-EntrevistaChad StewartGene Loves JezebelNick Rozz

Chad Stewart y Nick Rozz: cuando la trayectoria se vuelve lenguaje

Fer29 de diciembre de 2025



Las historias de Chad Stewart y Nick Rozz no se ordenan de manera lineal. Avanzan por escenas distintas, se cruzan con nombres fundamentales del rock, vuelven sobre sus propios pasos y siguen adelante, siempre impulsadas por la misma pulsión: tocar. No hay un punto exacto de partida ni un momento definitivo de llegada; hay, más bien, una acumulación de experiencias, viajes, escenarios y aprendizajes que se superponen con naturalidad.

En esta conversación, ambos músicos se detienen a mirar ese recorrido, desde sus primeros descubrimientos musicales, la convivencia entre estilos que marcaron su formación y de cómo el paso del tiempo no elimina la urgencia creativa, sino que la redefine. El hard rock, el punk, la new wave y la estética oscura aparecen como territorios habitados, visitados y comprendidos desde dentro.

Ambos músicos estuvieron presentes hace un par de semanas con Gene Loves Jezebel, el baterista y guitarrista, se presentaron por primera vez en nuestro país con esta agrupación. 

En su visita, Stewart y Rozz reflexionan sobre lo que significa aprender tocando con otros, mantenerse fiel a un lenguaje propio y aceptar que la música, más que una carrera, es un modo de vida. Una crónica sobre trayectorias que no se detienen y sobre el impulso constante de seguir creando.

- Es la primera vez que Gene Loves Jezebel está en Chile. ¿Cómo viven esta experiencia, teniendo en cuenta que Latinoamérica es especialmente relevante para la escena gótica?

NR: Creo que todos estamos muy expectantes por presentarnos en Chile. Es la primera vez que Gene Loves Jezebel se presenta en Chile, lo cual resulta muy especial. En la última gira que realizamos por Latinoamérica no incluimos a este país, así que esta visita genera una gran emoción para nosotros.


CS: Esta es mi segunda visita a Chile. La primera vez fue junto a Gilby Clarke, de Guns N’ Roses, por lo que esta experiencia resulta distinta para mí, con un público diferente. Será interesante y entretenido conocer y compartir con los seguidores del Dark Wave.


- Ya llevan su buen tiempo con Michael en Gene, quien tiene una larga historia en la música. ¿Cómo es el proceso de trabajar con él?


NR: Esta formación específica de la banda es muy particular. He tocado con Michael Aston, de manera intermitente, durante más de diez años. Este equipo, conformado por los tres, proviene de mundos musicales diferentes. Probablemente Chad y yo somos más conocidos dentro del ámbito del hard rock; ese es nuestro trasfondo y el estilo por el que el público nos identifica principalmente. Sin embargo, los tres compartimos un profundo aprecio por este tipo de música.


CS: Bueno, la primera banda importante en la que participé se llamaba The Newly Deads, integrada por Tamey Down y Kyle Call, de Back Tags, y por Tim Skold, de Marilyn Manson. Era una banda realmente destacada, y fue allí donde muchas personas me conocieron por primera vez. Técnicamente, mis inicios estuvieron ligados a este ámbito musical.


Posteriormente, me incorporé a Faster Pussycat, y más adelante toqué con Gilby Clarke, de Guns N’ Roses, así como con Tracii Guns, de L.A. Guns. Actualmente, Johnny forma parte de L.A. Guns, aunque anteriormente estuvo en Chelsea Smile, un proyecto con una fuerte influencia punk y una estética más oscura.


De alguna manera, todos hemos tenido contacto con este mundo musical. Aunque se nos conozca principalmente por otros estilos, este trasfondo común hace que resulte más natural y accesible para nosotros formar una banda como esta.


NR: Para nosotros es positivo poder involucrarnos plenamente y tocar este tipo de música, porque la comprendemos desde dentro. No somos músicos que conozcan un solo estilo y luego se enfrenten a algo completamente ajeno, sino que tenemos una conexión genuina con este género.


CS: Además, contamos con una de las grandes figuras de todos los tiempos como vocalista principal. Si se presenta la oportunidad de tocar junto a uno de los pioneros del género, ¿por qué no aprovecharla?


