La nostalgia de los 2000 trajo consigo el retorno del Nü metal, y uno de sus pioneros sin duda fue Limp Bizkit, con su mezcla de metal y rap, guitarras intrincadas con sonidos extraños y que lograron entrar a cada radio y televisor durante el inicio de la década. Hoy llegan a Santiago a demostrar que no era solo una moda, que tras más de 30 años de carrera siguen en plena forma, y aún logran mover mareas (quizás ya no tan jóvenes) todas con el clásico gorro rojo. Unidos a una parrilla que mezcla nuevos talentos, con viejas glorias, era una jornada perfecta para convertirse en un perdedor, y entrar a Loserville, en el estadio Santa Laura.
Si bien en la antesala se vivió la incertidumbre frente al festival, ya que el IND canceló el permiso para la realización del show en el parque estadio nacional, de último minuto la productora logró trasladar el espectáculo al estadio Santa Laura, asegurando el retorno de Limp Bizkit, y entregando un recinto más cómodo para todos los asistentes.
La jornada comenzó con un sol potente a las 4 de la tarde, y los asistentes bloqueador en mano no se hicieron esperar, y con una muy buena asistencia Slay Squad abrió los fuegos. Con una mezcla entre metal y rap, la banda rememoraba los inicios de Limp Bizkit, pero con un estilo más potente, más crudo, más cercano al post hardcore y con mucho uso de guturales, fueron la gran sorpresa del festival, dejando encantado al público. Tras su exitosa presentación, bajaron rápido del escenario para compartir con el público, sacándose fotos, gritando SQUAD! y bailando en la barricada junto a la gente que animaba a la banda. Slay squad es una banda para ponerle oreja, porque su sonido le da una bocanada de aire fresco a la escena del metal
Luego fue el turno de Riff Raff, rapero recordado por su participación en el reality show de MTV “From G’s to Gents” donde me cagaba de la risa. Presentado por Fred Durst, quien lo acompañó en un par de canciones, el rapero armó un popurrí un poco ecléctico dentro de su setlist, sin lograr conectar del todo con el público, los que lo escucharon atentamente durante todo su show.
Avanzada la tarde, comenzaba a nublarse, para fortuna de todos los que estábamos en cancha, y llegó al escenario Ecca Vandal, rapera australiana con una propuesta muy innovadora, armada con una manopla y un micrófono; y acompañada por una batería y el multi instrumentista Richie Buxton, lograron encender al público del Santa Laura, con sus ritmos que mezclaban cadencia y agresividad
El desparpajo de Ecca Vandal es impresionante, ya que con 10 años de carrera y solo un álbum bajo el brazo, se paró sobre el escenario como una veterana experimentada, echándose al público al bolsillo, llegando a caminar entre ambas canchas para pararse sobre las barreras de contención e invitar a la gente a participar del espectáculo. Con un setlist interesante, con Richie pasando del bajo a la guitarra, de los sintetizadores a las pistas, esta banda de tres piezas llenó un estadio gigante, por lo que se merece todos los aplausos de la tarde
A las 18:30, como reloj suizo, saltó a escena el 311 (si, porque cuando yo era chico se le decía EL 311), un poco empaquetados y un poco fríos, elongando y moviendo el cuello para poder calentar. Una vez entraron en onda, comenzó a sonar el setlist de mi infancia y en los 90, y si se cierran los ojos es fácil olvidar que toda la banda ya se acercan a los 60 y que estos temas me pegaron cuando no tenía ni 10 años. Bajaron el ritmo para tocar un cover de The Cure, lovesong en clave de reggae, para volver a subir el ritmo con Applied Science. De pronto miro hacia el lado y veo a la banda Sinergia, casi completa, disfrutando del 311 y todos esos temazos que escuchaban en su juventud.
Quebraron el setlist con un solo de batería, al que sumaron 4 kits de percusión para los demás miembros del 311, cerrando el solo con un juego de tambores al estilo Mayumana. Cerraron la tarde con Down y Feel So Good, para poner broche de oro a un set sólido. Mención aparte tienen las calugas de Nick Hexum, ojalá yo tener ese estado físico ahora a mis treinta y tantos.
Ya avanzaba la tarde, se acababa el calor y llegaba el turno de Bullet for my Valentine, los últimos invitados a la fiesta, pero no por eso traían un show menos preparado. Los británicos venían celebrando los 20 años de su disco debut The Poison (2005), trasladándonos a principios de los 2000, porque esa es la tónica de Loserville, un viaje nostálgico al pasado. Bullet for my Valentine inició su show con Her Voice Resides y 4 Words (To Coke Upon), como una patada directo a la garganta, rememorando toda la onda del emo y screamo que reinaba en esos días, y el sonido con el que pusieron las primeras piedras del metalcore moderno. No queda más que decir “mama esto no es una fase, este es mi verdadero yo”
Al momento de tocar Tears Don’t fall, se encendieron los moshpits e incluso las bengalas en el estadio Santa Laura, demostrando toda la agresividad de la banda, desatando la locura en todos los rincones. De pronto, le lanzaron una camiseta chilena y dice “si ustedes cantan como unos chuchesumadres, yo me pongo la camiseta” (todo esto en inglés, obvio). La audiencia respondió gritando a todo pulmón por lo que Matt tuvo que volver con la camiseta puesta y dijo “ahora me veo como un aweonao con esta combinación de colores, pero todo sea por ustedes! Fashion baby!”
