Tantas giras, discos, producciones, historias, es parte de la vida de Valor Kand, vocalista de Christian Death. Músico y productor, quien, tiene su propio discurso frente al mundo, donde conviven la memoria ancestral, la crítica al poder, la espiritualidad sin dogmas y una profunda observación de la naturaleza humana. Más que un músico, Kand se presenta como un narrador del tiempo, alguien que entiende la música como un mapa emocional y filosófico donde tradición oral, experiencia vital y arte se cruzan para dar sentido al caos contemporáneo
En esta conversación, el histórico líder de Christian Death
reflexiona sobre humanidad, tecnología, sufrimiento, creación y memoria.
- El año pasado estuviste en Chile con The
Mission, y en esta oportunidad ustedes son el headliner. ¿Cómo te sientes con
esta gira?
Creo que esto es diferente, hemos estado aquí algunas
veces, pero simplemente me gusta venir. Tengo amigos que vivían aquí, pero ya
no viven acá. Son de Chile, pero se mudaron a otros lugares. Te lo estaba
contando la otra noche. Hace ocho años, o cuando haya sido, teníamos muy poca
gente. Creo que había como diez personas.
- Tienen más de 10 discos. ¿Cómo evalúas la
evolución de la banda?
- Cuéntame acerca de este nuevo disco.
- Para el nuevo álbum tengo tres portadas posibles. Está
inspirado en Sudamérica, en las culturas indígenas. En los mapuches, en los
pueblos originarios, en la historia de la opresión. Todas las culturas tienen
la misma historia con distintos nombres.
El problema es creer que una cultura es mejor que otra. Eso
arruina todo. La armonía es como una guitarra afinada. Nuestra música quiere
ser un mapa de la humanidad. Si entiendes eso, sabes hacia dónde ir y dónde no.
- Llevas harto tiempo trabajando con Maitri,
siento que son un buen dúo.
- Trabajar con
Maitri es especial. Ella tiene una voz hermosa. Nuestras filosofías son iguales
desde perspectivas distintas: yin y yang: sol y luna, oscuridad y luz.
- ¿Y tú crees que tienes una filosofía propia?
- Siempre pensé que los discos eran muy distintos entre sí.
Las letras hablan de la muerte, del amor, de la filosofía, de la vida. Son muy
diferentes. Yo siempre vi cosas distintas en las canciones. Cada canción está
inspirada en algo. Algo que yo mismo o Maitri, vivimos en la vida, y lo
transformamos en una expresión artística, como una pintura. Una pintura siempre
tiene una filosofía.
- Para este disco, porque todos tienen una reflexión.
¿Qué deseaste expresar en este?
- Sí, hablábamos de una época. Empezamos a escribir el
álbum antes del COVID, porque esperábamos una situación así. No sabía que sería
ese virus específico, pero sabía que los gobiernos del mundo estaban
conspirando para cambiar la forma en que funciona el mundo.
Querían más control sobre la población. No eran tanto los
gobiernos, sino la gente con dinero, poder y las corporaciones. Querían más
poder y más dinero. ganaron mucho dinero, pero no lograron su objetivo
completo, porque mucha gente se dio cuenta de la mentira.
La canción ‘Rise and Shine’ habla de eso, de
controlar a la población. Esa letra fue escrita antes del COVID. Luego agregué
lo de las inoculaciones, sabía que iban a intentar un gran negocio masivo.
Funcionó, pero creo que fracasaron en el fondo.
Los gobiernos están cambiando porque la gente, gracias a
internet, no es tan tonta como pensaban. Esa fue toda la idea del álbum. Cuando
estábamos de gira yo era muy político en el escenario. El año pasado no dije
mucho en Chile, pero el año anterior sí hablaba bastante de política. Hoy voy a
quejarme del rey de Inglaterra, porque creo que tiene mucho que ver con la
corrupción.
Mi abuela solía decirme que la reina no tenía poder, que
era solo un símbolo turístico, eso no es verdad. Tenía mucho poder, y el rey
ahora tiene aún más. Es peligroso, está dispuesto a arruinar la vida de la
gente para tener más poder.
En Europa muchos gobiernos ya le han quitado poder a la
gente. No sé cómo es la situación en Chile. En Argentina, creo que ahora son
más libres. Hay personas que quieren salir del sistema y otras que quieren ser
parte porque les prometen poder. Esa es mi visión política del mundo hoy.