NZ: Para mí, al menos, es positivo ejercitar ese “músculo” musical, ya que implica una mentalidad muy distinta a la de una banda tradicional de hard rock. Cuando toco en una formación con dos guitarras, puedo integrarme con facilidad y cumplir mi función. En este caso, al ser el único guitarrista, existe mucho más espacio que debe ser llenado, lo que exige un enfoque diferente a la hora de tocar.


Mis influencias son amplias, por lo que en este proyecto incorporo con mayor énfasis un enfoque más cercano a la estética de Daniel Ash, por ejemplo. Se trata de encontrar un equilibrio entre el lugar del que uno proviene musicalmente y el sonido que se busca construir. Afortunadamente, siempre he tenido un pie en cada mundo.


Me atraen el goth y el post-punk, pero también el hardcore, el punk rock, el hard rock y el heavy metal. Por eso, de algún modo, siempre he sido un músico “atípico”, ya que nunca me identifiqué con un solo estilo ni con una única escena; no era únicamente “el chico de la polera de Iron Maiden”.


- Desde pequeños que escuchan rock y sus derivados. 


CS: Cuando era niño, mis dos bandas favoritas eran Iron Maiden y Duran Duran.


NZ: ¡Sí! Y esa es la anécdota graciosa que suelo contar: cuando tenía diez años, en un lapso de apenas dos meses, convencí a mi madre para que me llevara a ver a dos bandas muy distintas, Mötley Crüe y Duran Duran. Tenía solo diez años, y, por supuesto, mis amigos no lo entendían.


CS: En Estados Unidos, cuando uno crece, la mayoría de las personas suele identificarse con una sola escena: eres el chico del heavy metal, el de la new wave o el del goth. Yo me sentía parte de todas esas corrientes, y creo que algo similar ocurre con Johnny y Nick.


NZ: Si bien somos más conocidos por nuestra participación en bandas de hard rock, comprendemos profundamente este estilo. No somos músicos que se hayan incorporado de manera superficial; entendemos y conocemos el origen de esta música.


Además, he tocado con distintos integrantes de esta banda, y esta es, sin duda, mi combinación favorita, porque todos compartimos esa comprensión común sobre de dónde proviene el sonido. Hemos trabajado juntos en el pasado y ya nos conocíamos, lo que facilita enormemente la dinámica. En ese sentido, hablamos el mismo lenguaje musical.


Provenimos de un ámbito determinado, pero también somos capaces de movernos con soltura en otros estilos, y eso resulta muy positivo.



-  ¿Qué crees que puedes aprender de él al formar parte de la banda y compartir este proyecto? 

CS: Creo que lo que hemos aprendido es que, en el fondo, todos hablamos el mismo lenguaje. En ese sentido, ha sido una experiencia muy gratificante reunir nuestras distintas influencias y combinarlas en un proyecto común. Asimismo, ha resultado especialmente enriquecedor integrar a Michael al proceso creativo, dadas las particularidades de su trayectoria y su enfoque musical.


NZ: Michael no proviene exactamente del mismo lugar que el resto, y es importante considerar que sus influencias se sitúan en la primera ola de este tipo de música. Su formación artística bebe de referentes como Patti Smith y de una tradición claramente ligada a lo poético y a lo literario, con figuras como Jim Morrison. Es desde ese ámbito —más artístico y expresivo— desde donde surgen muchas de sus influencias, algo característico de los músicos de aquella época.


Aunque Michael es ligeramente más joven que los demás, comparte ese núcleo de referencias provenientes de una etapa fundacional del género, lo cual resulta plenamente comprensible para mí. De hecho, hace unas semanas asistí en Los Ángeles a un concierto de Patti Smith, y pensé que nadie lo apreciaría más que Michael, ya que ese universo artístico es precisamente el que más lo representa.


A diferencia de muchos músicos, Michael no suele escuchar a sus contemporáneos, algo que no es inusual entre artistas que han surgido de un mismo contexto creativo. Se trata de una dinámica interesante y de una yuxtaposición particular a la hora de integrar distintas influencias. Para Michael resulta natural interpretar canciones que ha cantado durante más de cuarenta años, mientras que nosotros podemos aportar nuestro propio matiz, siempre procurando mantener una fidelidad esencial al espíritu de los discos originales, lo cual es fundamental. La intención no es transformar excesivamente el material, sino enriquecerlo sin perder su identidad.


