#DeCulto: El histórico legado tras la música de Nytt Land

 

A lo largo de los años siempre han existido múltiples formas de narrar y contar historias. Las grandes epopeyas y hazañas de los pueblos que perduran a lo largo del tiempo y que ayudan a definir y construir la identidad de un grupo. Sin embargo, hay sectores donde esto es muchísimo más complejo y algo tan propio como la música, nos puede trasladar a mil historias y un legado que sigue escribiéndose.

Puede que esta introducción sea algo ambiciosa, pero estoy seguro que quedo corto para tratar de proyectar lo que Nytt Land le aporta a la escena musical. No es sólo hacer música neopagana o neofolk como es conocido, es todo un trabajo de reconstrucción, de legado y revivir una historia que tiene miles de años.

Sólo para empezar esta columna quiero que pienses ¿que pueblo antiguo te recuerda Nytt Land? Es muy probable que por imagen y sonido pienses en vikingos. No está mal, las series de televisión nos acercaron un poco a esta música y de ahí puede venir la asociación, pero tengo que contarte que algunos de los instrumentos que usan son mongoles (un pueblo del que tenemos pocas referencias de esta parte del mundo).

Acá es donde se produce un interesante y maravilloso caos, porque efectivamente la banda usa instrumentos europeos como Kantele y el Talharpa, pero vemos el Morin Juur mongol y el cántico gutural que hoy en día es más familiar gracias a The Hu. Entonces ¿qué ocurre? ¿son folk o no? ¿eran vikingos o no? La pregunta correcta es entender de dónde viene la música y aquí la respuesta es Siberia.

No haremos una clase de geografía ni de historia, pero es importante comprender que esta provincia de Rusia (que parte al Este de los Urales) ha sido un punto culturalmente hablando muy rico, debido a que ha sido habitado por tantas culturas que el cruce es inevitable. Entendiendo lo gigante que es el sector denominado Siberia, ahí han pasado una infinidad de pueblos - probablemente algunos vikingos llegaron - pero sabemos a ciencia cierta que habían: Kanes, Rus, Varegos, Tártaros, Mongoles, Jantis y más.

De una u otra forma, Anatoly y Natalya Pakhalenko, nos muestran todo lo que implica venir de un sector geográfico como Siberia. Este ha sido uno de sus principales motores a la hora de crear Nytt Land, el mostrar el folclore y las raíces de su tierra, pero también hay un legado histórico, un cruce cultural sumamente rico y que une al antiguo oriente y occidente.

Si bien Nytt Land ha centrado sus letras y relatos en la cultura nórdica, rescatando la mitología y la Edda Poética, hay varios otros elementos que se colan en su narración, como es la historia de los vikingos varegos, la Dinastía Rus de Kiev, la resistencia a los ataques de los mongoles y cuanto más. Quizás no está plasmado en letras, pero está presente al mostrar su tierra, una que sigue indomable por la dureza de su clima. 

No es mostrar el folclore como algo exclusivo de tal sector y tal pueblo, es mostrar cómo la cultura del mundo influye en nosotros. Ellos desde la actualidad reinterpretan un canto del pasado, al mismo tiempo hacen hablar tiempos y épocas completamente diferentes entre sí y suena propio porque ahí está, en su propia tierra y sus vivencias el legado que tanto buscan compartir.

La idea de esta familia de rescatar sus raíces y difundirlas, de mostrar Siberia al mundo, se cumple al cien por ciento, pero también nos dan una clase de cultura e historia de la mano de cada tema, de cada nota e instrumento que utilizan. Nos hacen entender lo tan único que son cada parte del mundo y al mismo tiempo lo unido que pueden estar pese a la distancia. 

La música es eso, es un punto de unión, es un ritual que nos saca del plano terrenal y nos lleva a un lugar donde no hay diferencias, sólo apreciación de lo que está sonando. Ya queda poco para que el 3 de junio ellos nos cuenten estas historias en el Club RBX, pero antes es bueno conocer un poco más de toda la carga cultural que implica esta esperada presentación.



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