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#LiveReview - L7: "Puñetazo directo al mentón del prejuicio"


Es imposible omitir el contexto en que se dio el debut de L7 en nuestro país, sobretodo en lo que respecta al movimiento feminista que busca crear consciencia sobre el machismo inculcado en nuestra cultura desde el amanecer de los tiempos. Surgidas en los barrios bajos de Los Angeles, estas cuatro mujeres encarnaron una actitud punk acorde a su sonido garagero y repleto de mala leche, suficiente para darle cara a un mundo repleto de prejuicios y tradiciones propias de una sociedad retrógrada y temerosa a cualquier muestra de rebeldía contra los cimientos del status quo. Por ende, el debut en suelo nacional perfectamente podría catalogarse como un hito para quienes sabemos que el Rock no es solo es una "cuestión de hombres" y la integridad implica resistir y luchar en un mundo hostil por formación. Y así se hizo sentir anoche, con el Club Chocolate latiendo y temblando al ritmo de estas chicas que saben lo que es pegar fuerte y directo al mentón.


  Pasadas las 19:30, la jornada fue inaugurada por Cler Canifrú y su banda, una de las figuras locales que ha sabido encarnar la actitud del Rock nacional y partícipe fundamental en el protagonismo femenino en el género dentro del circuito nacional. Rock duro y electrizante, sin nombres ni apellidos, pero con la influencia noventera brindando y adquiriendo la frescura propia de un género que trasciende barreras y épocas. Para destacar, la participación de Masiel, fundadora y cantante del grupo nacional Lilits -compañera de Cler desde 2015- para interpretar "Rebel Girl", original del mítico grupo punk Bikini Kill, y con la cual el recinto ubicado en calle Santa Filomena vio remecer sus cimientos por unos instantes. A pesar del abrupto corte del set, hubo tiempo y actitud suficiente para dejarlo todo en la cancha y con eso basta para entender el nivel de una exponente del Rock nacional que no tiene empacho en hacer suyo el escenario y aprovecharlo en base a sus mejores armas: la guitarra, la voz y la actitud en todas.


  Pasadas las 20 horas, llegaría el turno de Frank's White Canvas, otra agrupación local que, a estas alturas, se encuentra disfrutando de su mejor momento y va por más.Al menos esa es la impresión que nos queda tras un set en que, con solo 35' sobre el escenario, se las ingeniaron para ganar, gustar y golear. "Good Rebel", "Wake Up" y "Secret Garden" son solo algunas muestras de cómo su propuesta arraigada en el pop clásico adquiere dimensiones gigantescas, tanto por la música como por el despliegue escénico con que Karin Aguilera y Pancha Torés -con el respaldo del escudero Yeray Santos en las seis cuerdas, siempre presente- reafirman sus dotes musicales e interpretativas. las cosas por su nombre, es un deleite para los sentidos y el alma poder presenciar el nivel con que el dúo se supera a sí mismo, hasta trascender más allá de cualquier etiqueta externa. Y eso se siente sobre el escenario como también lo percibe un público con que se entabla el feedback correspondiente. Eso es FWC en vivo: comunión con el espíritu y calidad más allá de cualquier frontera.


El reloj marcaba pasadas las 21 horas cuando se apagan las luces y, por primera vez, Donita Sparks, Suzi Gardner, Jennifer Finch y Demetra Plakas aparecen sobre un escenario chileno, para generar el estallido inicial de la mano de la clásica "Deathwish", corte original del aclamado "Smell The Magic" (1990) y con la cual la consigna durante casi 9' de música fue 'echar fuego', literalmente. Mención similar para "Andres" y "Everglade", dejando en claro que los clásicos rigen, sobretodo cuando sus autoras han sabido cultivar una identidad a prueba de cualquier gesto de condescendencia. L7 no solo comenzaba su primera presentación en nuestro país, sino también asu manera: pateando culos desde el arranque y sin concesión a nada que no responda a su integridad artística.
  

  "Monster", "Scrap", "Fuel My Fire" y "One More Thing" -con el recinto repleto apropiándose de uno de los coros más memorables del Rock'- disiparon de inmediato todas las dudas respecto al excelente estado que luce el cuarteto californiano luego de más de tres décadas de carrera. Con la entrañable Donita Sparks a la cabeza, nos quedó claro de qué están hechas estas mujeres, al mismo tiempo que su set diseñado con pasajes de sus discos más exitosos, en vivo arrasa con todo a su paso. Por otro lado, y si bien el protagonismo de trabajos fundamentales como "Brickes Are Heavy" (1992) fue indiscutido, también hubo espacio para darle un espacio merecido a menos valorados como "The Beauty Process: Triple Platinum" (1997), del cual destacaron "Off The Wagon", "I Need" y "Drama". Más allá de las diferencias y las preferencias personales, queda de manifiesto sobre el escenario que la coherencia es una virtud a defender con la vida. Rock sucio y puñetero en su estado más puro, como tiene que ser.


  Si bien el peligro y el descontrol son una constante en la identidad de L7 desde los inicios de su carrera -dentro y fuera de la música-, hubo que tomar un receso de 5' luego de un incidente que, afortunadamente, no pasó a mayores. La euforia de los fans a veces suele superar las medidas de seguridad existentes, pero una vez volviendo con "Slide", nos queda claro que lo que importa es el Rock n' Roll ante todo. Al mismo tiempo, también hubo tiempo para contarnos en qué están desde el regreso en 2014, luego de más de una década de pausa. Por ende, "“Dispatch From Mar-a-Lago" -con clara dedicatoria a Donald Trump, el actual gobernante de EE.UU., razones obvias- y "Came Back To Bitch" cayeron como bombazos e himnos instantáneos, como pocas veces suelen hacerlo los grandes. Y esa es la grandeza con que L7 impone sus propios términos contra lo establecido: con un promedio de edad por sobre los 55 años, basta con exponer sus credenciales como eminencias e influencias para quienes saben lo que es el Rock en su esencia: una forma de gritarle al mundo las cosas a la cara y sin rodeos.
  

  La recta final de la presentación, una selección de himnos de lucha y expresión contestataria hasta el tuétano: "Shitlist", "American Society", el megahit "Pretend We're Dead" y "Fast and Frightening", culminando el espectáculo con la categoría propia de quienes se formaron en el Rock en ambientes complicados y donde muchas veces solo sobrevive el más fuerte. Y mayor razón hay para valorar la carrera de L7 como una de las más apasionantes de la historia del Rock, tomando en cuenta la actitud punk con que le enrostraron a los medios y la opinión pública su ceguera moral. Al mismo tiempo, la unión generada entre Sparks, Gardner, Finch y Plakas es digna de admirar y estudiar: nada de individualidades ni muestras de ego. Las cuatro unidas son capaces de impulsar a la lucha, tanto de la mujer como del ciudadano común.




Fotos: Felipe Pino
Escrito por: Claudio Miranda
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