Fiddlehead y Rival Schools: Post-hardcore en diálogo

René Canales21 de febrero de 2026


Pocas veces tenemos la oportunidad de presenciar la energía del underground en dos formatos distintos, coexistiendo dentro de una misma noche. Por eso, lo de ayer en Sala Metrónomo fue especial. Fiddlehead, con su post-hardcore/emo de sensibilidad moderna y plenamente consolidado en la escena contemporánea, junto al poder y la experiencia de Rival Schools, una banda que funciona como eslabón fundamental en la genealogía de este sonido que luego recogerían y reinterpretarían nombres asociados al sello Run For Cover como Basement, Title Fight, Seaheaven y, por supuesto, los propios Fiddlehead. Fue, en cierto sentido, una visita al museo vivo del emo y el post-hardcore: no como una pieza estática, sino como una tradición en permanente movimiento.

Pero vayamos al principio. La jornada abrió a las 19:30 hrs con Trepidar, la banda local que hoy mejor encarna el lenguaje emocional y sonoro que definía el espíritu de la noche. Con letras introspectivas, guitarras cargadas de overdrive y un groove profundamente emparentado con el sonido Run For Cover, su presencia como acto de apertura no solo fue acertada, sino coherente. Con un sonido nítido y una ejecución segura, el conjunto ofreció un show sólido, ideal para presentarse ante un público predispuesto a recibir su propuesta. El repaso por su disco debut, Melancolía, cumplió su cometido: preparar el terreno. Aunque el movimiento en el pit fue escaso, la atención del público se sostuvo con firmeza.


A las 20:20 hrs, Rival Schools tomó el escenario. Liderados por Walter Schreifels, figura esencial en la historia del hardcore y el post-hardcore, la banda irrumpió sin preámbulos con “Wring It Out”, desatando de inmediato la euforia de las primeras filas. Lo que siguió fue un set ejecutado con una naturalidad que solo los años y la convicción pueden otorgar. Hubo algo casi pedagógico en la forma en que recorrieron su repertorio, como si cada canción fuese un capítulo en la formación emocional de toda una generación. Temas como “Used For Glue” y “Good Things” no solo provocaron una reacción visceral, sino que recordaron el peso histórico de una banda que ayudó a moldear el lenguaje que hoy muchos consideran propio.

Schreifels, por su parte, se mostró cercano y generoso. Su forma de habitar el escenario no es la del frontman distante, sino la de un facilitador que no solo garantiza una experiencia colectiva, sino que la habita y  disfruta como si fuera uno más del público. Ese rasgo quedó particularmente en evidencia cuando una falla técnica silenció momentáneamente el sistema de amplificación. Lejos de interrumpir el flujo, Walter transformó el accidente en momento especial: continuó cantando a capella, acompañado por su banda, sosteniendo la intensidad únicamente con su voz y la complicidad del público. Fue un gesto simple, pero profundamente significativo, una declaración de principios: hay que seguir a puro pulmón si lo demanda la situación.


 El resto del conjunto funcionó con una precisión quirúrgica. Sammy Siegler, uno de los bateristas más influyentes en la historia del hardcore, reafirmó su estatus con una ejecución que combinó técnica, groove y sensibilidad. Cada golpe parecía tener propósito histórico. La sorpresa fue Steve Pedulla en guitarra principal, conocido por su trabajo en Thursday, quien asumió el rol con naturalidad, aportando matices que enriquecieron el conjunto. Rival Schools se presentó, en definitiva, como lo que es: un verdadero dream team, una banda que pertence a la historia de un sonido.

Con esa base, el escenario quedó listo para Fiddlehead. Lo que ofrecieron fue distinto, pero igualmente trascendente. Si Rival Schools representó la raíz, Fiddlehead encarnó la expansión contemporánea de ese legado. Desde el primer momento, la presencia de Pat Flynn impuso una intensidad magnética. Su energía, conocida desde sus días en Have Heart, sigue intacta, aunque hoy canalizada de manera distinta. Donde antes había confrontación directa, hoy hay una emocionalidad más reflexiva, pero no menos poderosa.


 El inicio con “Grief Motif” marcó el tono: una invitación a sumergirse en el universo emocional de la banda, donde la fragilidad y la fuerza conviven sin contradicción. El setlist funcionó como un recorrido coherente por su discografía, confirmando la consistencia de su propuesta. Canciones como “Million Times”, “True Hardcore (II)”, “Sullenboy” y “Lay Low” desataron los momentos intensos, entre stage dives, pogos y coros colectivos que transformaron el recinto en un espacio de catarsis compartida.

Pero lo que distingue a Fiddlehead no es solo su sonido, sino su dimensión humana. Flynn, profesor de historia fuera del escenario, introduce en su performance una conciencia política y emocional que trasciende la música. En uno de los momentos más significativos de la noche, compartió reflexiones críticas sobre la situación política en Estados Unidos, contrastándola con su admiración por la historia de movilización social en Chile, especialmente frente a la tiranía que fue la dictadura militar en el país; gesto que se manifestó también en la polera con el logo de campaña del "No" para el plebiscito de 1989, comicios que decidieron el fin de la dictadura, que usó durante el espectáculo. No fue un discurso panfletario, sino una invitación a pensar críticamente, a entender el hardcore no solo como un sonido, sino como una forma de estar en el mundo.


La fromación de lujo que conforma la banda —Alex Henery (Basement), Alex Dow y Shawn Costa (Have Heart)— opera con una cohesión impecable. No hay fisuras, solo propósito.

Si Rival Schools mostró el origen, Fiddlehead mostró la continuidad. Donde Schreifels transmite la sabiduría de quien ayudó a construir el camino, Flynn encarna la responsabilidad de quien sigue recorriéndolo. No se trata de nostalgia ni de reemplazo, sino de diálogo.

La noche, en ese sentido, fue una demostración de cómo el underground se sostiene a través del tiempo y sus diferentes rostros. Dos generaciones distintas, dos formas de habitar el escenario, un mismo espíritu. El emo y el post-hardcore se dan como una conversación. Y anoche, tuvimos el privilegio de escucharla en tiempo real.

 Setlist Fiddlehead

Grief Motif

The Years

The Deathlife

Sleepyhead

Million Times 

True Hardcore (II)

Tidal Waves

Spousal Loss

Poem You

Widow in the Sunlight

Eternal You

Welcome to the Situation

Sullenboy

Get My Mind Right

Fifteen to Infinity

Heart to Heart

Lay Low 

 

Setlist Rival Schools 

Wring it Out 

69 Guns

Everything Has Its Point

High Acetate

Favourite Star

A Parts for B actors

Small Doses

My Echo

Used for Glue

Travel by Telephone

Good Things

Undercovers On

Hooligans for Life

 

 Revisa la galería de fotos del show

Reseña por René Canales

Fotos por Cristian Calderón

 


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