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#Columna: Megadeth "Crónica de una Distopia anunciada"


Si nos remitimos a la década en curso, una serie de altibajos ha marcado la trayectoria de Megadeth, a estas alturas una banda que parece haberlo hecho todo y, por lo tanto, no tiene nada que probarle al mundo. Liderados por el siempre controvertido Dave Mustaine, la banda oriunda de Los Angeles ha experimentado una suerte de irregularidad que incluso llegó a poner en duda la continuidad de la banda y tuvo al borde del ataque de nervios a toda una fanaticada que se dividía entre el incondicional "aguante Megadeth!" y  las dudas sobre los pasos errados hacia una dirección que poco y nada tenía que ver con su brillante -y retorcida- era dorada. Es cierto que la publicación del excelente Dystopia (2016) calmó las aguas y le devolvió a la banda la grandeza extraviada durante la primera mitad de la década, por lo que es necesario realizar una revisión sobre lo acontecido durante estos últimos años para explicar este renacimiento desde las cenizas.


2010 asomaba como un año auspicioso, la cumbre para una agrupación que no solo se encontraba promocionando el musculoso Endgame (2009), sino además celebraba los 20 años de su opus magna: el insuperable y fundamental Rust In Peace, placa interpretada en vivo de manera íntegra por primera vez en una gira mundial -con parada en Chile incluida, en un repleto Movistar Arena por segunda vez consecutiva luego de la visita anterior en 2008-, y registrada en un DVD publicado a mediados de año. A la celebración se sumaba un regreso añorado por los fans de la era clásica: el bajista Dave Ellefson, luego de 8 años, nuevamente unía fuerzas con su socio de toda la vida -a la vez, tomando el lugar del saliente James LoMenzo- y se sumaba a la alineación conformada por el propio Dave Mustaine, el guitarrista Chris Broderick y el baterista Shawn Drover. En junio de 2010, los "cuatro grandes" del Thrash Metal protagonizan un cartel histórico en el festival Sonisphere, en Sofía, capital de Bulgaria, concierto cuyo registro audiovisual verá la luz en octubre. De esta manera, la temporada finalizaba con números azules para Megadeth y los planes para el año siguiente se enfocaban en lo que sería su próximo trabajo en estudio.

  En mayo de 2011, Megadeth se refugia en los estudios Vic's Garage -propiedad de la banda- para darle forma a su próximo trabajo, el cual verá la luz en noviembre. En solo un par de semanas, y bajo la supervisión del productor Johnny K -reconocido por su trabajo con bandas de la talla de Disturbed, Staind, Machine Head y 3 Doors Down-, el nuevo álbum ya está listo y saldrá editado bajo el nombre de Th1rt3en. El nombre escogido denota un simbolismo especial para Dave Mustaine: el trabajo en estudio nro 13 de la banda, la edad a la que su extrovertido líder comenzó a tocar guitarra y el día en que nació (13 de septiembre). Más allá del hiperventilado simbolismo que atrae las miradas de los fans y la prensa, la publicación de Th1rt3en divide a toda una legión de fans y genera las primeras dudas sobre lo que ocurría con Megadeth. A pesar de la positiva recepción entre los fans, la crítica se muestra dividida respecto a la placa con el sello sonoro de la banda presente y una fórmula hecha para ganar, pero menos certero respecto a los tres trabajos anteriores, evidenciando un agotamiento creativo que, por el momento, solo parecía momentáneo. Sin embargo, la gira de los 20 años del Countdown To Extinction resulta un acierto y Megadeth se mantiene firme como acto en vivo obligatorio para los fans y la prensa.


Sería en 2013, con la publicación del pobrísimo Super Collider, cuando por primera vez en 15 años, Megadeth daría un paso en falso que pudo costar caro. El álbum recién estrenado marca un golpe bajo dentro de su legión de fans y no es para menos. Un trabajo sin garra y concebido casi con piloto automático, con canciones que recuerdan en parte al desastroso Risk (1999), y con un videoclip realizado para el track-título que genera hilaridad y, a la vez, preocupación respecto a la imagen de un referente histórico del Thrash Metal técnico. La pobre recepción obtenida por el álbum se traduce en la posterior salida de Chris Broderick y Shawn Drover, en medio de una confusa situación que, según las declaraciones de ambos, tendría su origen en las diferencias artísticas surgidas entre ambos músicos y el controvertido líder, a quien la opinión mediática apunta debido a su conocido historial de despidos y contrataciones, resultando en cambios de alineación constantes durante más de tres décadas. Se cierne la crisis interna y los fans, una vez más, sueñan con la reunión de su alineación más exitosa, aquella integrada por Dave Mustaine, Dave Ellefson, el guitarrista Marty Friedman y el baterista Nick Menza y que, durante los años ’90, se mantuvo firme en la cima del Metal a nivel mundial. Sin embargo, los planes del líder empezaban a forjarse de otra manera, reclutando a un par de sujetos con los que se vendría el retorno en grande.


  Comenzando 2015, Dave Mustaine anuncia la llegada del guitarrista brasileño Kiko Loureiro, perteneciente hasta entonces a las filas de Angra, banda con la que ha estado desde sus inicios durante los ’90 y a la cual el flamante guitarrista deja después de casi 20 años para emprender una nueva aventura. A la vez se integra el baterista de Lamb Of God, Chris Adler, como invitado a las sesiones de lo que será el nuevo álbum de Megadeth, cuyo lanzamiento estaría agendado para comienzos de 2016. La producción, editada bajo el nombre de Dystopia, ve la luz en febrero del año pasado y la prensa especializada alaba el nuevo trabajo de manera ecuánime. El disco marca el regreso a la velocidad de antaño, la complejidad técnica traducida en un trabajo de guitarras soberbio y un concepto a la altura de lo que debe ser un álbum de Megadeth, traducido en letras repletas de contingencia y política, y una espectacular portada, con Vic Rattlehead asumiendo una vez más el protagonismo en un mundo cada vez más cerca del abismo, emulando la portada del clásico Peace Sells…But Who’s Buying? (1986) pero bajo el contexto del actual panorama mundial. Para la gira mundial, si bien Chris Adler participa en algunas fechas, quien toma el lugar de manera definitiva en la batería es el belga Dirk Verbeuren, integrante de Soilwork durante más de una década y reconocido también por sus colaboraciones con gigantes de la talla de Devin Tonwsend. El 29 de octubre, la alineación actual regresa a Chile un año después de lo que fue uno de sus mejores conciertos acá -2 de agosto del año pasado, en un abarrotado Caupolicán-, como líderes del cartel de la segunda edición del festival Santiago Gets Louder. Puede que esta gira actual marque el punto cúlmine de Dystopia, esta vez en el marco de un festival como lo fue alguna vez el recordado Metal Fest (2014), aunque las circunstancias son distintas. Megadeth una vez más aterrizará sobre suelo nacional en unos cuantos días y su condición de local no merece siquiera un ápice de cuestionamiento. En un mundo cada vez más enfermo y repulsivo, la distopía expuesta por Dave Mustaine y sus cómplices resulta de gran ayuda para asimilar el desastre que se avecina



El domingo 29 de octubre en Movistar Arena, será el encuentro de rock y metal más intenso del año. Los llamados a protagonizar esta jornada en dos escenarios combinan lo mejor de distintas generaciones y estilos del metal, desde lo tradicional y clásico hasta los sonidos más contemporáneos: Megadeth, King Diamond, Rata Blanca y Vimic son los confirmados en el escenario principal; Temple, Eggo Kill Talent yTirano estarán en un segundo escenario.


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