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#Especial: "El Infierno No Espera: 7 Razones que hacen de Slayer un imperdible"


Quedan solo horas para un nuevo (y esperado) regreso de la que debe ser, por paliza, la más influyente dentro de todo lo que concierne al Metal en su faceta más extrema y sangrienta durante más de tres décadas. Y es que la séptima visita de Slayer, esta vez en el marco de la gira promocional de su reciente y aclamado trabajo titulado Repentless (2015) reúne una serie de ingredientes que le dan, merecidamente, el rótulo de 'imperdible' tanto para los fans como dentro de la cartelera de conciertos de la temporada en curso. Por estos días, la banda comandada por Tom Araya y Kerry King recorren Sudamérica y será el próximo lunes 8 de Mayo cuando una vez más se efectúe el reencuentro con la fanaticada local. Por eso y mucho más, presentamos acá 7 razones fundamentales para estar presentes en lo que, con toda seguridad, debe ser la visita más esperada por los fans de la banda y de todo el Metal Extremo durante este semestre y, por qué no, del año.

1.- El impacto certero de Repentless: a pesar del escepticismo provocado entre gran parte de los fans alrededor del mundo luego del lamentable fallecimiento del fundador y compositor principal Jeff Hanneman y, poco después, la polémica salida del histórico baterista Dave Lombardo -ambas bajas registradas en 2013, el que debe ser el año más difícil para la banda en su interna durante toda su trayectoria-, la incorporación definitiva de Gary Holt, la mente maestra y alma de Exodus -reemplazante temporal de Hanneman en un comienzo, debido a los problemas de salud que aquejaban al blondo guitarrista hasta su muerte- y el retorno del recordado baterista Paul Bostaph -componente clave en el sonido de los californianos durante los '90 hasta comienzos de la década anterior- resultaron fundamentales al momento de concebir Repentless, un trabajo que llega a rozar los mejores momentos por parte de una agrupación que mantiene intacta su sed de sangre, contra todo pronóstico aseverado por quienes pensaban que la banda tenía sus horas contadas.

2.- La capacidad de salir adelante después de los momentos complicados: La muerte de Jeff Hanneman significó un duro golpe al interior de Slayer. No es para menos tratándose  del responsable del principal compositor e ideólogo de la banda formada en 1982, cuyo genio creativo y personalidad lo sitúan a la altura de míticos referentes como Cliff Burton, Chuck Schuldiner y Dimebag Darrell. Poco después, la polémica salida de Dave Lombardo, quien acusara a Kerry King de malos manejos con las finanzas de la banda -King, en respuesta, remató el debate aduciendo que "nunca fuimos amigos, Dave era solo el baterista"- marcó el fondo de una agrupación que, hasta ese momento, muchos daban por finalizada su carrera. Pero tanto el propio guitarrista como Tom Araya disipaban todas las dudas respecto a la continuidad de Slayer y lo que parecía un inminente desenlace no fue más que la prueba de fuego ante las sensibles bajas sufridas al interior del cuarteto. A veces la grandeza y la experiencia resultan determinantes en situaciones de ese calibre.

3.- El legado para las generaciones recientes: No hay excusa que valga cuando nos referimos a Slayer como LA banda definitiva de todo el Metal Extremo durante más de treinta años. No solo lo saben los seguidores de los inicios -muchos bordeando los 40-50 años-, sino también los más jóvenes y recién iniciados, aquellos que fuimos adolescentes en los '90-2000 y nos costó, en un comienzo, entender que joyas como el brutalísimo Reign In Blood (1986) y el certero Seasons In The Abyss (1990) fueran concebidos en una época en que los sonidos extremos, pese a su condición underground en esos años, marcaban el rumbo de un género al que medios masivos como MTV apenas mencionaban en su programación. Hoy, de hecho, no sería nada de raro ver a padres e hijos compartiendo la misma pasión asistiendo a lo que, más que un concierto, ha pasado a ser una masacre sonora, aunque los más jóvenes son los encargados de mantener incólume la tradición del mosh y el headbanging. Clara señal de que el recambio generacional se mantiene incólume ante todo, para músicos y fans por igual.

