Ranking de la discografía de Interpol

René Canales26 de enero de 2026

 

Desde que irrumpieron en la escena musical neoyorquina a principios de los 2000, Interpol se ha consolidado como una de las bandas más influyentes y consistentes del post-punk revival. Con siete álbumes de estudio a lo largo de más de dos décadas, la banda formada por Paul Banks, Daniel Kessler y Sam Fogarino ha navegado por diferentes etapas creativas, cambios de formación y transformaciones sonoras que merecen ser analizadas en profundidad.

Este ranking no sigue un orden cronológico ni responde a criterios de ventas o popularidad mainstream. Es una evaluación crítica basada en la coherencia artística, la innovación sonora, el impacto emocional y la capacidad de cada disco para capturar la esencia de lo que hace a Interpol una banda única en su generación.


7. The Other Side of Make-Believe (2022)

Lanzado el 15 de julio de 2022, "The Other Side of Make-Believe" representa uno de los capítulos más peculiares en la historia de Interpol. No por falta de talento o inspiración, sino por las condiciones extremadamente inusuales bajo las cuales fue creado.

La pandemia de COVID-19 obligó a la banda a abandonar su método tradicional de composición, ese proceso orgánico donde los tres miembros se reunían en un mismo espacio físico para construir las canciones desde la química y la interacción directa. En su lugar, Paul Banks, Daniel Kessler y Sam Fogarino se vieron forzados a trabajar desde países diferentes, enviándose correos electrónicos y archivos digitales, componiendo a través de pantallas.

El primer sencillo "Toni", publicado el 7 de abril de 2022, anticipó lo que vendría: un disco competente, profesional, con momentos de brillantez indiscutible, pero que inevitablemente carece de esa electricidad que surge cuando los músicos están en la misma habitación, reaccionando en tiempo real a las ideas de los demás.

No se trata de un mal disco. De hecho, tiene pasajes excelentes y demuestra que incluso trabajando con limitaciones técnicas y geográficas, Interpol mantiene un nivel de calidad que muchas bandas no alcanzan ni en sus mejores momentos. Pero comparado con el resto de su catálogo, "The Other Side of Make-Believe" se siente ligeramente desconectado, como si le faltara ese último cinco por ciento de magia que convierte una buena canción en un himno inolvidable.

Un día antes del lanzamiento, la banda dejó un mensaje en el World Trade Center de Ciudad de México dirigido a su público mexicano, un gesto que habla del cariño especial que Interpol siente por su audiencia latinoamericana. Además, organizaron una exhibición temporal global llamada "Big Shot City" con fotografías y mercancía oficial, demostrando que incluso en tiempos difíciles, la banda seguía pensando en formas creativas de conectar con sus fans.

Es el séptimo lugar de este ranking no por demérito propio, sino porque el resto de la discografía de Interpol establece un listón excepcionalmente alto.


6. Marauder (2018)

Después de experimentar con sonidos más atmosféricos y luminosos en sus trabajos anteriores, "Marauder" marcó un retorno deliberado a los territorios más crudos y sombríos que caracterizaron los primeros años de Interpol.

El proceso de creación de este disco fue particularmente interesante. Después de meses ensayando y experimentando en su garaje, la banda fue convocada para tocar en Ciudad de México durante el aniversario de "Turn On The Bright Lights". Tras ese regreso a México, hubo un silencio mediático que intrigó a los fans. Hasta que el 5 de junio de 2018, Interpol reveló unas coordenadas misteriosas que apuntaban a la Ciudad de México. El 9 de junio a las 9:30 horas, se desveló el título del nuevo álbum: "Marauder".

Ese mismo día publicaron "The Rover", el primer sencillo que estableció inmediatamente el tono del disco: guitarras filosas, ritmos urgentes, y esa tensión característica que hace que la música de Interpol se sienta como caminar por calles desiertas en la madrugada.

"Marauder" representa energía renovada, una banda que después de años de carrera decidió reconectarse con sus raíces sin caer en la nostalgia fácil o el auto-plagio. No es una repetición de "Turn On The Bright Lights" ni de "Antics", sino una reinterpretación madura de esa estética oscura que los definió inicialmente.

Sin embargo, a pesar de sus virtudes, "Marauder" ocupa este lugar en el ranking porque, aunque sólido y contundente, no alcanza a superar la innovación de sus álbumes previos ni logra el impacto emocional de sus trabajos cumbre. Es un muy buen disco de Interpol en un catálogo lleno de discos excepcionales.