Los temazos de The Poison (2005) fueron cayendo uno a uno, demostrando el nivel de la banda, y por qué se ganaron su lugar en la historia del metal. Tras este gran show solo puedo reflexionar que en la mitad de mi adolescencia me negué a escuchar todo este tipo de bandas porque me parecían lo más poser que había, hoy como peri cuarentón solo me queda reflexionar en lo tonto que fui y todas las bandas que no me permití disfrutar por dármelas de TRVE. Larga vida a Bullet for my Valentine
Cae la noche sobre el Santa Laura y ya está todo preparado para la llegada de Limp Bizkit, y la cancha y galerías se tiñen de rojo con el gorrito de los New York Yankees que impusiera Fred Durst. Se apagan las luces y llegan los 4 miembros sobrevivientes de la banda a sentarse de espaldas al público, y mirar la pantalla gigante del fondo, con un emotivo video homenaje al fallecido Sam Rivers, bajista fallecido recientemente, con mensajes como “nuestro hermano” y “por siempre”, demostrando que solo muere quien se olvida. Tras un aplauso sordo del estadio, comenzaron el show con Break Stuff, golpeando con su mayor éxito de inmediato, desatando la locura de los asistentes, incluyendo a los miembros de Slay Squad, que aparecieron en escena para apoyar en ese icónico break Down.
Fred Durst da la bienvenida a su festival Loserville, diciendo que oficialmente, todos los asistentes "son unos perdedores", e invitándonos "a carretear como si fuera 1999" dando el pase a un pequeño cover de Master of Puppets de Metallica, seguido por la introducción de Wes Borland de Hot Dog, con sus líneas de guitarras icónicas y un muro de EVH 5150 que le entrega ese sonido tan característico de la década de los 2000. Mezclando temas propios con algunas partes de canciones lanzadas por Dj Lethal, fueron sonando uno a uno los temas de Limp Bizkit, sin soltar la emoción del público, quienes no detenían los moshpits, los saltos, los gritos y las bengalas a lo largo de toda la cancha (porque si, en la cancha vip también había mosh y bengalas).
Uno de los puntos más incendiarios de la noche llegó con el cover de Beastie Boys: Sabotage, la que sonó con toda su rabia noventera, y con Ecca Vandal como invitada en el escenario, desataron una tormenta que nadie sabía que necesitaba hasta que ya era demasiado tarde para no estar saltando como poseído. El momento emotivo vino después, cuando Fred Durst cantó Behind Blue Eyes, dedicada al fallecido Sam Rivers. La galería se iluminó con miles de luces de celular, transformando el Santa Laura en un cielo estrellado dedicado al bajista que acaba de partir. Para Full Nelson, una fanática subió al escenario con una bandera chilena y se mandó la canción entera a dúo con la banda, gritando como si hubiese nacido para ese minuto de gloria. Luego, DJ Lethal soltó los primeros acordes de Careless Whisper de George Michael, y Fred invitó a todo el estadio a abrazarse y menearse con espíritu romántico... solo para romper la dulzura de inmediato con su clásico cover de Faith, como buen maestro del quiebre emocional. Y cuando pensábamos que todo había terminado, volvieron a tocar Break Stuff, cerrando la jornada como un ouroboros Nü Metalero: el círculo se rompió, se reconstruyó y se volvió a romper, como cueca de los picados para los que no alcanzaron a bacilar la primera vez. Porque acá, en Loserville, todos merecen romper algo… al menos por dentro.
Loserville fue nostalgia pura, si bien las primeras bandas son jóvenes, desde el 311 en adelante fue volver a la infancia, a la adolescencia, y olvidar un rato que ya estamos cerca o sobre los cuarentas y aguantarnos el dolor de rodilla del día domingo por la mañana. Si bien el público objetivo éramos noventeros, me sorprendió la cantidad de gente joven presente, y qué bueno que sea así, para revitalizar la escena, para revivir a las viejas glorias y mantener viva la llama del rock y el metal. Muchas gracias Limp Bizkit por hacer, aunque sea por una tarde, que ser perdedor, no sea tan malo, y que este bálsamo musical nos sirva para cruzar el 2025 con vida. Este festival y en especial el show de Limp Bizkit queda en mi top 5 de conciertos de este año.
Escrito por Ramiro Jorquera
Fotografías por Diego Pino
Revisa la galería de fotos acá
Setlist
Limp Bizkit
Break Stuff
Hot Dog
Show Me What You Got
My Generation
Rollin' (Air Ride Vehicle)
My Way
Boiler
Sabotage
Eat You Alive
Behind Blue Eyes
Dad Vibes
Nookie
Full Nelson
Faith
Take a Look Around
Break Stuff
Bullet for my Valentine
Her Voice Resides
4 Words (To Choke Upon)
Tears Don't Fall
Suffocating Under Words of Sorrow (What Can I Do)
Hit The Floor
All These Things I Hate (Revolve Around Me)
Hand of Blood
Room 409
The Poison
10 Years Today
Cries in Vain
The End
Waking The Demon
311
Beautiful Disaster
Come Original
Freak Out
Lovesong
Applied Science
Solo de Batería
Amber
Creatures (For a While)
Down
Feels So Good







