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#DeCulto - Killing Joke: Humor macabro sin límite


  Es curioso el caso de los ingleses Killing Joke. Artífices y cultores de un sonido que se enmarca en elementos tan distintos en apariencia como la música industrial, el post-punk y, en algunos casos, el Metal, el cuarteto fundado en 1978 nunca ha gozado del éxito que sí debió obtener en su calidad de pioneros y revolucionarios desde los años '80, cuando su LP debut de 1980 irrumpió con fuerza inusitada en una escena dominada por el Hardcore punk, el naciente synth-pop y la New Wave Of British Heavy Metal. Salvo esta última, el sonido de los de Notting Hill fue considerado una influencia inmediata sobre las corrientes de la época, incluso sin necesidad de encasillarse en nada que no respondiera a su propia identidad artística.

   Luego de compartir escenario con colegas de la talla de Joy Division -"la mejor banda de todos los tiempos", señalaría severamente Jaz Coleman a mediados de los '80-, el LP titulado con el nombre de la banda daría que hablar en todas sus líneas. Desde su icónica portada, la imagen de unos jóvenes escapando de un ataque con gases por parte del ejército inglés en Irlanda del Norte -1971, capturada por el fotógrafo Don McCullin-, hasta la frescura de su sonido, donde el punk, los teclados y los ritmos tribales conformaban una fórmula tan adelantada a su tiempo como señal irrefutable de una era turbulenta, donde la tensión de la música traducía una sensación similar a la de cualquier pueblo o nación que vive en constante peligro. Una música que llamaba al pensamiento crítico, la revolución y las ganas de derribar cimientos del status quo, siempre en favor de un mundo mejor para todos. Cuestión de leer las letras de la clásica "Wardance", la cual reivindica el baile como una forma de expresión y protesta contra el orden establecido, todo aquello traducido en una ejecución enérgica que hace de la simpleza de su estructura en la mejor de las armas. Menos es más, consigna que, hasta entonces, parecía propia solo del punk.




  Más allá de la positiva recepción por parte de la crítica y sus fans, el humor negro presente en las letras y las portadas de sus discos se volvieron sinónimo de controversia, al igual que su puesta en escena. Tal como reza el nombre de la banda, Tanto Jaz Coleman como el guitarrista y co-fundador Martin "Youth" Glover" hacían gala de un sentido del humor que rayaba lo macabro, en especial el primero. Desde la portada del single "Wardance" con el legendario artista americano Fred Astaire bailando en un paisaje desolado después de una batalla, hasta los afiches promocionales que mostraban al extinto papa Pío XI recibiendo el saludo nazi por parte de la guardia hitleriana. "Si quieres interesar, debes provocar", decía Salvador Dalí, frase que los ingleses aplicaban con una inteligencia a la altura de su propuesta artística notoriamente anárquica. Por otro lado, el genio de Coleman más de una vez le pasó la cuenta en lo que respecta a su salud mental, al punto de que la publicación de "Revelations" (1982) se vio eclipsada por sus delirios apocalípticos, derivando en una crisis mental que lo impulsó a confinarse en Islandia, a la espera de un supuesto "cataclismo nuclear" que, obviamente, jamás ocurrió.

  Quizás ese constante estado de alienación con que debía lidiar, terminó erigiendo a Jaz Coleman en ese artista que encarnaba la desquiciada poesía que pregonaba a través de la música. La constante tensión que mantenía al mundo en plena Guerra Fría y la inevitable sensación de que todo se podía ir al carajo con solo presionar un botón, conformaron una fuente de inspiración que jamás menguó la fuerza de su mensaje. Ni en el más melódico "Brighter Than A Thousand Suns" (1986), pese a su producción más pop respecto a los trabajos anteriores, cabe duda sobre la orientación conceptual con que Coleman -fan acérrimo de Black SabbathKing Crimson, Yes y Motörhead- exponía sus miedos más ocultos sobre una humanidad decadente en camino a desaparecer como civilización. Una temática omnipresente en el catálogo de Killing Joke, aunque dando espacio también a la crítica social, el mencionado humor negro -a veces ácido-, el ocultismo, las experiencias de aspecto onírico y, por qué no, el sueño de un mundo mejor y sin fronteras. Un mensaje que puede sonar algo "hippy" pero necesario cuando se trata de hacer de la música un canal de expresión que combina el buen gusto, la potencia y la originalidad.



