#CDReview: Atheist - Elements (1993)



El tercer álbum de estudio de la banda cuyo creador afirma ser el líder del death técnico, sobreponiéndose él ante Chuck Schuldiner, es probablemente uno de los trabajos con mayores críticas de las placas pertenecientes a Atheist. Los motivos: los innumerables interludios y la cada vez mayor ausencia de "agresividad" que muchas veces la opinión especializada tiene como estatuto base. Y es que, según se aprecia en "Elements" (1993), el elemento que resalta por sobre los demás, es el haber llevado con todo el jazz al metal, más incluso que en sus dos trabajos anteriores. 

Elements es además el último álbum de estudio de Atheist antes de su primer largo receso. Este trabajo conceptual, viene a mostrarnos, además de la capacidad evolutiva, el poderío en cuanto a creatividad  que caracteriza a los gringos. Y es que esta placa está dedicada a cada uno de los cuatro elementos de la naturaleza, dedicando una canción personalizada para estos, además de un tema para los cuatro en especial.

"Green" es el primer tema de la placa. No carente de lo mucho que venían mostrando en sus trabajos anteriores. Es un corte que adentra al oyente a lo que se viene; mucho virtuosismo y una progresiva evolución conforme avanza la pieza. Todo ello seguido por "Water", donde los gringos muestran cómo los ritmos no característicos del metal (los blast beats ensordecedores o las guitarras distorsionadas) penetran en ellos y los llevan a una canción que, sin parecer metal, logra serlo de forma más que impecable. 

"Samba Brisa" es probablemente una oda a la música. Es el tema en el que uno llega a cuestionarse si el disco es precisamente una composición metalera. Puede que la confusión sea entendible, sin embargo, los breves minutos que dura esta obra, llevan al oyente metalero a cuestionar sus gustos, a preguntarse si el metal tiene o no límites. Pues si esa es una de las preguntas que tuvieron ustedes al escuchar este corte, la respuesta de seguro debe ser no. "Air", cuarta pieza de la placa nos transporta nuevamente al Atheist de "Piece of Time": el mismo de la compleja y extraña mezcolanza de estilos, pero que de todos modos logra azotar cuellos. Tony Choy es quien se luce aquí. El bajista saca fácil a relucir toda su faceta jazzera, dejando incluso opacadas a las guitarras de Emmi y Shaefer en más de algún pasaje. 

"Displacement" es de los puntos bajos. Un interludio casi innecesario pero sí a la vez, funcionando como buena antesala a "Animal" y al atemporal "Mineral". Escuchar este último es escuchar metal que se escucha con mayor frecuencia pasado el año 2000 e incluso pasada la primera déccada del milenio en que vivimos. No es extraño ver a muchas bandas del género que usan a Atheist como referencia. Obscura es una de ellas, por mencionar a alguna más conocida. Los alemanes incluso añadieron "Piece of Time" como cover en uno de sus trabajos. 

A medida avanza el disco, la compleja placa comienza a ponerse más interesante aún. "Fire" es muestra de ello. Una de las canciones fuertes del disco y que pese a sonar más oscura que el resto, tiene aún esos tintes de Jazz que no dejan de percibirse en los más de cuarenta minutos del álbum. "Fractal Point" es otro de los breves interludios. Este abre paso a "Earth", uno de los más complejos y veloces temas del álbum. "See you Again" último paso para el punto final "Elements". Mejor manera de cerrar un álbum conceptual probablemente no haya. Todo lo visto anteriormente confluye en el último tema, dejando a los gringos como los verdaderos capos de la cátedra metal que va más allá de los estándares.

Atheist es una banda que para algunos llega a ser hasta transgresora. Por más -mal- manoseada que hoy esté dicho término, Atheist es eso en estricto rigor. Muchos hablan del "Piece of Time" como una de las enormes piezas angulares de un género que, para muchos, es poco digerible. Pero, por qué no digerir algo que es ya socialmente indigerible? "Elements" rompe con esos esquemas casi religiosos que a veces enlodan ridículamente el metal. Puede que, para un gran grupo de termocéfalos, la placa sea algo que simplemente no tiene cabida dentro del mundo de la música pesada, sin embargo, nadie que disfrute la música en su máximo esplendor, podría decir que "Elements" es un disco malo. Bajo ningún punto de vista. 

CALIFICACIÓN:







La banda llegará junto a Suffocation para encabezar el Santiago Metal Festival, brutal apuesta de la productora AtrozFactor que hace días realizó también un gran festival, con bandas de la talla de Nocturnus AD y Nasty Savage

Las entradas puedes adquirirlas a través de sistema Puntoticket a un valor de $25.000 más el recargo por servicio. El festival estaba pensado para realizarse incialmente en el Teatro Cariola, sin embargo, debió cambiarse al Teatro Coliseo debido al éxito de ventas.









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