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#DeCulto - Exodus: uniendo el Metal mediante la sangre


¿Me puedo declarar fan de Exodus? Con toda propiedad desde hace casi 20 años, cuando un compañero de curso en la Media me prestó su copia en cassette del "Another Lesson In Violence" (1997), un registro en vivo que, hasta hoy, se mantiene entre mis discos de cabecera cuando se trata de Thrash Metal en su forma más pura. Los ubicaba de nombre porque era la banda de Kirk Hammett previo a su llegada a Metallica, pero apenas le puse play al cassette en mi Walkman Sony, el mazazo fue instantáneo. Un martilleo constante e implacable de música rápida y furiosa, riffs demenciales, una batería a mil por hora y la desgarrada voz del recordado Paul Balloff emulando a un asesino en serie que liquida a su víctima sin compasión. 

 A veces, en una tribuna como la que te entrega Resistance, es complicado ser objetivo cuando te piden que te refieras con soltura a una agrupación que, más allá de las preferencias personales, define los valores de la música que nos mueve a la inmensa minoría. Exodus, al igual que MetallicaSlayer, Kreator, Sepultura, Death, Cannibal Corpse, Pantera, Morbid Angel, Carcass y un inumerable etcétera, es de esas bandas con las que uno se sumerge de lleno en el Metal como uno cree que debe ser. Y en el caso de los de San Francisco, la definición del Thrash Metal liderado por Metallica y Slayer -estos últimos compañeros de carretera en los '80 y protagonistas del VHS "Combat Tour" (1985), documento vital- en alcanzó su punto más alto: se trataba de una banda que, desde sus inicios en los '80, encarnaba los principios de un género con vocación revolucionaria: una paliza sónica con fracturas múltiples, al mismo tiempo que ejercía como banda sonora para un mundo decadente y en llamas. 

 Como toda revolución que se diga tal, Exodus se convirtió en un referente obligado para todo amante declarado del Thrash Metal de los '80, y pese a no gozar del mismo estatus que sus colegas de Metallica y Megadeth, su aporte al género como pioneros es irrebatible. Un aporte que se traduce en una discografía esencial en toda colección.

1.- "Bonded By Blood" (1985): Su placa definitiva, un debut que marcaría pauta desde su publicación hace más de tres décadas. 40' de música violenta y desquiciada que, inspirado en el seminal "Kill Em' All" de Metallica, supera los límites de lo permitido sin mirar atrás y con ganas de rebanarle el cuello al mundo. El único trabajo con Paul Balloff en las voces, una seña icónica del nivel de agresión y locura con que el Metal daba el siguiente paso sin preguntarle a nadie, así como las letras y la personalidad del desaparecido cantante daban cuenta del amor hacia el estilo profesado a su manera, sin pelos en la lengua. 


2.- "Fabulous Disaster" (1989): El ingreso de Steve "Zetro" Souza a la banda -un clon metalero de Bon Scott, so retodo por su timbre vocal- en lugar del despedido Balloff, por lejos un acierto que obtendría sus resultados en un par de trabajos elevados a la categoría de 'clásicos', sin debate que valga. "Fabulous Disaster" debe ser, con toda seguridad, el peak de madurez con que los de San Francisco afianzaban su sello, con el single "Toxic Holocaust" despuntando como Declaración de Principios y un motivo de peso para desatar el caos en medio del orden establecido. 



3.- "Tempo Of The Damned" (2004): Luego de un extenso silencio discográfico, Exodus regresa al estudio para recuperar lo que les pertenecía por derecho propio. Así se explica ese bombazo editado en 2004, con la producción a cargo de Andy Sneap dando cuenta de las intenciones de estos señores que se resistieron a permanecer en el recuerdo de una era. "Tempo Of The Damned" es un trabajo indispensable para entender la vigencia de un estilo que no cesa su labor de violencia sin límites y ha sabido envejecer a la altura de los clásicos de los '80. Suficiente como para despejar dudas respecto al estado de salud del que goza el Thrash Metal, contra todo pronóstico externo. Un regreso que perdura hasta hoy y fue bien aprovechado durante las últimas décadas. 



4.- "The Atrocity Exhibition - Exhibit A" (2007): El período con Rob Dukes en las voces, aún provoca discusión entre los fans. Reticencia entre los puristas del género y una calurosa recepción por parte de una generación que se iniciaba en el Metal Extremo descubriendo a los clásicos del estilo. Y precisamente esa generación es la que, sin duda, valora y defiende a muerte el castigo implacable de "The Atrocity Exhibition - Exhibit A", ya que los californianos se la jugaron por adaptar su sonido a los tiempos actuales sin renegar de su vocación carnicera. Al mismo tiempo, las composiciones con duración de 7' a 10' develan la vibra épica con que el Metal Extremo recibía con los brazos abiertos a uno de sus progenitores.


5.- "Blood In, Blood Out" (2014): el último trabajo hasta la fecha y el primero con "Zetro" Souza en una década, tras el notable "Tempo Of The Damned". Puede que después de casi 30 años, no sea la panacea del género, pero fue un regreso esperado tratándose de una escuadrilla de ataque que mantiene fresca su marca sanguinaria, aunque con matices ligados al Heavy de viejo cuño. A destacar la participación de un parde ilustres invitados: Kirk Hammett, quien aporta con un solo en "Salt the Wound", y Chuck Billy de Testament como voz invitada en "BTK".  




Recuerda que Exodus se presenta este fin de semana en Santiago, junto a At War, Hirax y los chilenos de Sobernot. Puedes adquirir tus tickets en este enlace!

Escrito por: Claudio Miranda

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