Al genio de Jaz Coleman hay que sumar el aporte de Geordie Walker, guitarrista y principal responsable del sonido de Killing Joke. Ese sonido que muta a través de diversos espectros sin sacrificar un ápice de su identidad sonora, basada en la simpleza y la generación de atmósferas similares a la de un mundo que vive regido bajo el miedo y el peligro inminente de toda naturaleza. Un sonido que intercala la melodía del pop, la fuerza del punk, la energía del Metal y, sobretodo, lo directo que puede y debe ser el Rock como lenguaje, independiente de cualquier encasillamiento externo. No por nada artistas tan disímiles entre sí como Metallica, Faith No More, Ministry, Helmet, Sepultura, Tool, Fear Factory y Nine Inch Nails, entre otros, han acusado de una u otra forma la influencia de su propuesta, siempre en favor del lenguaje y la preservación de la identidad propia como tal. Por ende, el papel de Walker como complemento a la locura conceptual dibujada por Coleman en sus letras es tan razonable como imprescindible al momento de entender la coherencia con que Killing Joke se ha movido durante cuatro décadas a través de un mar de posibilidades.



 Y ya que mencionábamos a los dos componentes más importantes de la banda fundada en Notting Hill, también es necesario destacar la labor del bajista Martin "Youth" Glover y el baterista "Big" Paul Ferguson, ambos integrantes de la alineación original, cuya reunión definitiva se dio hace casi una década. Ambos conforman una base rítmica cuya simpleza asesina resulto un factor decisivo en la conjunción del punk y la vocación vanguardista de de Killing Joke, todo lo que es romper esquemas y destilar buen gusto en base a la unión por sobre cualquier muestra de ego, incluso pese a los más de dos décadas en que Ferguson estuvo alejado de sus colegas. En el caso de "Youth", su currículum como músico y productor abarca desde The Verve, The Cult, The Charlatans, Erasure y Marilyn Manson, hasta el combo de música experimental The Fireman, donde hizo dúo con "un tal" Paul McCartney, allá por los años '90 y editó tres interesantes trabajos en estudio. Un lujo que lo hace referente musical más allá de cualquier etiqueta.




 Mencionábamos a Martin "Youth" Glover como integrante de la alineación original y, pese al cambio constante de alineación durante los años '90 y parte de la década pasada y no podíamos dejar fuera la figura del mítico bajista Paul Raven, cuya llegada a Killing Joke coincidió con la publicación de trabajos de antología como "Night Time" (1985), el disco que catapultó a los ingleses a la primera línea del Rock mundial durante la década del '80. No solo como componente de los Joke, sino también figura fundamental en la combinación de Metal, Hardcore y música industrial con que el género se reinventó y mantuvo su característica agresividad, como se pudo apreciar por parte de Ministry y Prong, ambas agrupaciones en las que el bajista fallecido en 2007 marcó huella tanto a nivel de sonido como composición, a lo que debemos sumar la declarada admiración de Al Jourgensen hacia Killing Joke desde sus inicios, y la inspiración de Tommy Victor en la evoución y consolidación del sonido de Prong durante mediados de los '90.




Para terminar, una pregunta que a estas alturas, debiera responderse sola: ¿qué no ha hecho Killing Joke? Para el nivel de tranversalidad logrado desde el inicio de su carrera, lo último que se nos ocurriría es que hicieron música de mala calidad. Quizás hayan etapas favoritas o más fáciles/difíciles de digerir, pero con una discografía para todos los gustos, no debiera haber derecho a pataleo. Y eso es porque en cada trabajo quedó demostrado que el humor negro, mientras más macabro sea, no supo ni sabrá de límites.

 


Recuerda que Killing Joke se presenta el próximo jueves 27 de Septiembre, a las 21 horas en Blondie Discotheque. Puedes adquirir tus entradas acá: https://spiderprod.tusentradas.plus/entradas/es/entradas-musica-killing-joke-en-chile 


Escrito por: Claudio Miranda
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