 
5. Interpol (2010)

El cuarto álbum de estudio de Interpol, homónimo y lanzado en 2010, representa un momento crucial en la historia de la banda. Es el último disco grabado con Carlos Dengler, el bajista original que había sido parte fundamental del sonido de Interpol desde sus inicios, aunque paradójicamente Dengler anunció su salida de la banda el 9 de mayo de 2010, cuando el disco ya estaba terminado.

Semanas antes del anuncio de su partida, el 28 de abril de 2010, la banda publicó en su página oficial la canción "Lights" como descarga gratuita, un adelanto de lo que significaría este nuevo trabajo. La banda describió los nuevos sonidos como "vitales" y aseguraron sentirse como una "banda nueva", una declaración que en retrospectiva suena profética considerando los cambios que estaban por venir.

Musicalmente, "Interpol" es un disco de búsqueda. La banda experimentó con texturas diferentes, tratando de expandir su paleta sonora sin perder su identidad. Hay momentos de gran belleza y composiciones sofisticadas que muestran una banda en plena madurez creativa, consciente de su lugar en la escena musical pero sin conformarse con repetir fórmulas.

El álbum funciona como bisagra entre dos etapas de Interpol: la era con Dengler y la nueva configuración que vendría después. Por eso mismo, tiene algo de inestable, de disco que todavía está buscando su forma definitiva. No es un defecto, es simplemente el reflejo honesto de un momento de transición.

Durante la gira de presentación, David Pajo (conocido por su trabajo con Zwan, Tortoise, Yeah Yeah Yeahs y Slint) se unió como bajista en vivo, demostrando que Interpol podía continuar sin uno de sus miembros fundadores. Fue el inicio de una nueva era que la banda navegaría con dignidad y creatividad.

"Interpol" es un disco que merece más reconocimiento del que recibe. Atrapado entre la sombra de los álbumes anteriores y la incertidumbre del futuro, logró mantener la calidad que esperamos de la banda mientras sentaba las bases para su reinvención como trío.

 
4. Our Love to Admire (2007)

El tercer álbum de Interpol marcó un punto de inflexión significativo en su carrera. Lanzado el 9 de julio de 2007 en Reino Unido y el 10 de julio en Estados Unidos bajo el sello Capitol Records (un cambio importante desde Matador), "Our Love to Admire" representó la maduración definitiva de la banda.

El primer sencillo, "The Heinrich Maneuver", fue revelado el 7 de mayo de 2007 durante la presentación de Interpol en el Festival de Coachella 2007, donde también dieron a conocer otros temas que anticiparon la nueva dirección del disco. La canción funciona como statement de intenciones: Interpol ya no era la banda de culto del underground neoyorquino, sino un grupo capaz de mantener su integridad artística mientras alcanzaba audiencias masivas.

El disco brilla especialmente en sus momentos más experimentales. "The Lighthouse" es probablemente la canción más ambiciosa y arriesgada que la banda había grabado hasta ese momento, con una estructura que se expande y contrae, creando paisajes sonoros que se alejan conscientemente de la fórmula tradicional de verso-coro-verso. Es Interpol explorando sin red de seguridad.

El sonido general es más atmosférico y diverso que en sus trabajos anteriores. Las guitarras de Daniel Kessler se vuelven más texturales, menos dependientes de los riffs directos. El bajo de Carlos Dengler, siempre fundamental en el sonido de Interpol, adquiere nuevas dimensiones, incorporando más teclados y sintetizadores que agregan capas de profundidad.

El salto a Capitol Records trajo presupuestos más grandes, mejor producción y mayor exposición mediática. Pero la banda nunca cedió a las presiones comerciales de hacer un disco más "radiable" o accesible. "Our Love to Admire" es Interpol manteniendo su visión artística mientras operaba en las grandes ligas.

Sin embargo, este disco ocupa el cuarto lugar en nuestro ranking porque, a pesar de su ambición y sus momentos brillantes, ocasionalmente se siente un poco más frío y calculado que la urgencia visceral de sus primeros trabajos. La expansión sonora ganó en sofisticación lo que perdió en inmediatez emocional.

Es un álbum que ha envejecido muy bien y que probablemente es más apreciado ahora que en su lanzamiento original. Representa a Interpol en su momento más cinematográfico y ambicioso.

 
3. El Pintor (2014)

Cuando Carlos Dengler dejó la banda en 2010, muchos se preguntaron si Interpol podría mantener su identidad sin el bajista que había sido parte integral de su sonido desde el principio. "El Pintor", lanzado el 8 de septiembre de 2014, fue la respuesta contundente a esas dudas.

Este es el primer álbum de estudio de Interpol como trío oficial, con Paul Banks, Daniel Kessler y Sam Fogarino tomando las riendas completas de la dirección creativa. Y lejos de sentirse disminuido o incompleto, "El Pintor" suena como una declaración de fortaleza y reinvención.

