coexistiendo dentro de una misma noche. Por eso, lo de ayer en Sala Metrónomo fue especial. Fiddlehead, con su post-hardcore/emo de sensibilidad moderna y plenamente consolidado en la escena contemporánea, junto al poder y la experiencia de Rival Schools, una banda que funciona como eslabón fundamental en la genealogía de este sonido que luego recogerían y reinterpretarían nombres asociados al sello Run For Cover como Basement, Title Fight, Seaheaven y, por supuesto, los propios Fiddlehead. Fue, en cierto sentido, una visita al museo vivo del emo y el post-hardcore: no como una pieza estática, sino como una tradición en permanente movimiento.
Pero vayamos al principio. La jornada abrió a las 19:30 hrs con Trepidar, la banda local que hoy mejor encarna el lenguaje emocional y sonoro que definía el espíritu de la noche. Con letras introspectivas, guitarras cargadas de overdrive y un groove profundamente emparentado con el sonido Run For Cover, su presencia como acto de apertura no solo fue acertada, sino coherente. Con un sonido nítido y una ejecución segura, el conjunto ofreció un show sólido, ideal para presentarse ante un público predispuesto a recibir su propuesta. El repaso por su disco debut, Melancolía, cumplió su cometido: preparar el terreno. Aunque el movimiento en el pit fue escaso, la atención del público se sostuvo con firmeza.
Schreifels, por su parte, se mostró cercano y generoso. Su forma de habitar el escenario no es la del frontman distante, sino la de un facilitador que no solo garantiza una experiencia colectiva, sino que la habita y disfruta como si fuera uno más del público. Ese rasgo quedó particularmente en evidencia cuando una falla técnica silenció momentáneamente el sistema de amplificación. Lejos de interrumpir el flujo, Walter transformó el accidente en momento especial: continuó cantando a capella, acompañado por su banda, sosteniendo la intensidad únicamente con su voz y la complicidad del público. Fue un gesto simple, pero profundamente significativo, una declaración de principios: hay que seguir a puro pulmón si lo demanda la situación.
Con esa base, el escenario quedó listo para Fiddlehead. Lo que ofrecieron fue distinto, pero igualmente trascendente. Si Rival Schools representó la raíz, Fiddlehead encarnó la expansión contemporánea de ese legado. Desde el primer momento, la presencia de Pat Flynn impuso una intensidad magnética. Su energía, conocida desde sus días en Have Heart, sigue intacta, aunque hoy canalizada de manera distinta. Donde antes había confrontación directa, hoy hay una emocionalidad más reflexiva, pero no menos poderosa.
Pero lo que distingue a Fiddlehead no es solo su sonido, sino su dimensión humana. Flynn, profesor de historia fuera del escenario, introduce en su performance una conciencia política y emocional que trasciende la música. En uno de los momentos más significativos de la noche, compartió reflexiones críticas sobre la situación política en Estados Unidos, contrastándola con su admiración por la historia de movilización social en Chile, especialmente frente a la tiranía que fue la dictadura militar en el país; gesto que se manifestó también en la polera con el logo de campaña del "No" para el plebiscito de 1989, comicios que decidieron el fin de la dictadura, que usó durante el espectáculo. No fue un discurso panfletario, sino una invitación a pensar críticamente, a entender el hardcore no solo como un sonido, sino como una forma de estar en el mundo.
La fromación de lujo que conforma la banda —Alex Henery (Basement), Alex Dow y Shawn Costa (Have Heart)— opera con una cohesión impecable. No hay fisuras, solo propósito.
Si Rival Schools mostró el origen, Fiddlehead mostró la continuidad. Donde Schreifels transmite la sabiduría de quien ayudó a construir el camino, Flynn encarna la responsabilidad de quien sigue recorriéndolo. No se trata de nostalgia ni de reemplazo, sino de diálogo.
La noche, en ese sentido, fue una demostración de cómo el underground se sostiene a través del tiempo y sus diferentes rostros. Dos generaciones distintas, dos formas de habitar el escenario, un mismo espíritu. El emo y el post-hardcore se dan como una conversación. Y anoche, tuvimos el privilegio de escucharla en tiempo real.
Setlist Fiddlehead
Grief Motif
The Years
The Deathlife
Sleepyhead
Million Times
True Hardcore (II)
Tidal Waves
Spousal Loss
Poem You
Widow in the Sunlight
Eternal You
Welcome to the Situation
Sullenboy
Get My Mind Right
Fifteen to Infinity
Heart to Heart
Lay Low
Setlist Rival Schools
Wring it Out
69 Guns
Everything Has Its Point
High Acetate
Favourite Star
A Parts for B actors
Small Doses
My Echo
Used for Glue
Travel by Telephone
Good Things
Undercovers On
Hooligans for Life
Revisa la galería de fotos del show
Reseña por René Canales
Fotos por Cristian Calderón