#LiveReview: Scorpions y Whitesnake: "El rock no se agota con los años"


Semana agitada la que azota a Chile, con una gran cantidad de conciertos agendados y para todos los gustos. Si hace unos días fue el turno de los fanáticos del Thrash, hoy es sólo rock clásico y ochentero de mano de dos leyendas como son Scorpions y Whitesnake.

El Movistar Arena comenzaba a llenarse poco a poco y cuando eran las 20:00 horas más de la mitad del recinto ya albergaba a los seguidores que sólo querían que las luces se apagaran.


Comenzamos con Whitesnake y su potente presentación, una que arrancó con "Bad Boys", "Slide It In" y "Love Ain't No Stranger". Un buen set de clásicos que prendieron rápidamente al público, que más allá de saltar, cantó y acompañó con las palmas a la banda.

Los liderados por David Coverdale no son de muchas pausas, sino que vienen concentrados en mostrar lo mejor de su repertorio, uno que contó con canciones de su nuevo material como "Hey You (You Make Me Rock)".

Acá es necesario señalar que lo último de Whitesnake, "Flesh & Blood", es algo mucho más pesado a lo que estamos acostumbrados y que fue muy bien recibido por los seguidores, incluso con su frontman, quien utiliza a momentos una voz mucho más rasposa para cantar.


"Slow an' Easy" y "Trouble Is Your Middle Name" mantuvieron cautivos al público hasta el duelo de guitarras protagonizado por Reb Beach y Joel Hoekstra, en donde sacaron a relucir su gran talento como músicos. Sin embargo, la ovación más grande fue para Tommy Aldridge, quien desde la batería impactó con su solo, que varió entre las baquetas y el uso de las manos, simplemente un genio.

La siguiente parte era el remate de Whitesnake con su catálogo de clásicos radiales, siendo "Is This Love" la primera balada de la noche en caer. Una canción muy coreada y que siguió así hasta "Gimme All Your Love" y "Here I Go Again", terminando de rendir el Movistar Arena a sus pies.



El show culminó con "Still Of The Night" y "Burn" de Deep Purple como sorpresa. Un show corto y preciso, que ofreció un buen balance entre los temas, pero sobretodo dejó en claro que la experiencia es lo que vale en el escenario más que la selección de temas, algo que también veremos más adelante.


A medida que avanza la noche se acaba la espera y es hora del plato fuerte, quienes bajaron un telón y mostraron sus sorpresas al público, un fabuloso escenario con pantallas y que fue muy bien aprovechado para dar una introducción cinematográfica a su "Crazy World Tour".

Con Scorpions lo que viene es un continuo despliegue de éxitos como son "Going Out With A Bang", "Make It Real" y "The Zoo", en donde la banda goza de un sonido espectacular y con una claridad única, que siempre es acompañado del cántico y las palmas del público.

Los años pasan, y eso se nota en el rostro de cada uno de los integrantes, pero las energías son las mismas que cuando empezaron, siendo el interludio musical con "Coast To Coast" un momento para fotos y aplausos con cada integrante sosteniendo una guitarra. Incluso las ganas de tocar temas los hacen hacer un medley entre sus más antiguos éxitos, principalmente de los años 70's.


Sin embargo, lo nuevo fue muy bien recibido por los fanáticos, quienes cantaron apoyados de las letras que se proyectaron para "We Build This House", trabajo del último disco de Scorpions. Hasta el momento va un trabajo impecable y que con la simpatía y humildad de Klaus Meine tiene a los seguidores alabando cada una de las cosas que tienen para ofrecer.

Un nuevo interludio musical llega con "Delicate Dance", donde nuevamente los guitarristas Rudolf SchenkerMatthias Jabs lograron la ovación del recinto con su talento. Con los asistentes rendidos a sus pies llegan las sorpresas de la noche con "Send Me An Angel" en acústico y con Mikkey Dee tocando una batería más pequeña y con la emotiva "Winds Of Change", que terminó con el público cantando solo y sus palmas.


El rock más pesado no tarda en regresar y "Tease Me Please Me" se encargó de ello con su potente riff, pero si les faltaba rock fue el mismo Mikkey quien desde la batería se despachó un solo al más puro estilo Mötorhead. Así dieron paso a la parte final del show con "Blackout" y "Big City Nights".

Habría sido triste un final así, todos lo sabemos, por eso el conjunto regresa y termina con la adrenalina en lo más alto al ejecutar "Still Loving You" y "Rock You Like A Hurricane", cerrando un show breve pero intenso.

Si bien Scorpions ya no toca las tres horas que en algún momento hizo, eso no le resta espectacularidad a su show, uno que además aprovecha de forma magistral el uso de las pantallas y efectos en su presentación.

La jornada de anoche fue para amantes del rock clásico, pero dejó en claro una cosa, que los años están pasando por nuestros músicos favoritos y que pese a todo eso los ha convertido en mejores intérpretes, donde pueden tocar menos pero con la potencia que han tenido desde sus orígenes.

Crónica por Felipe Pino Guerrero
Fotografía por Diego Pino

Galería completa de Scorpions y Whitesnake


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