CS: Sí, creo que ese ha sido uno de nuestros principales objetivos. A lo largo del tiempo han existido muchas versiones de esta banda, y probablemente aún haya otra más en algún lugar del mundo. Sin embargo, como colectivo, hemos tomado la decisión de mantener la propuesta lo más fiel posible a las grabaciones originales. Ese es, en esencia, nuestro trabajo: lograr que la interpretación sea lo más genuina y auténtica posible.





- Cada uno, ¿Cómo evalúan su evolución como músico desde sus inicios hasta la actualidad? ¿Cómo percibes ese proceso de crecimiento, considerando que comenzaste tocando un instrumento por primera vez y que hoy te presentas en escenarios de alto nivel, como en Chile?


NZ: Resulta curioso que, a finales del próximo mes, estaremos tocando en el mismo lugar donde interpreté música por primera vez hace veinticuatro años. Nos presentaremos en ese mismo recinto junto a Dream of Jezebel, en la costa oeste de Estados Unidos. De algún modo, esto representa un cierre de ciclo. Crecí a aproximadamente una hora y media de la ciudad de Nueva York, pero muchas de las bandas con las que he tocado no suelen llegar a ese mercado en particular, por lo que poder regresar a ese espacio específico resulta una experiencia muy singular y significativa. Es, literalmente, volver al lugar donde di mis primeros pasos como músico.


A lo largo de mi carrera, he tenido la oportunidad de explorar distintos caminos y de mantener un pie en un mundo y otro en un ámbito diferente, procurando siempre compatibilizar ambos. Disfruto interpretando distintos tipos de música y trato de conservar ese equilibrio, siguiendo hilos creativos diversos. En términos de evolución musical —si a eso apunta la pregunta—, considero que tocar con personas diferentes es fundamental: cuanto más se comparte con otros músicos, mayor es el aprendizaje. De cada colaboración se obtiene algo, ya sea para mejorar o para reconocer limitaciones, dependiendo de con quién se toque.


He sido afortunado de colaborar con músicos que me han ayudado a crecer y a desarrollarme como intérprete. A través de esas experiencias, uno aprende a conocerse mejor y a identificar aquello que necesita trabajar, procurando siempre contribuir al crecimiento colectivo. Si es posible elevar el nivel de todos, el resultado es positivo; si no, esa misma experiencia permite identificar los desafíos y aprender de ellos.


- ¿Tienes algún momento favorito en tu vida como músico, ya sea un concierto en particular o la grabación de un disco que haya marcado tu carrera?


NR: No lo sé; no creo que exista un momento único o singular. En este punto de mi vida, considero que he sido muy afortunado, ya que comencé muy joven, realmente muy joven. Gracias a ello, he tenido la oportunidad de conocer una gran parte del mundo, grabar discos, relacionarme con personas interesantes y tocar música en lugares a los que, probablemente, un niño proveniente de una pequeña ciudad de Connecticut no habría imaginado llegar. Esa es, en esencia, la experiencia: nunca se sabe adónde puede conducir el propio camino, y esa es, precisamente, la parte más valiosa. Por ello, es importante mantenerse atento y abierto a lo que venga.


Creo que hay algo particular en nosotros —y especialmente en los tres que actualmente tocamos con Michael—: somos músicos profundamente activos y vitales en lo que hacemos, y siempre lo seremos. Esa necesidad de crear y de tocar música está incorporada en nosotros, casi como si formara parte de nuestro ADN. Por esa razón, resulta fundamental seguir tocando, seguir haciendo música y compartirla con otras personas. No sabría qué hacer conmigo mismo si no pudiera salir a tocar; probablemente sea una de las cosas más importantes en mi vida. En realidad, la música en general es lo más importante para mí.


Desde muy temprana edad, la música ha tenido un papel central en mi vida. A los cinco años ya estaba expuesto a ella en el momento justo, en plena era de MTV, cuando el canal realmente cumplía una función formativa y cultural. A menudo pienso que nací en una circunstancia particular: si hubiera nacido diez años antes, mi trayectoria habría sido completamente distinta. Sin embargo, el momento en el que nací y el contexto en el que desarrollé mi carrera me obligaron a encontrar la manera de hacer de la música un modo de vida, de viajar, de conocer el mundo y de sostenerme a través de ella. Tuve que descubrir cómo lograrlo, y lo hice.


