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#LiveReview: Future Breed Metal "Brutal trinidad"


En cada una de sus variantes (Death, Industrial, Progresivo, incluso Black, etc.), el Metal Extremo chileno no pierde un ápice de su frescura. Todo lo contrario: desde el impacto inicial con bandas de la talla de Machine Head, Fear Factory y Strapping Young Lad, cuesta creer que hayan pasado dos décadas. La noche del jueves 4 en el Bar Óxido quedó demostrado lo fresca que se mantiene la sangre, gracias a tres agrupaciones nóveles que no han tardado en dar que hablar por méritos propios, una de ellas integrada por referentes cuya búsqueda e incursión en otros rincones parece no cesar.


   Y es que lo que propone Violent Passion Surrogate va mucho más allá de los nombres que lo componen. Próximos a lanzar su EP debut, el cuarteto liderado por el eximio guitarrista Gabriel Hidalgo (Sadism/Hidalgo) y el reconocido cantante/actor Sergio 'Panqueque' Domínguez simplemente no se guardó nada. Desde el comienzo aplastante con 'Beat of Machinery' hasta el cierre con la enajenación de 'The Sound Of Hate', el cuarteto dio a conocer su propuesta totalmente basada en el sonido Metal de los años '90, aunque con claras citas al progresivo de King Crimson, como se pudo apreciar en 'Dance Of Shapes', denotando así la vocación artística de un proyecto al que el concepto 'Metal' por sí solo le queda chico. Mérito también para el baterista Guillermo Pereira (Entrospect, Knell), incombustible y explosivo a la vez en cada golpe, conformando una máquina letal junto al bajista Mauricio Nader (Hidalgo, Claudio Cordero, Alejandro Silva), quien se encargó de cubrir de manera magistral el lugar del titular Marcos Sánchez (Delta, Lechuga). Poco más de media hora fue suficiente para apreciar las capacidades técnicas y creativas de un supér-combo que, a pesar de su estética sónica, se atreve a traspasar otras fronteras hacia lo desconocido y fascinante.


    Desde el brutal comienzo con 'Jueces', Mano Humana también tiene algo que decir y gritar en la cara. Mediante una propuesta notoriamente influenciada por Brujería y Napalm Death, el cuarteto liderado por Osvaldo Guzmán (voz) y Felipe Valenzuela (guitarra) dio cuenta de una bestialidad soberbia que no solo se traduce en lo musical, sino también en una puesta en escena que llamó directamente a arrasar con todos los estamentos existentes. 'Superavit', 'Cerdos', 'Grita' y 'Larga Vida' fueron solo algunos de los pasajes que permitieron apreciar tanto el desplante de Osvaldo Guzmán, cuyo desempeño vocal en vivo no merece cuestionamiento alguno. Mérito también para José Ignacio Guzman (bajo) y Diego Valenzuela (batería), encargados ambos de mantener en perfecto estado la maquinaria rítmica que invita al caos constante y organizado, mientras Felipe Valenzuela, a través de las seis cuerdas, hacía valer su rol como generador de aquella 'suciedad' con que el combo se ha ganado un nombre, en especial gracias a su álbum titulado "Sombras" (2015). Es imposible recurrir a etiquetas como 'Grindcore' o 'Death Metal' cuando la actitud sobre el escenario sobrepasa todas las expectativas. Mano Humana, en vivo, es pura actitud, pese a todo y a todos.


   Hace poco más de un año, Obscure Sphere dio a conocer su propuesta extrema de la mano de su EP "Disruption', el cual ha sido promocionado a base de presentaciones en vivo demoledoras, algo que hay que tomar en cuenta dada su reciente formación, allá por 2013. Desde el comienzo con 'ISM' y la propia 'Disruption', no fue necesario guardarse nada. Al contrario: pese al entonces escaso público asistente en ese momento, lo que bastó fue la actitud necesaria para demostrar de qué está hecho, funcionando como  una sola unidad de energía destructora. 'Sick','Catalepsy', 'Point of No Return', 'Eaten' y 'Soul Cage' no solo se defienden por sí solas, sino también poseen un poder de ataque suficiente como para prevalecer por sobre cualquier tipo de tendencias. En el aspecto escénico, basta apreciar la identidad de la banda mediante los bramidos de Vicente Baeza, cuya labor en las seis cuerdas junto a Juan Larrondo no deja espacio a ningun tipo de bisagra en medio de la metralla. Al igual que la sociedad rítmica conformada por Roberto de la Cerda (batería) e Ignacio Pezoa (bajo), responsables de mantener hirviendo la caldera a su máxima capacidad. Breve pero contundente presentación, lo suficiente como para tener presente el excelente estado de salud del que goza el Metal nacional en sus vertientes más extremas.

Escrito por: Claudio Miranda
Fotos por: Nicolas Soto



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