—Sabes mucho, del mundo, política…
—Sí. Leo mucho. Es más profundo que eso.
- Desde tus primeros años en la banda, ¿ves diferencias?
Yo siempre noté cambios en el sonido: más post-punk, más clásico. Ahora siento
que hay otras filosofías, porque el mundo ha cambiado mucho.
- Cuando empecé, yo era católico, pero no me gustaba la
opresión de la gente ni de la iglesia. Cuando tenía siete años, una monja dijo
que Dios creó todo, y yo pregunté quién creó a Dios. Me golpeó con una vara.
Ahí pensé: esta mujer no es buena. Desde ese momento dejé de rezar y de ir a la
iglesia. No soy ateo, pero dejé de seguir esa visión de Dios. Si existe un Dios
amoroso, no actuaría así.
Durante años fui casi ateo. Pero con el tiempo pensé: ¿Cómo
sabemos qué es real? Hay que tener la mente abierta. Si eres satanista, igual
crees en lo mismo que un católico. Si eres ateo, no crees en nada. Yo prefiero
estar en el medio.
No sabemos qué pasa después de la muerte ni antes de nacer.
Pensar que tienes todas las respuestas es arrogancia o miedo. Yo prefiero
aceptar que no sé. Para mí eso es optimista.
He visto cosas terribles: violencia, abuso, maldad. El
álbum “Atrocities” habla del sufrimiento de las víctimas del nazismo, pero
puedo cantar solo sobre sufrimiento. Soy una persona feliz, amo la vida, la
gente, los lugares.
La música negativa sirve para liberar, para superar lo
negativo. Es como gritar y luego sentirse mejor. Es psicoterapia. Mucha gente
me ha dicho lo que una canción significó para ellos, incluso sin entender el
idioma. eso me demuestra que funciona. La música comunica más allá de las
palabras.
- Ya que lees mucho, ¿tienes referencias?
- No tengo influencias específicas. Me gusta todo. Viajo
mucho. Nunca viví más de dos años en el mismo lugar hasta hace poco. Viajar y
tocar es maravilloso, excepto los aviones. Antes era lindo volar. Ahora es
miserable. Todo es para ganar más dinero.
Yo era
baterista desde los cinco años. cuando tenía nueve años, ya estaba en bandas.
Mis amigos tocaban guitarra. Un día escuché a Jimi Hendrix, mi madre llevó el
disco a casa y lo puso, pensé “dios mío, ¿Qué es esa forma de tocar la
guitarra?”. Esa fue mi mayor inspiración, y dije, “ahora quiero tocar
guitarra”.
Vivíamos con
su profesora de danza, que era baterista y venía de África. Él tocaba la
batería para que las chicas bailaran, y nosotros vivíamos con él. Cada vez que
iban al estudio de danza, me decía: “anda a tocar la batería”. Toco batería
desde los cinco años.
Iba de gira
con mi madre cuando tenía seis o siete años, tocando la batería. Incluso abrí
un show para los Rolling Stones. Había una bailarina y yo era el baterista.
Éramos solo ella y yo frente a 30 mil personas. Yo era un niño y a todos les
encantó.
Esa fue la
primera gran historia de mi vida. Estaba muy asustado, pero como era un niño,
también era confiado. Y eso hizo que quisiera tocar siempre. Me encantaba la
reacción de la gente: “oh, qué lindo, un niño tocando la batería”. Todos me
querían y yo me sentía muy especial. Tenía el pelo largo, con rulos. Podía
sentarme encima de él. La gente decía: “¿quién es esa niñita?”. Y yo respondía:
“soy un niño”.
—Tienes muchas historias.
—Sí. Mucha gente dice que debería escribir un libro, pero no las recuerdo todas. Son demasiadas. A veces digo: “esa historia, anótala”, pero las olvido. Incluso la historia que te conté recién creo que nunca se la había contado a nadie. Simplemente apareció en mi cabeza.
- Sobre el
futuro, ahora estamos mirando hacia el próximo año. Queremos sacar el álbum,
recorrer el mundo, tocar en todos lados y hacer feliz a la gente. Es bastante
simple.
- Llevas tantos años en la música, pero, ¿Qué
te falta realizar?
- Me gustaría hacer música para películas, soundtracks. Es
un sueño que aún no sé si se cumplirá.