Al final, todo se reduce a eso: estar inmerso en la música, dejarse llevar por ella y seguir el camino que propone.


- Y tú Chad. ¿Tienes algún momento especialmente significativo en tu vida, como este concierto? 


CS: Hay muchas historias, muchísimas. Sin duda, darían para un libro en algún momento. He tocado con una gran cantidad de personas a lo largo de mi carrera. He trabajado con todos los integrantes de Guns N’ Roses y participé en el concierto de Duran Duran en 2006, durante su gira de reunión, dentro de una banda que ocupa un lugar muy especial en mi corazón. También grabé con ellos, lo cual fue una experiencia significativa. Se trataba de un proyecto de pop new wave que surgió en los años 2000, con la intención de recuperar la esencia de la música de los años ochenta y proyectarla hacia el futuro. A John Taylor le entusiasmó la propuesta y terminamos saliendo de gira, lo que resultó una experiencia extraordinaria.


Sin duda fue un sueño, aunque he tenido muchos sueños, y lo más notable es que muchos de ellos se hicieron realidad. Toqué con Poison durante un año y también con Faster Pussycat. Cuando era niño, jamás imaginé que podría realizar giras mundiales con bandas de ese calibre, y, sin embargo, lo he hecho. He recorrido el mundo: he estado de gira de manera prácticamente ininterrumpida desde los veintisiete años y ahora estoy cerca de los cincuenta y cinco, lo que supone un largo trayecto.


A lo largo de ese tiempo he formado amistades en distintos lugares del mundo y he tenido la oportunidad de conocer realidades y espacios que nunca pensé que podría experimentar. Me considero una persona profundamente afortunada y jamás doy nada por sentado. Estar aquí con ustedes, en este momento, es algo verdaderamente especial.


- Tantos discos, historias y más. ¿Tienen algún álbum favorito? 


NR: Cambia con el tiempo. Siento que tengo distintos lados y que, incluso, podría dar una respuesta diferente según el día en que se formule la pregunta. Lo que intento explicar es que poseo múltiples facetas para expresarme musicalmente. No se trata de una única influencia o de un solo impulso creativo.


Cuando era muy joven, uno de mis primeros grandes descubrimientos fue KISS, en una etapa en la que la banda ya no utilizaba maquillaje. Sin embargo, mi hermano conservaba numerosas carátulas en VHS de la época del maquillaje, lo que resultaba algo confuso para un niño de cinco años. Aun así, naturalmente me sentí atraído por esa etapa más teatral y visual, que para un niño resultaba fascinante: aquellos músicos parecían auténticos superhéroes. Ace Frehley fue una influencia temprana muy importante para mí. Posteriormente llegaron figuras como Joe Perry y bandas como Aerosmith, que representaron mi primera experiencia con el rock de estadio cuando aún era niño.


Más adelante, “Appetite for Destruction” de Guns N’ Roses se convirtió en un recuerdo especialmente impactante. Todo ese material de las décadas de 1980 y 1990, descubierto frente al televisor y la radio, fue fundamental en mi formación musical. Con el tiempo, también comenzó a influir el punk rock, junto con referentes de Nueva York y bandas como los Sex Pistols.


Si tuviera que trazar un arco personal, incluiría discos como “Appetite for Destruction”, “Never Mind the Bollocks” y trabajos de The Cult. Estos álbumes conforman, para mí, un verdadero universo guitarrístico y están asociados a recuerdos muy concretos. Al descomponer esas influencias, uno empieza a entender de dónde proviene y cómo puede transitar entre distintos estilos: del punk rock al hard rock, del post-punk a otros territorios sonoros. Ese proceso de descubrimiento es continuo.


En definitiva, no se trata de una sola cosa. Ojalá lo fuera, pero la música es mucho más amplia que eso, y justamente ahí radica su riqueza: no puede reducirse a una única forma, porque su naturaleza es, esencialmente, diversa.


CS: Eso mismo me ocurre a mí. Llevo bastante tiempo dedicado a esto y he tenido la fortuna de tocar con prácticamente todos los integrantes de Guns N’ Roses, con la excepción de Axl. Han sido casi todos; en total, alrededor de trece o catorce músicos con los que he compartido escenario.


