Lamentablemente tenemos que informar que Christina Cavalera, hija de Max Cavalera y figura fundamental en la estructura de proyectos como Soulfly, falleció tras una larga batalla contra una enfermedad, de la cual no se han entregado mayores detalles.
La familia Cavalera confirmó la noticia a través de un comunicado oficial en sus redes sociales, con el siguiente mensaje.
“Christina será recordada para siempre como una pionera en el mundo del metal, el punk y el rock. Trabajó desde el underground hasta llegar a estadios y grandes arenas en todo el mundo, siendo una inspiración para las mujeres en el negocio de la música”.
“Es con gran tristeza y el corazón pesado que Max y Gloria, junto con toda la familia Cavalera, anuncian el fallecimiento de su querida hija, hermana y madre Christina. Tras una prolongada batalla contra la enfermedad, ha encontrado la paz junto a sus dos hijos, Adam y Moses, y su hermano Dana. Le sobreviven sus dos hijas, seis hermanos (Nick, Jonathan, Richie, Jason, Zyon e Igor) y su hermana Roxanne. Christina será recordada para siempre como una pionera en el mundo del metal, el punk y el rock, ya que trabajó desde el underground hasta estadios y arenas alrededor del mundo, además de ser una inspiración constante y referente para las mujeres en la industria musical. Tenía una sonrisa que iluminaba cualquier habitación, una pasión por la vida incomparable y una fuerza de espíritu que la hacía extraordinaria e inolvidable. Quienes la conocieron saben que esto es verdad. Te extrañaremos hasta el fin de los días, Christina. Les pedimos respeto por nuestra paz y privacidad en este momento tan difícil y en nuestro camino hacia adelante sin ella”.
Christina no fue una figura mediática ni una presencia constante sobre el escenario, pero su rol fue esencial dentro de la gestión de estos proyectos. Durante años trabajó codo a codo con su madre Gloria en la gestión de Soulfly, Cavalera Conspiracy y Killer Be Killed, ocupándose de giras, coordinación logística y organización internacional. Fue parte del engranaje invisible que permitió que esos proyectos funcionaran y se mantuvieran con vida.
Quienes compartieron carretera con ella la describen como una presencia firme, respetada y comprometida. No era simplemente “la hija de”, era una profesional del circuito, alguien que entendía tanto el caos del underground como la maquinaria de los grandes escenarios de estadio.