El 10 y 11 de agosto de 1996, Oasis conquistó Knebworth Park ante 250.000 personas. Fue el punto más alto del Britpop y el clímax absoluto de una banda que, por un instante, pareció la más grande del planeta.
Venían del éxito monumental de (What’s The Story) Morning Glory?, con himnos que unieron a toda una generación. Knebworth fue más que un concierto: fue un fenómeno cultural, una foto final antes de la caída. Es por esto, y en el marco de la próxima visita a nuestro país del dúo británico, que presentamos diez curiosidades que marcaron el histórico concierto de los hermanos Gallagher.
1. El concierto imposible
Más de 2,5 millones de personas intentaron comprar entradas: el 4% de la población británica.
Ningún artista en la historia había generado tanta demanda. Oasis podría haber hecho 18 noches más y aún así no satisfacer al público.
Durante dos días, miles de fans viajaron desde todos los rincones del Reino Unido solo para ser parte de algo que ya sabían sería histórico.
2. Britpop en su máximo esplendor
El lineup fue un verdadero desfile de los 90: The Charlatans, Manic Street Preachers, The Prodigy, Cast, The Chemical Brothers y Kula Shaker.
Cada banda representaba una cara distinta del Reino Unido de la época: guitarras, rave, pop y arrogancia juvenil. Knebworth fue la coronación del Britpop: una celebración colectiva del orgullo británico antes de que la resaca cultural llegara con Be Here Now.
3. 7.000 invitados VIP
Se dice que había hasta 7.000 personas en la lista de invitados.
El backstage era un pequeño universo paralelo: barras libres, parrilladas eternas, helados gratis, caricaturistas, magos y artistas de circo. “Un festín interminable”, escribió un periodista de The Quietus. Todo era gratis, todo el día. Knebworth no fue solo un show: fue una feria del exceso.
4. Una producción titánica
Más de 3.000 personas trabajaron en el montaje.
Se construyó un escenario especial, se levantaron 11 torres de sonido y se usó tecnología inédita para lograr que los acordes de Noel y la voz rasposa de Liam llegaran hasta el último rincón del parque. El ingeniero Rick Pope recordaba: “Liam quería su voz lo más fuerte posible”. Y así fue: el rugido mancuniano se escuchó kilómetros a la redonda.
5. Una radio solo para el concierto
Durante el fin de semana, la frecuencia 106.6 FM transmitió Radio Supernova, una emisora creada especialmente para el evento.
Repetía sin pausa los temas de Oasis, canciones de las bandas soporte, información del sitio y avisos de tráfico. Un ecosistema propio: Oasis hasta en el aire.
6. John Squire y la fiebre
Uno de los momentos más recordados fue cuando John Squire, ex guitarrista de The Stone Roses, subió al escenario para tocar Champagne Supernova y I Am The Walrus.
Squire tenía gripe y pasó todo el fin de semana encerrado en el bus, pero salió solo para ese instante.
“Es un enigma —dijo Noel—, flotó, tocó y desapareció”. Una aparición fugaz que unió dos leyendas de Manchester.
7. Binoculares con el logo de Oasis
Los asistentes VIP recibieron binoculares con el logo de la banda.
Ironicamente, eran los únicos que no los necesitaban.
Para el resto, que estaba a cientos de metros del escenario, se instaló la pantalla más grande del mundo en ese momento. Miles de personas miraban a los Gallagher desde lejos, pero sentían que estaban frente a algo irrepetible.
8. The Charlatans y el duelo
Para The Charlatans, telonear a Oasis fue un honor, pero también una herida.
Su tecladista Rob Collins había muerto en un accidente solo tres semanas antes.
La banda decidió tocar igual, en su memoria.
Durante el set de Oasis, Liam dedicó Cast No Shadow a Collins. Una pausa emotiva en medio del caos del Britpop.
9. Paz en medio del caos
A pesar de las 250.000 personas, la policía reportó solo 10 arrestos durante todo el fin de semana.
Un récord insólito para un evento de esa magnitud.
Por una vez, el Reino Unido fue un solo coro: miles de voces cantando Don’t Look Back in Anger como si la historia se detuviera ahí.
10. El olvido de Noel
“No recuerdo haber subido al escenario”, confesó Noel Gallagher años después en Desert Island Discs.
Su memoria del evento es un borrón, como si el vértigo de la fama hubiera sido demasiado.
“Sé que ocurrió porque había mucha gente”, dijo riendo.
La cima puede ser tan alta que uno olvida cómo llegó.
El final perfecto
“Deberíamos habernos separado después de Knebworth”, dijo el guitarrista Bonehead.
Y quizás tenía razón, nada volvería a igualar esa comunión entre banda y público. Knebworth fue el cierre natural de una era: el último gran mito del Britpop antes de que el siglo se acabara.
Recordemos que los hermanos Gallagher vuelven a nuestro país luego de 16 años, en el marco de su gira live´25 que los trae de vuelta a los escenarios alrededor del mundo. Oasis tiene una cita con el público chileno el próximo 19 de noviembre en un Estadio Nacional completamente agotado.