#LiveReview: Kraftwerk en Chile: Quién necesita una IA cuando existen los cyborgs

 

A lo largo de los años he visto varios shows de múltiples artistas y diferentes géneros musicales, pero lo de anoche es algo inédito para mi experiencia como periodista y es que si hablamos de legado, el que trajo Kraftwerk al Movitar Arena es de otro nivel.

Esta no puede ser una reseña tradicional, debido a que no es como que me pueda pasar de canción en canción narrando exactamente todo lo que ocurrió, piensa que en muchos de los temas sólo son ellos parados con las luces cambiando. Sin embargo, estas son las instancias que te permiten apreciar más allá de lo que hay en una presentación.

Quizás la mejor forma de definir lo de Kraftwerk es atrapante, es un espectáculo inmersivo y que busca trasladarte un poco a la sensación de los años 70's con la fascinación por la tecnología.

Comenzaron pasado las 21:00 hrs al ritmo de "Numbers", con un Ralf Hütter que se llevó todos los aplausos (incluso luego de solucionar con toda la calma del mundo un desperfecto de audio) y de ahí nadie los detuvo de su misión. Enfocados en su rol, los cuatro músicos comienzan un despliegue musical y visual de otro nivel, permitiendo un entendimiento mayor a la música que proponen.

Poco celular grabando, pero mucha gente metida en su "volada". Literal este show podías vivirlo desde múltiples ángulos, era cosa de mirar al lado y ver a miles bailando al ritmo de la electrónica, otros inmersos en la propuesta visual de Kraftwerk, otros cantando cada nota del piano y el que se llevó algo para la mente y lo disfrutó en otro plano.

Es un espectáculo de poca interacción, de reducidas palabras (y las que se usan son súper fácil de entender y asimilar), pero que nunca es lejano. Singles como "Spacelab" buscan mostrar la conexión del cuarteto con Chile, quienes sin usar palabras logran generar una empatía con el público al usar al país como parte de su juego visual. Este en particular incluía un Ovni recorriendo el espacio y aterrizando en el Movistar Arena con la banda.

La performance es hipnótica, ya sea por la base (batería que va sonando intensamente al fondo) o por la ambigüedad que el conjunto ofrece. ¿Están realmente tocando? ¿Qué hay en sus escritorios? ¿Son máquinas o seres vivos? Te hacen cuestionar constantemente el rol de la tecnología en el día a día, pero al mismo tiempo comprendes que en Kraftwerk nada es al azar y cada recurso tiene un motivo y un porqué en su show. Prueba de ello puede ser "The Man-Machine" donde cada repetición tiene un motivo y calza perfecto con el juego de palabras que proyectan en pantallas. Pero quizás el ejemplo mas claro de esto fue "Autobahn", donde literal nos llevaron a un viaje por la autopista, mientras la gente cantaba el coro de este single y en el cual cada corte del tema estaba marcado por una salida en la autopista. Es simplemente notable el nivel de precisión y coordinación entre la proyección y la banda, el cambio sonoro en vivo para demostrar lo que buscan presentar (mención honrosa al detalle de usar sólo autos alemanes en su metraje).

Luego de todo este segmento llegó el momento del canto y el baile al unísono, acá el show ya te tenía más que cautivo y la apuesta era encender el Movistar para la hora de presentación que aún iba quedando. "Computer Love" y "The Model" son las encargadas de eso comenzando a preparar el ambiente de fiesta y muchísimo más cercano a la electrónica actual, consiguiendo su mayor alza (y el momento en el que ya todos están dentro de la nave) con el medley entre "Geiger Counter" y "Radioactivity".

Esta es mi primera vez viendo al conjunto alemán, pero muchos me repitieron una frase previo a mi arribo al show, "vas a quedar pegado con "Tour de France" y dicho y hecho. Esta canción es probablemente una de las que más te permite irte en la volada, ya sea bailando al ritmo de todo lo que Kraftwerk tiene que ofrecer y sincronizar, pero al mismo tiempo por el juego de imágenes que van pasando. Técnicamente es un veja a la historia de cómo se cubrían los deportes en antaño en prensa, incluso usando recursos visuales modernos y que te permite ver cómo han cambiado las cosas. Simplemente alucinante, llevando este tour no sólo al ámbito deportivo, sino que también tecnológico y musical con las coordinaciones de los cuatro músicos (Si hasta Ralf tiene que sincronizar su respiración para el efecto de entrada y salida).

Probablemente el momento más alto del show es ahora para su cierre, con la ejecución doble de "Trans Europe Express" y "The Robots" (que van mezclando con otros temas). Es ya el último momento de estos hombres máquina, donde las luces retoman su locura y los conceptos de cyborgs vuelven a tomar las pantallas. Un cierre de lujo previo a su encore, uno que se fue más en la idea de la electrónica actual con "Planet Of Visions" y "Boing Boom Tschak/Music Non Stop" para dejar a todo el mundo bailando antes de la despedida final.


Dos horas de show es lo que ofreció Kraftwerk anoche y como te dije, es algo diferente a lo que vemos siempre, está totalmente sacado de otro planeta.

No quiero caer en exageraciones, pero yo creo que la admiración por los alemanes viene dependiendo de qué tanto te quieres meter en su mundo. Son una banda que juega harto con la ambigüedad, el no saber a ciencia cierta que realmente está ocurriendo en escena y demostrar que ideas muy sencillas pueden ser mezcladas con conceptos súper complejos y caóticos. Todo eso habla de lo elaborado que es su show, donde nada es al azar por muy máquina y programado que esté.

Ya hablé del caso de "Tour de France", pero por ejemplo temas como "Computer World" van un poquito más allá, cuando entre el binario empiezan a aparecer palabras claves como "Bank", "CIA", "Interpol" o "Money" que probablemente fueron términos o conceptos que se tomaron las búsquedas de internet en los años 70's o quizás era lo que más se quería resguardar. "Radioactivity" aludiendo en pantalla a ciudades que fueron víctimas de la energía nuclear. Hay todo un sentido protesta incluso, donde el hombre logra dominar a la máquina y la matrix, logra crear su propia realidad en esa basta ambigüedad y logra dar la precisión justa cuando lo necesita.

Sí me fui en la "volá", pero de eso se trataba este show. Era viajar a los 70's a la cabeza de Ralf y Florian, ver cómo el mundo está cambiando gracias a la tecnología y enamorarse de cada nuevo descubrimiento y aparato que aparecía. Es vivir la sorpresa con la que se vivió el desarrollo tecnológico, es la admiración y nostalgia de qué nos puede ofrecer el futuro. Es difícil no salir del show sintiéndote el protagonista de Her y admirando toda la tecnología, pero Kraftwerk lo logra.

En una época llena de IA's (inteligencias artificiales) y donde el ChatGPT creemos que nos puede hacer todo, Kraftwerk viene a recordar que nada es al azar y programado, por muy inteligente que sea el software. Al final todo vuelve a la segunda ley de la robótica de Asimov, "un robot, debe cumplir las órdenes dadas por un humano".

Por Felipe Pino Guerrero
Fotografías por Remigio "Mojo" Olivares

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