Además, he tocado con Billy Duffy, con Lenny y con John Taylor, entre muchos otros. He tenido la oportunidad de colaborar con personas con las que jamás imaginé que podría trabajar.


- Si tuvieras la oportunidad de elegir a un guitarrista, un bailarín o un músico para realizar un concierto o grabar una canción, ¿a quién elegirías?


CS: Es una respuesta muy sencilla: Prince. Sé que puede sonar como una forma de eludir la pregunta, pero no es así. Un ejemplo que siempre recuerdo es el de Danny, mi bajista en Faster Pussycat. Él trabajó como técnico de Dee Dee Ramone y, en un momento, cuando se planteó la salida de Dee Dee de los Ramones, le ofrecieron a Danny incorporarse a la banda. Sin embargo, él se negó. Les dijo que era su fan número uno y que Dee Dee era su bajista favorito, y que para él resultaría demasiado extraño ocupar ese lugar.


- Son muy melómanos y conocen mucho más allá de la música. ¿Tienen algún libro favorito?


NR: Me ocurre algo muy similar. El 99,9 % de los libros que leo están relacionados con la música: autobiografías, biografías y textos centrados en determinados estilos o periodos musicales. En mi casa tengo estanterías dedicadas exclusivamente a libros, ubicadas junto a mi colección de discos. Siempre estoy comprando libros, y una gran parte de ellos está vinculada al rock y al punk.


En términos de libros fundamentales sobre música, “Please Kill Me” aparece siempre entre mis favoritos. Me encanta ese libro. Si alguien me preguntara por el origen del punk rock, sin duda le recomendaría leerlo. Probablemente sea uno de los títulos más altos en mi lista personal y uno de los pocos que he leído en múltiples ocasiones. Esa sería, en esencia, mi respuesta, aunque reconozco que mis intereses suelen abarcar un espectro bastante amplio.


CS: Este año he leído el libro de Mike Campbell sobre Tom Petty, así como las biografías de Chris Cornell y Sly Stone. Actualmente estoy leyendo el libro de Charlie Sheen, y también he leído el de Shirley Manson. En ese sentido, mis lecturas abarcan un espectro muy amplio y diverso, por lo que podría decirse que estoy en constante exploración cuando se trata de este tipo de contenidos.


- ¿Tienen planes a futuro? ¿Están considerando nuevos proyectos, como la grabación de álbumes u otros planes próximos?


NZ: No lo sé con certeza. Tenemos algunos conciertos programados a comienzos del próximo año, y luego la actividad disminuye un poco. Habrá que ver qué nos depara el año que viene.


De cara al próximo año, me gustaría poder grabar algún tipo de música, cualquiera que sea posible y dentro de lo que podamos hacer. Ese deseo existe. Sin embargo, en proyectos como el nuestro, la planificación resulta compleja, en gran parte porque las decisiones no dependen únicamente de nosotros. Aunque podamos conversar entre nosotros —ya sea conmigo, con Michael o con cualquier persona con la que trabajemos—, la realidad es que intervienen agentes, promotores y dinámicas propias de la industria, y somos, en muchos aspectos, los últimos en tener voz en ese proceso.


Aun así, mi objetivo es mantenerme activo de la forma que sea posible. Disfruto tocar música, viajar y salir de gira; en definitiva, es la vida del músico, y es lo que realmente me gusta hacer.


CS: Actualmente tengo numerosos proyectos en desarrollo, por lo que habrá muchas novedades en lo que respecta a mi trabajo. Estoy formando una nueva banda junto a Pete Abbott en la guitarra, Michael Spann y Eric Brittingham de Cinderella, además de Kip Winger. Con este proyecto ya hemos compuesto cuatro canciones y el objetivo es publicar un álbum completo.


Asimismo, hay nueva música en camino de Faster Pussycat. También formó parte de una banda llamada The Throbs, un grupo originario de Nueva York que tuvo actividad durante las décadas de 1980 y 1990. Su propuesta se sitúa en un terreno más cercano al hard rock con influencias del rock alternativo, con un enfoque más culto y estilísticamente próximo a bandas como Sonic Youth. Ese álbum tiene previsto su lanzamiento probablemente antes del verano.


En definitiva, tengo muchos proyectos en marcha y distintas producciones que irán viendo la luz progresivamente.

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