El 5 de junio de 2014, la banda anunció la publicación del disco y generó expectativa tocando tres canciones nuevas en el festival Hurricane 2014: "My Desire", "Anywhere" y "All the Rage Back Home". Estas canciones funcionaron como perfectas cartas de presentación de lo que vendría: un Interpol más directo, más visceral, que había redescubierto la urgencia de sus primeros días sin caer en la nostalgia.

Lo más impresionante de "El Pintor" es cómo la banda logró reconfigurar su sonido sin traicionar su esencia. Las líneas de bajo, ahora mayormente a cargo de Paul Banks, se integran de manera diferente pero igualmente efectiva. Las guitarras de Kessler toman más protagonismo, llenando espacios con texturas y melodías que compensan la ausencia del enfoque tradicional de bajo/guitarra de los primeros discos.

Hay algo profundamente resiliente en "El Pintor". Es un álbum que dice: "Somos Interpol pase lo que pase, y ningún cambio de formación va a cambiar eso". Esa confianza se siente en cada canción, en cada arreglo cuidadosamente construido.

El disco funciona tanto como homenaje al pasado de la banda como visión de su futuro. Hay referencias sutiles a su sonido clásico, pero también una voluntad clara de no repetirse, de seguir explorando sin miedo a fallar.

"El Pintor" ocupa el tercer lugar de este ranking porque logró algo que muchas bandas no consiguen: sobrevivir a la pérdida de un miembro fundacional y salir fortalecidas del proceso. Es la prueba definitiva de que Interpol es más que la suma de sus partes, es una visión artística que puede adaptarse y evolucionar sin perder su alma.

 
2. Turn on the Bright Lights (2002)

Es casi imposible sobrestimar el impacto de "Turn on the Bright Lights" en la escena musical de principios de los 2000. Cuando fue lanzado en 2002, el rock independiente estaba en un momento de transición, buscando nuevas direcciones después de años de dominio grunge y brit-pop. Interpol llegó con una propuesta que sonaba simultáneamente retro y futurista, familiar y completamente nueva.

La historia del disco es la de una banda hambrienta que trabajó incansablemente en el circuito alternativo de Nueva York. Después de años de tocar en pequeños clubes y bares, firmaron con Matador Records tras una aparición crucial en el legendario programa de John Peel en la BBC. Matador apostó por ellos publicando primero un EP homónimo a finales de 2002 como adelanto del álbum completo.

Grabado en los estudios Tarquin en Bridgeport, Connecticut, "Turn on the Bright Lights" tiene un sonido oscuro e hipnótico que capturó perfectamente el zeitgeist de la Nueva York post-11 de septiembre. No es un disco explícitamente político o testimonial, pero hay algo en su atmósfera nocturna, en sus texturas urbanas, que refleja la ansiedad y la melancolía de esos tiempos.

Lo extraordinario es que siendo una producción independiente, el disco vendió cantidades récord y fue aclamado casi unánimemente por la crítica como uno de los mejores álbumes de 2002. Canciones como "Obstacle 1", "PDA", "NYC" y "Stella Was a Diver and She Was Always Down" se convirtieron en himnos instantáneos para una generación.

La banda emprendió una larga gira de promoción por Estados Unidos, con apariciones en programas de televisión y festivales que consolidaron su reputación. El público respondió con un entusiasmo que sorprendió incluso a los propios miembros de la banda. "Turn on the Bright Lights" no era solo un buen disco, era el disco correcto en el momento correcto.

Musicalmente, estableció todos los elementos que definirían a Interpol: las guitarras entrelazadas de Kessler, el bajo melódico y prominente de Dengler, la batería precisa y dinámica de Fogarino, y sobre todo, la voz baritonal de Paul Banks, que canta las letras con una mezcla de indiferencia y urgencia que resulta hipnótica.

El disco fue comparado inmediatamente con Joy Division, aunque la banda siempre ha desmentido que fueran una influencia consciente. Pero más allá de las comparaciones, "Turn on the Bright Lights" logró algo difícil: sonar derivativo y original al mismo tiempo, tomar elementos del post-punk de los 80 y transformarlos en algo que pertenecía completamente a principios de los 2000.

Más de veinte años después, el álbum ha envejecido extraordinariamente bien. No suena anticuado ni atado a su época, sino intemporal. Es la piedra angular no solo de la carrera de Interpol, sino de todo el movimiento de post-punk revival que dominaría la primera mitad de los 2000.

