Death To All: cuando el legado se vuelve presente

René Canales15 de diciembre de 2025



Las luces bajan y no hay artificio innecesario. No hay introducciones grandilocuentes ni discursos solemnes. Cuando Death To All sale al escenario, lo que se impone no es la nostalgia, sino la sensación de que esta música todavía está presente. No como un recuerdo, sino como un cuerpo vivo que respira, se tensa y vuelve a golpear con fuerza.

Death To All nace en 2011, lejos de la lógica clásica de las bandas tributo. El proyecto surge cuando Gene Hoglan, histórico baterista de Death, comienza a reinterpretar Individual Thought Patterns en una serie de clínicas de batería. La reacción fue inmediata: la música no solo resistía el paso del tiempo, sino que parecía reclamar un espacio propio en el presente. Lo que comenzó como una celebración puntual terminó tomando forma como un proyecto estable, integrada por músicos que no solo conocen este repertorio, sino que lo construyeron desde dentro.

Sobre el escenario, la base de Death To All está compuesta por Hoglan en batería, Steve DiGiorgio en bajo y Bobby Koelble en guitarra, todos exmiembros de Death en distintas etapas clave. A ellos se suma Max Phelps en voz y guitarra, encargado de una tarea delicada: cantar estas canciones sin el intento de imitarlas, respetando su espíritu, sin convertirlas en una copia. El resultado es una interpretación firme, precisa y honesta, que privilegia la musicalidad por sobre la réplica.

La propuesta de Death To All es clara y deliberada. No hay material nuevo ni intención de grabar discos bajo este nombre. Sus integrantes han sido categóricos al respecto: este proyecto existe para tocar esta música, no para extenderla artificialmente. “No queremos diluirlo”, ha señalado DiGiorgio. En ese gesto hay una ética que atraviesa todo el proyecto: entender a Death To All como un espacio de memoria activa, no como una franquicia.

Cada gira se articula como un recorrido curado por la discografía de Death. En los últimos años, el grupo ha estructurado sus shows en torno a aniversarios específicos —Spiritual Healing y Symbolic, Scream Bloody Gore y The Sound of Perseverance—, combinándolos con clásicos transversales. Lejos de sonar museística, esta selección refuerza la idea de evolución: de la crudeza primitiva a la sofisticación técnica, todo convive en un mismo set sin perder coherencia.

El impacto emocional es uno de los rasgos más notorios de los conciertos de Death To All. Entre el público conviven generaciones distintas, muchas de las cuales nunca vieron a Death en vivo. Para algunos, el show es una forma de cierre; para otros, un primer encuentro largamente postergado. Hoglan lo describe sin rodeos: noches intensas, público conmovido, una conexión que va más allá del virtuosismo. La música funciona como un lenguaje compartido que sigue diciendo algo relevante hoy.

Musicalmente, Death To All se apoya en una ejecución impecable, pero evita caer en el exhibicionismo. La complejidad rítmica y técnica está al servicio del groove, del peso y de la claridad. La banda suena ajustada, enérgica, consciente de que estas canciones no necesitan ser reinventadas para seguir siendo desafiantes. La interpretación respeta las versiones originales, pero permite que cada músico aporte desde su propia experiencia y madurez.

Llamar a Death To All una banda tributo resulta insuficiente. No se trata de recrear un pasado perdido, sino de sostener una obra que nunca dejó de avanzar. El mismo Hoglan ha señalado que "Si Chuck siguiera vivo, esto simplemente se llamaría Death". En ese sentido, cada concierto es menos un homenaje estático que un acto de continuidad: una afirmación de que esta música sigue teniendo algo que decir, aquí y ahora.

Pero Death To All tampoco pretende reemplazar a Death ni ocupar su lugar en la historia. Su objetivo es más simple y, al mismo tiempo, más difícil: tocar estas canciones con convicción, respeto y vida propia. Mientras eso ocurra, el legado no será un recuerdo, sino una experiencia compartida, amplificada noche tras noche frente a un público que sigue respondiendo como si fuera la primera vez. 

Recuerda que Death to All es una de las cabezas de cartel del próximo Metal Beer Fest 2026, festival que se tomará el Teatro Caupolicán el próximo 17 de enero en una jornada única de celebración de lo mejor del metal nacional e internacional. Venta de entradas a través de passline.  



 
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