Los pioneros del death metal melódico sucumbieron con una abrasadora energía que hizo temblar el Teatro Cariola por cerca de dos horas.
Transcurridas ya dos semanas del año 2026, nos damos cuenta de que el tiempo avanza sin concesiones, el reloj no se detiene y, para muchos, eso puede pasarnos la cuenta, ya sea física o mentalmente. No obstante, una vez más quedó claro que hay algo que no se deteriora con los años: la pasión por la música, y en especial, por el metal.
Así fue como anoche el Teatro Cariola se transformó en un verdadero infierno teñido nuevamente de negro, luces tenues y un sonido brutal y demoledor que pocas bandas logran alcanzar y, más difícil aún, sostener en el tiempo.
Eso fue precisamente lo que consiguieron los suecos Dark Tranquillity, quienes, en el marco de los 30 años del lanzamiento de The Gallery —piedra angular del melodic death metal— y los 20 años de Character, supieron construir una dualidad perfecta sobre cómo estructurar una gira en torno a dos de sus obras más importantes, entregando simplemente una cátedra en el primer gran show del año.
En Resistance, te contamos todos los detalles y apreciaciones de la séptima visita de Dark Tranquillity a Chile.
Blackflow
A eso de las 20:00 horas, la jornada comenzó de manera sólida y contundente con la presentación de los nacionales BlackFlow, quienes asumieron la responsabilidad de abrir la noche con una propuesta que no pasó desapercibida. La banda desplegó un doom metal pesado, denso y muy bien ejecutado, con claros guiños a la escuela clásica del género, evocando inevitablemente a referentes como Candlemass.
Desde los primeros compases quedó claro que el sonido estaba cuidadosamente trabajado: guitarras y bajo profundamente distorsionados, pero con cuerpo y definición; una batería firme y bien asentada; y, por sobre todo, una destacada performance vocal, con un cantante de registro cercano al barítono, gran proyección y un control del aire notable, capaz de sostener notas largas y profundas con aparente facilidad.
Sin duda, BlackFlow ofreció una apertura a la altura, funcionando como un preludio oscuro y pesado que preparó el terreno de manera ideal para lo que vendría después.
Dark Tranquillity
En un abrir y cerrar de ojos, el recinto estaba prácticamente repleto. Sin demasiada intro, Dark Tranquillity irrumpió en el escenario con energía, rabia y un sonido demoledor, comandado por Mikael Stanne. Los primeros riffs de “Punish My Heaven” marcaron el inicio del viaje, dando el puntapié inicial al primer set de la noche, centrado en la celebración de The Gallery. Las cortinas con el arte característico del disco en el escenario reforzaron la atmósfera, mientras los primeros cánticos al unísono comenzaban a apoderarse del Cariola.
De esta forma, la banda repasó otros pasajes clave de aquel segundo álbum con “EdenSpring”, “Lethe” y “The Dividing Line”, configurando un bloque inicial que no solo apeló a la nostalgia, sino que reafirmó la importancia de este disco como una de las piedras angulares del melodic death metal. Canciones que, incluso hoy, conservan una ferocidad y una carga emocional intactas en vivo, recordando por qué The Gallery fue determinante en la construcción del sonido de Gotemburgo y en la influencia que ejerció sobre generaciones completas de bandas posteriores.

Todo esto, además, estuvo acompañado por una mosh pit sencillamente demoledora, en la que estuvimos muy cerca. Latas de cerveza volando por los aires, litros de sudor y algunas caídas inevitables que, lejos de frenar la intensidad, reforzaron ese código tácito del metal: caerse, levantarse y seguir. Un ritual que no puede faltar en los conciertos de nuestro país y que Mikael Stanne observaba con una sonrisa cómplice, orgulloso de la euforia del público.
El segundo gran eje conmemorativo llegó de la mano de Character (2005), álbum que cumplía 20 años y que representa una etapa distinta dentro de la evolución de la banda, más directa y agresiva. Dark Tranquillity supo plasmar a la perfección el espíritu de este disco: un sonido más moderno, pero igualmente armonioso, que se sintió a flor de piel entre los fanáticos, con una mezcla que sonó simplemente espectacular.
Temas como “The New Build”, “My Negation” y “Lost to Apathy” marcaron este tramo del concierto, cerrando de manera contundente el marco conceptual de la gira aniversario.
A partir de ahí, el set se abrió a distintas épocas del catálogo de Dark Tranquillity, incorporando canciones más recientes como “Not Nothing” y “Unforgivable”, todas recibidas con el mismo entusiasmo por un público que se mantuvo activo durante toda la presentación, saltando, cantando y formando mosh pits de manera constante.
Durante todo el concierto se respiró un ambiente de celebración. Mikael Stanne, sobrio y preciso en sus intervenciones, se mostró cercano y agradecido, presentando canciones y deteniéndose brevemente para reconocer el apoyo del público chileno tras décadas de carrera. Visiblemente emocionados, él y el resto de la banda irradiaron una energía que se explicó, en parte, por tratarse del inicio de la gira, con Chile como primer destino. La conexión entre banda y público fue total, reafirmando esa idea tantas veces repetida por músicos internacionales: la intensidad del público sudamericano —y particularmente del chileno— transforma cada concierto en un intercambio constante de energía.
Uno de los momentos más altos y emotivos de la noche llegó con “ThereIn”, del álbum Projector. El Teatro Cariola se convirtió en un solo coro, reflejando esa sensación de camaradería y comunión tan propia de los conciertos de metal, donde desconocidos se abrazan y comparten una misma emoción bajo una identidad común.
Tras cerca de dos horas de concierto, la banda decidió cerrar la noche con un gesto cargado de simbolismo: un tributo a At The Gates. Mikael Stanne dedicó unas palabras a su amigo fallecido Tomas Lindberg (“Tompa”), recordando la estrecha hermandad entre las bandas fundacionales del sonido de Gotemburgo.
La elección de “Blinded by Fear”, del álbum Slaughter of the Soul, fue el broche perfecto: un mosh pit masivo, una descarga de energía total y un homenaje sentido a otro pilar del melodic death metal. Hay que ser sinceros: pocas veces se ha visto una mosh tan demoledora y apasionada, donde se sentía el pesar por la ausencia de Tompa, canalizado en una respuesta física y emocional desbordante. El cover de At The Gates se vivió como un verdadero infierno oscuro, firmando uno de los cierres más potentes de los últimos tiempos.
Así se cerró una noche memorable, con
Dark Tranquillity ofreciendo una clase magistral de ejecución, emoción y legado, reafirmando su estatus como uno de los grandes arquitectos del género. Una demostración clara de que el tiempo puede pasar, pero la euforia y la energía no se extinguen: siguen rugiendo. El sonido que marcó un antes y un después en Suecia y en el death metal melódico continúa vivo, y con ello queda claro que 2026 promete —y bastante— como uno de los mejores años para ser fanático del metal y estar vivo.
Setlist Dark Tranquillity Chile 2026
Punish My Heaven
Edenspring
Lethe
The Emptiness From Which I Fed
The Dividing Line
The New Build
One Thought
The Endless Feed
Through Smudged Lenses
My Negation
Lost to Apathy
The Last Imagination
ThereIn
Unforgivable
Atoma
Not Nothing
Terminus (Where Death Is Most Alive)
Phantom Days
Misery's Crown
Blinded by Fear (At the Gates cover)
Escrito por: Javier Pardo Sepúlveda
Fotografías por: Ariel Lobos