¿Por qué entonces ocupa el segundo lugar y no el primero? Porque a pesar de su importancia histórica, su perfección técnica y su impacto cultural, existe otro disco de Interpol que alcanzó el difícil equilibrio entre accesibilidad y profundidad de una manera aún más efectiva...

 
1. Antics (2004)

"Antics" es el mejor álbum de Interpol. No por ser el más influyente (ese mérito es de "Turn on the Bright Lights"), ni por ser el más ambicioso (probablemente ese sea "Our Love to Admire"), ni por ser el más resiliente ("El Pintor" gana en ese aspecto). "Antics" es el mejor álbum de Interpol porque es el más completo, el más consistente, el que logra el equilibrio perfecto entre experimentación y accesibilidad, entre oscuridad y luz, entre urgencia y refinamiento.

Lanzado en 2004, dos años después del aclamado debut, "Antics" llegó con el peso de expectativas imposibles sobre sus hombros. ¿Cómo seguir un disco que había redefinido el rock independiente? ¿Cómo evitar el temido "sophomore slump" que había hundido a tantas bandas prometedoras?

La respuesta de Interpol fue brillante: no intentar hacer "Turn on the Bright Lights parte 2". En lugar de eso, tomaron lo que funcionaba de su debut y lo refinaron, lo pulieron, lo expandieron. El sonido es más ligero, más "digerible" como señalaba el documento original, pero no en un sentido peyorativo. Es más digerible en el sentido de que es más inmediato, más directo, sin sacrificar un ápice de la complejidad o la profundidad emocional.

Desde el primer track, "Next Exit", queda claro que este es un Interpol más seguro de sí mismo. La producción es impecable, cada instrumento tiene su espacio perfecto en la mezcla. Las canciones son más estructuradas que en el primer disco, con melodías más definidas y hooks más evidentes, pero nunca obvios ni condescendientes.

"Evil", el primer sencillo, es posiblemente la canción más perfecta que Interpol ha escrito. Tiene todo lo que hace grande a la banda: el riff de guitarra memorable pero sofisticado, el bajo que funciona casi como una segunda melodía, la batería que empuja sin ser obvia, y Banks cantando con esa mezcla única de desapego emocional y vulnerabilidad profunda. Es una canción que puedes tocar en una fiesta indie y en un momento de introspección solitaria con igual efectividad.

"Slow Hands", "C'mere", "Not Even Jail", "Take You on a Cruise"... canción tras canción, "Antics" demuestra una consistencia asombrosa. No hay relleno, no hay experimentos fallidos, no hay momentos donde la banda parezca estar buscando su camino. Cada track sabe exactamente lo que quiere ser y lo ejecuta con precisión quirúrgica.

Pero lo que realmente eleva "Antics" por encima del resto de la discografía es su capacidad para ser simultáneamente el disco más accesible de Interpol y uno de sus trabajos más ricos en matices. Un oyente casual puede disfrutar las melodías pegajosas y los ritmos bailables. Un fan obsesivo puede descubrir nuevas capas en cada escucha, nuevos detalles en los arreglos, nuevos significados en las letras crípticas de Banks.

El éxito del disco no fue solo de crítica sino también comercial y cultural. "Antics" consolidó a Interpol internacionalmente de una manera que "Turn on the Bright Lights" había iniciado pero no completado. La banda se convirtió en headliners de festivales, teloneros de gigantes como U2 y The Cure, y referentes indiscutibles del post-punk revival.

Más importante aún, "Antics" demostró que Interpol no era un one-hit wonder, no eran una banda de un solo disco clásico. Eran artistas con visión a largo plazo, capaces de evolucionar sin perder su identidad, de crecer sin comprometerse.

Hay discos que son importantes por su contexto histórico. Hay discos que son importantes por su innovación técnica. "Antics" es importante porque es simplemente un disco perfecto. Desde el primer segundo hasta el último, mantiene una calidad y una coherencia que pocos álbumes en la historia del rock independiente han alcanzado.

Es el sonido de una banda en su momento de gracia absoluta, donde la inspiración, la técnica, la ambición y la ejecución se alinean perfectamente. Es Interpol en su máximo esplendor, y aunque han hecho otros discos excelentes antes y después, nunca han vuelto a capturar exactamente esa magia específica que hace de "Antics" una obra maestra.

Por eso es el número uno de este ranking. No solo es el mejor álbum de Interpol, es uno de los mejores discos de rock del siglo XXI.

Recuerda que Interpol regresa a nuestro país en el marco de Lollapalooza 2026 que se realizará en el Parque O´higgins este 14, 15 y 16 de marzo. Venta de entradas a través de ticketmaster.


 


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