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#CDReview: Anathema-The Optimist (2017)


Este 09 de agosto Anathema regresa a Chile a presentar su más reciente trabajo "The Optimist" ante un Teatro Coliseo totalmente vendido. A continuación realizamos el análisis del disco.

Para entender el concepto detrás de The Optimist, undécimo trabajo en estudio de Anathema, debemos remontarnos un poco más de 15 años atrás, específicamente al floydiano A Fine Day To Exit (2001). Las coordenadas señaladas en el título introductorio "32.63n 117.14w" corresponden a la localidad de Silver Strand, una playa ubicada en San Diego y donde el protagonista, dispuesto a comenzar un nuevo recorrido en desmedro de su confuso pasado, se encuentra listo para emprender rumbo hacia lo desconocido. Por ende, en la intro que da inicio a la placa, se puede percibir al protagonista cambiando de radioemisoras hasta llegar a lo que será "Leave It Behind", el corte con que procedemos a limpiar nuestra mente y alma de todo lo que nos ata al siempre complicado pasado.  Musicalmente, las guitarras de los hermanos Daniel y Vincent Cavanagh adquieren un protagonismo esencial gracias a su certera mixtura de minimalismo con atmósferas sonoras con que los de Liverpool se ganaron, hace poco más de una década, un sitial de honor entre los referentes absolutos de la Vanguardia actual. Mención similar para la base rítmica compuesta por Jamie Cavanagh en el bajo y el baterista Daniel Cardoso, ambos disponiendo su experticia técnica  y creatividad para generar el movedizo groove con que Anathema deja en claro desde el comienzo su inagotable sentido de búsqueda sin sacrificar un ápice de solidez.

El siguiente corte "Endless Ways", con Lee Douglas en la voz principal, comienza como una balada melancólica y sútil que, cerca del minuto y medio, empieza a mutar en una serie de sonoridades cercanas a la electrónica, por supuesto manteniendo la calidez propia de su propuesta, siempre arraigada en la humanidad de un arte que va mucho más allá del virtuosismo y la grandilocuencia. Y es que si hubiera que referirnos a The Optimist como un viaje hacia el interior del alma, "Endless Ways" lo resume de entrada y con esa escalofriante espontaneidad con que Anathema se ganó un lugar entre quienes, pese a su mutación del Metal Gótico de sus inicios al actual sonido claramente influenciado por Pink Floyd, abrazaron con fuerza tamaña muestra de honestidad e innovación. Elementos presentes también en el corte que le da título al álbum, donde destaca la sublime y espacial interpretación de Lee Douglas, quien protagoniza junto a Daniel Cavanagh un dueto capaz de poner  a flor de piel nuestras emociones sin que nada pueda inhibirnos. Es cierto, se trata de una marca sonora ya presente en trabajos anteriores como los notables Weather Systems (2012) y Distant Satellites (2014), ambos registros referentes de la dirección tomada por una agrupación que dio cuenta de su sensibilidad incluso desde sus inicios más ligados al Metal gótico europeo.

La instrumental "San Francisco" no solo continua el viaje a través de esta experiencia sonora llamada The Optimist, sino además nos sumerge en un trance a través de su hipnótico groove, produciendo un efecto similar al de un ferrocarril en marcha. Y justamente sería ese el sonido escogido para la transición a "Springfield" , una mezcla exquisita de emoción y originalidad donde la voz de Lee Douglas proporciona en cada línea la cuota de luz necesaria al momento de transitar en medio de la tormenta que pareciera nublar nuestro horizonte. Tristeza y soledad intercalándose en una melodía inicial que aumenta su intensidad en base a un trabajo de guitarras casi imposible de describir con palabras, menos aún tratándose de música compuesta para escuchar y dejar fluir a través de nuestros sentidos con los ojos cerrados. Luego de aquella lluvia torrencial sonora, "Ghosts" nos devuelve a una aparente calma, con la exquisita voz de Lee Douglas nuevamente reafirmando la importancia de su rol en el sonido de una banda que decidió abrazar el camino de la evolución por su propia cuenta. Mientras el corte anterior consiste en una limpieza profunda de nuestros pensamientos, acá nos transporta a un amanecer espiritual, donde nuestras esperanzas se mantienen firmes pese a la tortuosa procesión.

  El groove ágil de "Can't Let Go" y su melodía hipnótica y cálida nos advierten acerca de la urgencia con que Anathema nos presenta su visión de la realidad y el deseo por aferrarnos a nuestras metas pese a cualquier obstáculo que se interponga. En tanto, la balada "Close Your Eyes", la cual incluye una interesante sección jazzera pasados los dos minutos, nos derriba de un solo golpe, dejándonos en el suelo con ninguna opción más que cerrar los ojos mientras la vida pareciera escapar de todo control. Angustiante, frustración pura, sensaciones que podrían conducirnos a tomar cualquier decisión fatal, sino fuera porque Lee Douglas nos susurra de manera sutil "It's OK, it's OK. It's just a dream, a fantasy", para continuar con la inquietante "Wildfires". Un lento y pesado despertar que de pronto desemboca en una erupción sonora capaz de devolvernos el alma al cuerpo y fijar la mirada nuevamente hacia el horizonte.  Y concluyendo este viaje a través de nuestro yo interno, la melodía sublime y destellante de "Back To The Start", ante la cual las sonrisas aparecen en nuestros rostros por primera y única vez en toda la placa. Por lejos debe tratarse del momento más grandilocuente de The Optimist, con la banda desplegando todas sus virtudes a nivel de interpretación y producción, dejando en claro que cuando se trata de generar atmósferas sonoras con la potencia necesaria para dejarte con el ánimo en lo alto y/o en lo bajo, los de Liverpool son inigualables, incluso capaces de pararse cara a cara con los Pink Floyd de Atom Heart Mother y Meddle. Un detalle importante es que la canción termina a los 7:35 -con el sonido de un golpe de puerta- y después de tres minutos de silencio, nos encontramos con una canción escondida, una guitarra acústica y balbuceos de un bebé de fondo.

The Optimist es un trabajo bastante hermético, complicado de digerir en un comienzo y con una carga emocional no apta para todo público, como ha sido la constante en la carrera de los hermanos Cavanagh y compañía durante las últimas dos décadas. Por otro lado, el don que poseen Vincent, Daniel y Jamie como compositores y generadores de un sonido que refleja la sensibilidad humana escondida bajo la sonrisa propia de quien comienza una nueva etapa después de haber tocado fondo se mantiene incólume y la paleta de colores se expande sin transar en absoluto su integridad artística. Irónicamente, para entender el concepto de optimismo al que Anathema hace referencia en su LP número 11, es necesario tener los pies bien puestos sobre la tierra, sobretodo si se trata de recorrer un camino en el que escasean las rosas y abundan las espinas. The Optimist es un recorrido introspectivo en el cual es necesario es necesario experimentar el fulgor de la tormenta, con la soledad como compañera de ruta, si queremos realmente iniciar una nueva etapa y dejar de lado todo rasgo que nos impida avanzar a nivel mental y espiritual.

Calificación: 5/5

Tracklist:
01. “32.63N 117.14W”
02. “Leaving It Behind”
03. “Endless Ways”
04. “The Optimist”
05. “San Francisco”
06. “Springfield”
07. “Ghosts”
08. “Can’t Let Go”
09. “Close Your Eyes”
10. “Wildfires”
11. “Back To the Start”

Escrito por: Claudio Miranda




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