Una noche de distopía, catarsis y rock: My Chemical Romance revive su obra maestra bajo el enigmático 'Régimen Draag' ante un Estadio Bicentenario rendido a la nostalgia y el fuego. Te contamos cómo fue el regreso más esperado de la década.
El preludio sueco: The Hives y la elegancia del caos
Comenzamos con The Hives, la banda sueca, liderada por el incansable Pelle Almqvist, nos sorprendió por su energía y simpatía al momento de presentarse e interactuar en español con el público. En donde hubo traducciones como “Si no entienden, solo aplaudan” o “Cristiano Peligroso” sacaron algunas sonrisas en el público quienes disfrutaron y acompañaron a la banda al ritmo de clásicos como "Tick Tick Boom" y "Hate to Say I Told You So".
Mientras la espera por el plato fuerte se agotaba, las pantallas del Bicentenario comenzaron a emitir propaganda del misterioso “Régimen Draag”. La atmósfera se volvió densa, casi cinematográfica. Al sonar la introducción y aparecer los actores en escena, el grito de la audiencia fue ensordecedor: estábamos ante un objeto perpetuo, que nos vigilará siempre, el "Ojo del Dictador". Así son las dictaduras, la vigilancia de todos en todo momento.
La narrativa visual fue impecable y envolvente,. realmente estamos presenciando como My Chemical Romance es apresado y obligado, como si fuera un loop, a actuar como sus otroras personajes de The Black Parade . En un acto de sumisión artística, cada integrante tomó su "medicina" para dar inicio al himno del régimen, seguido de la canción "The End.".
Sin dar respiro, la banda encadenó "Dead!" y "This Is How I Disappear", dejando clara la consigna de la noche: la interpretación íntegra, terapeada, y forzada de la obra maestra The Black Parade. Canciones como “Mama” nos llevaron a la cúspide de la pirotecnia, en donde la voz de la cantante de opera Charlotte acompañó a Gerard. Pero también los escenarios dispuestos, mostrando como la banda se va revelando y luchando contra el régimen, en canciones como "Welcome To The Black Parade", "House Of Wolves" o "Teenagers"
El clímax de esta primera etapa llegó cuando el "régimen" simbólicamente colapsó bajo las llamas de "Famous Last Words" y el outro triunfal del álbum. El ojo explotó, colapso como símbolo mismo del colapso dictatorial y con él, se dio paso a una catarsis colectiva, terminando con “Blood” donde Gerard quedó bañado en sangre e intestinos al perpetrar el crimen final.
Con esto My Chemical Romance puso fin a una dictadura, igual a la que muchos abalan y desean su regreso. Esto demostrando que la actitud pasiva frente a la opresión no es el camino, somos emos no solo por lo que sentimos, sino como lo sentimos, usando la negatividad como un motor político y de reflexión. Quien no entienda esto, no logra comprender lo que significó el atentado a las torres gemelas para Gerardo.
Tras la caída de la narrativa conceptual, My Chemical Romance desató su "Lado B", ya liberados del eterno Black Parade, vuelven libres como Killjoys dando un repaso frenético por su discografía que se sintió como un regalo para los fans de la vieja escuela. Sonaron himnos generacionales que ya trascienden el género como: "Boy Division", la sorpresa de "It's Not a Fashion Statement, It's a Fucking Deathwish" "Na Na Na (Na Na Na Na Na Na Na Na Na), y uno de los tantos clásicos de la banda como fueron I'm Not Okay (I Promise) y "Helena”, ambas acompañadas por la catarsis propia de una generación que tuvo que refugiarse para intentar entender que sus problemas, que sus dolencias, y que sus penas no siempre vienen de una responsabilidad individual, sino que es colectiva, de sistema, y es allá donde debemos centrarnos.
Para finalizar esta obra nos presentaron el debut de "The Kids from Yesterday", una pieza que encapsula perfectamente la nostalgia y el paso del tiempo, cerrando el círculo emocional de la noche. Mientras todo arde, mientras todo se apaga, todo comienza a volver a la normalidad y nos retiramos con un corazón negro, la corbata roja sangre y la falda rojinegra lista para el funeral de los 30's, listos para dormir y pensar que este regreso fue real.
La reinterpretación de The Black Parade no es solo un ejercicio de nostalgia; es una propuesta fresca que envuelve al espectador en una subtrama fascinante. La inclusión de actores y una narrativa visual coherente mantiene al público en un estado de atención constante. La pirotecnia y los efectos especiales no son meros adornos, sino herramientas que hacen que el concepto del Régimen Draag sea tangible y espectacular. La voz de Gerard Way parece desafiar el tiempo. Su calidad vocal permanece intacta, pero es su capacidad interpretativa y su creatividad fenomenal lo que realmente eleva el show. Way no solo canta; conduce un viaje de sensaciones. Podríamos ver y caer en el régimen una y otra vez. My Chemical Romance ha demostrado que su legado está más vivo que nunca. Fue una noche de catarsis, teatro y rock. Por todo esto y más, solo nos queda decir: Larga vida a las emociones.
Setlist The Hives
Enough Is Enough
Main Offender
Born a Rebel
Paint a Picture
Bogus Operandi
Hate to Say I Told You So
Countdown to Shutdown
Legalize Living
Come On!
Tick Tick Boom
The Hives Forever Forever The Hives
Setlist My Chemical Romance:
Dead!
This Is How I Disappear
The Sharpest Lives
Welcome to the Black Parade
I Don't Love You
House of Wolves
Cancer
Mama
Sleep
Teenagers
Disenchanted
Famous Last Words
The End.
Blood
Boy Division
It's Not a Fashion Statement, It's a Fucking Deathwish
Heaven Help Us
I'm Not Okay (I Promise)
SING
Na Na Na (Na Na Na Na Na Na Na Na)
You Know What They Do to Guys Like Us in Prison
Hang 'Em High
Helena
The Kids From Yesterday



