#DeCulto - "The Real Thing": la primera gran verdad de Faith No More


El tercer disco de Faith No More. Necesario recalcarlo de entrada, tomando en cuenta el sorprsivo impacto con que remeció a toda una escena que ampliaba su mirada más allá de los cánones propios de la "tradición". El tercer LP de una agrupación que venía dando que hablar gracias a su novedosa propuesta, donde todo era permitido en su línea de locura y humor negro inigualable. La tercera placa de un catálogo que apuntaba hacia una ruta distinta al Hard Rock americano de Bon Jovi y Guns 'N Roses, surgiendo como una bestia de múltiples formas y barriendo con toda norma existente y por haber.   

  Agregando a lo anterior, no está demás señalar lo evidente respecto al cambio de su alineación en esos días, a fines de los años '80. El entrañable y malogrado Chuck Mosley, la voz de los primigenios "We Care A Lot"" (1985) e "Introduce Yourself" (1987), sucumbía a los excesos propios del Rock, al punto de que su rendimiento en vivo tocó fondo, protagonizando sobre el escenario peleas de alto calibre con el bajista Billy Gould, entre otros incidentes. Al mismo tiempo, la idea que tenía Mosley de componer canciones de guitarra acústica bastó para prescindir defintivamente de sus servicios. El cambio, por ende, era urgente y así como Mosley abandonaba el barco, se subía a éste un mozalbete con 21 años recién cumplidos llamado Michael Allan Patton, proveniente de las filas de Mr Bungle, una agrupación Avant-Garde cuyos demos llegaron a oídos de la banda y significó el impulso necesario para lo que sería el siguiente desafío. 


  Además de la oportuna y necesaria llegada de Mike Patton, "The Real Thing" marcó un hito respecto a la relevancia del guitarrista Jim Martin, uno de los responsables del sonido clásico de Faith No More hasta entonces. Con el músico de la desgreñada chasca ejerciendo de artífice en la identidad musical y sonora del quinteto californiano, sería éste el último trabajo en estudio con ese predominio, pues a partir del supremo "Angel Dust" (1992), Patton tomaría el control creativo, dejando en segundo plano los riffs de alto octanaje con que Martin le proporcionaba a la banda la vibra metálica durante la década del '80. 

  Bajo la supervisión del productor Matt Wallace, "The Real Thing" marca el inicio de la era más brillante de Faith No More, sin mirar en menos lo realizado en los discos anteriores. La fusión de Thrash Metal, Hardcore, Hip-Hop y Funk que insinuaba desde hace un buen lustro, ahora se consolida sin errores ni grietas. Todo aquello sumado al humor negro con que los californianos forjaban su distintivo, un mérito atribuido a un Mike Patton que, a pesar de su juventud, encajó de inmediato con la filosofía de la banda. Casi todo el álbum ya estaba compuesto cuando aún estaba Chuck Mosley, por lo que Patton acepta el desafío y se integra como encargado de voces y letras casi exclusivo.

 La ráfaga implacable de "From Out To Nowhere", perfecta apertura para una placa donde ocurre de todo. El ataque guitarrero de Martin, complementado con el maquillaje tecladístico de Roddy Bottum, arrasa con todo a su paso, al mismo tiempo que el tándem rítmico del bajista Billy Gould y el baterista Mike Bordin, se suman dándole cara a todo aquello que quiera poner una dosis de lógica en medio del caos que sólo FNM es capaz de proyectar. Y el desempeño de Patton, sin necesidad de exigirse demasiado, porque el tipo conoce estos terrenos de la palma de la mano. Hardcore-Punk en toda su forma, reforzado con un coro andémico que va de la mano con la potencia flameante de la música.

 El hit-single del disco, el himno de toda una generación que buscó más allá de lo evidente. Lo que generó "Epic" fue trascendental y polémico a la vez. Metal y Rap se hermanaban para no separarse jamás, construyendo un clásico que se mantiene igual de fresco. Si en el corte anterior notamos a un Patton aportando al ensamblaje musical, ahora lo tenemos desplegando todo su histrionismo, como también podemos notarlo en el mítico videoclip. "Is it? What is it?, pregunta como desquiciado, en medio de la tormenta musical con que FNM impone sus reglas, te guste o no. Nü-Metal, rap, aggro, Heavy, vanguardia, industrial, Rock alternativo... ¿Cuántos estilos en un solo track? Por eso y más es que sigue sonando igual de transgresora y juvenil que hace 30 años.

 El bajo acanallado de Billy Gould se encarga de abrir y conducir el groove 'vacilable" de "Falling To Pieces", donde también destaca la labor de Roddy Bottom en los teclados y sintetizadores. La paleta de colores con que FNM pinta su lienzo es infinita, aunque no necesita abusar de aquello para demostrar de qué están hechos. Solemne, revolucionario, pesado en su justa medida y un excelente ejemplo del buen gusto con que cada melodía navega en la locura intrínseca de los californianos. Por otro lado, el puñete demencial con que "Surprise! You're Dead!" nos ataca de sorpresa, por mucho que a la gallada le parezca una rareza, erige como protagonista a Jim Martin,un tipo cuya experticia en las seis cuerdas adquiere la misma personalidad esquizoide que transmite Patton como cantante. 