4.- El reencuentro de un compatriota con su gente: Para muchos puede resultar una banalidad, pero el orgullo que transmite, sea en menor o mayor grado, la cercanía de Tomás Enrique Araya Díaz con el público nacional, queda siempre en manifiesto durante cada visita al frente de la banda con que alcanzó el éxito a nivel mundial. Si bien es sabido que apenas tenía 5 años cuando partió de su natal Viña del Mar a EE.UU. junto a su familia, el músico no tiene empacho en referirse a su infancia y al cariño que siente por el suelo que lo vio nacer, tanto al momento de ser entrevistado como sobre el escenario. Lo hizo en 1998 cuando vistió la camiseta de la selección chilena -algo que emularía en 2010 durante la histórica presentación del 'Big 4', con un "Viva Chile, mierda!" incluido, justo el mismo día del debut de Chile ante Honduras en el marco del Mundial de Sudáfrica- y, en 2011, con la banda realizando dos conciertos en nuestro país -Santiago y Viña del Mar- Araya fue condecorado por su trayectoria artística por la Municipalidad de la 'Ciudad Jardín'. Por cierto, sería durante el evento en el Polideportivo de Viña del Mar donde el chileno vestiría, orgullosamente, las camisetas de Everton y de la Roja de Todos, esta última enumerada con un decidor '666'.

5.- El espíritu de su extinto genio, siempre presente: La pérdida de Jeff Hanneman aún se siente al interior de la banda y tanto Tom Araya como Kerry King se sacan los tapujos en admitir lo sensible de ésta. Es cuestión de revisar los créditos de composición en clásicos trabajos como el propio Reign In Blood para darse cuenta de su fundamental papel como genio creativo más allá del sonido. Por lo mismo es que, al mismo tiempo, el cuarteto aprovecha cada momento de rendirle el homenaje correspondiente en cada presentación, como ocurrió la noche del 2 de octubre de 2013 en un repleto Estadio Nacional. En aquella ocasión, como invitados especiales de Iron Maiden, y transcurridos poco más de 4 meses del fallecimiento del mítico guitarrista y fundador, Slayer desplegó un lienzo que hacía alusión a su figura y aporte, sin necesidad de discursos pretenciosos ni parafernalias absurdas. El Ángel de la Muerte ya no está en este mundo pero su espíritu sigue presente cada vez que llueve sangre.

6.- Incombustible poder devastador en vivo: Puede parecer un cliché, pero Slayer debe ser una de las pocas agrupaciones conocidas que jamás te va a ofrecer una mala presentación. Todo lo contrario: si revisamos los registros audiovisuales existentes en Internet, queda claro que ni el paso de los años ni las dificultades internas hacen mella en la integridad del cuarteto cuando se trata de desplegar todo su poderío en vivo. Tom Araya dejó de cabecear hace más de una década producto de sus problemas en la columna, pero su desempeño vocal ha mejorado de manera tremenda. Mientras, la dupla conformada por Kerry King y Gary Holt -activa desde 2011- barre con todos los análisis meticulosos existentes y por haber cuando se trata de imponer sus términos sin contrapeso alguno. Paul Bostaph, retornado luego de más de 10 años, saca a relucir sus virtudes como el gran responsable de que la máquina infernal arrase con todo a su paso mediante cada golpe. Todo aquello resulta suficiente para llevar a cabo un set que abarca casi toda su discografía, donde el pasado y el presente se unen para desatar la hecatombe sin contemplación que valga. Si a eso le sumamos el arte de Repentless plasmado en un lienzo gigantesco y la pirotecnia que la banda a agregado a sus presentaciones durante épocas recientes, entonces no hay mucho en qué ahondar.


7.- Orgullo latino: Si bien los californianos son el número estelar, los invitados también tienen algo que decir y con bastante razón. A.N.I.M.A.L., el legendario power-trío argentino que revolucionó, junto a Sepultura, el panorama metalero en Sudamérica durante los años '90, regresa a nuestro país luego de un año. El grupo liderado por el siempre frontal Andrés Jiménez, regresó hace un tiempo a las pistas y se encuentra en proceso de composición y grabación de lo que será su primer trabajo en estudio en 13 años desde Combativo (2004). Además de los argentinos, se suman al cartel nuestros compatriotas de Dekapited, agrupación próxima a cumplir una década de carrera y cultora de un Thrash Metal químicamente puro, el cual no da tregua a ningún tipo de de experimentación o lo que se le parezca, solo maldito y agresivo Thrash Metal inmisericorde y letras en español que reflejan el desastre total en el que vivimos inmersos como sociedad. Una jornada para todos los gustos, pero siempre primando la actitud callejera y los sonidos extremos por sobre cualquier miramiento.

Escrito por: Claudio Miranda




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