  Dentro del catálogo oficial de FNM, es poco probable que exista algo tan sombrío como "Zombie Eaters", prueba irrefutable de cuánta diferencia existe entre sonar pesado y hacerte recagar los pantalones, todo en base a esa sensación de peligro con que la música te pone de rodillas. En medio de la variedad sonora con que "The Real Thing" predomina en cualquier cancha donde se pare, el 5to track del disco perfectamente puede enganchar al metalero más radical, sin necesidad de renegar de su integridad artística. 

  El sexto track, el que titula el LP, perfectamente califica dentro de los estándares del Rock progresivo, y no sólo por los 8' que dura. Una batería sutil, muy en plan reggae, que da paso a la atmósfera acechante con que Roddy Bottum le allana el camino a Patton, mientras que Jim Martin se encarga de los primeros destellos guitarreros antes de entrar con todo. Soberbio, ambicioso, intimidante en todas sus líneas, incomodando a quienes ven en esta música algo jamás imaginado, al menos no de manera convencional. Cada corte del álbum es un monstruo único en su especie y "The Real Thing" es la gran prueba de lo que estos cinco sujetos procrearon mentalmente y traspasaron en la música. 

 "Underwater Love" y "The Morning After", si bien carecen de la popularidad de los tracks restantes, terminan dándole la razón a quienes saben de sobra que Faith No More no empezó con Patton. Suena obvio, lo sabemos, pero había que mencionarlo porque he ahí el encanto de "The Real Thing"; un compendio de disparates, chistes negros y animales musicales cuya especie hasta hoy es casi imposible de clasificar para la crítica especializada. El funk sincopado del primero y el groove infeccioso del segundo, de alguna forma, se relacionan fluidamente, no hay nada forzado cuando hay magia y genio en el proceso creativo. 

 ¿Se imaginan a un FNM sin Patton, o mejor dicho, instrumental al 100%? "Woodpecker From Mars", una rareza para el público casual y un obligatorio para quienes tenemos claro que en FNM no hay estrellas ni divas. Inquietante, misteriosa en su concepción, un comienzo arabesco que pronto estalla en una pieza de insanía total. Un bajo electrizante que entabla una fuerte discusión con la guitarra, mientras los teclados de Roddy Bottum coronan el caos con que el sello de FNM pavimenta su propia carretera. Por cierto, a Jim Martin hay que hacerle un monumento con tan solo apreciar su desempeño en las seis cuerdas. Y vaya que lo hace, aprovechando cada espacio para inundar el lugar con esa furia guitarrera que, comenzando la década del '90, ya no tendría la misma cabida. Avant-Garde puro, aunque sin alcanzar las mismas cotas que los nóveles Mr Bungle de Patton.

 Cerrando la placa, una dupleta contundente: "War Pigs", el clásico de Black Sabbath en una versión que, pese a ser fiel a la original, se da algunas licencias propias de una banda que no conoce de límites. Y como broche de oro, la elegancia sensual de "Edge Of The World", quizás el corte más sui generis del álbum, pero no lo es tanto si reparamos en su simbolismo respecto a lo que se vendría en el futuro. Con apenas 21 años, Mike Patton se desenvuelve como un crooner realizado, mientras el piano de Bottom proporciona ese aire "toplero" con que el track se defiende por sí solo. Irresistible si te gusta la buena música, incluso sin importar la abismal diferencia con la apertura del álbum a nivel de sonidos y estilos abarcados en el LP. 

 El éxito obtenido con "The Real Thing", como mencionábamos al comienzo, fue global y total. Entre los hitos relacionados al fenómeno, imposible omitir la recordada actuación en el Festival de Viña (1991), tan solo una semana después de participar en la 2da edición de Rock In Rio. Un momento histórico que ahondaremos más adelante en esta tribuna, pero que reflejó, y es menester anotarlo, la pobreza cultural en que se sumía Chile, luego de un apagón cultural que nos dejó a un territorio cercano al Viejo Oeste de las películas de vaqueros.

  Luego de "The Real Thing", Faith No More se alzó como la principal fuerza rockera de la década del '90, editando una serie de trabajos de alta factura, entre ellos "Angel Dust" (1992), el último con Jim Martin y, para muchos, el peak creativo. Por otro lado, imposible omitir la importancia del monstruo del '89 en la carrera de los californianos, ya que significó consolidar una firma única que sigue haciendo escuela después de más de tres décadas. Es cierto, es el 3er disco en el catálogo de Faith No More, pero también fue el primer gran éxito en todas sus líneas. Una realidad que, por cierto, sus creadores construyeron hasta transformarla en una verdad comprobada.      



Escrito por: Claudio Miranda

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